El arte hiperrealista de Antonio Menchón aterriza en la catrina mexicana
“Me fascina la manera de transformar una tragedia en algo festivo”, dice el artista español, quien presenta su serie ‘Catrinas’, en Querétaro.
- Redacción AN / HG

Por Héctor González
La relación de Antonio Menchón (Murcia, España, 1973) con México data de años. Su trabajo lo ha llevado a exponer dentro y fuera de su país. Aquí, su obra encontrado eco en San Miguel de Allende, Querétaro y en la Ciudad de México. Hijo de artista, el pintor sostiene que el arte es algo que se trae en la sangre, “desde pequeño tenía la necesidad de crear”, dice.
Alejado de tendencias y modas, ha encontrado en el hiperrealismo su veta creativa. El manejo la técnica, luz y el color lo han colocado como uno de los retratistas más importantes de su país, pintando a figuras como el rey Felipe VI, Rafael Nadal o Carlos Alcaráz. Pero más allá de está faceta, Menchón tiene una propuesta propia que hoy pone su foco de atención en las catrinas mexicanas, a quienes dedica una serie que se expone los días 24 y 25 de octubre en Micaela Cocina & Café, en Querétaro.
¿Cómo se da tu relación con la pintura?
Con la pintura desde que nací. Mi padre fue pintor y al llegar a casa del colegio lo veía trabajando.
¿Qué encontrabas en la pintura como canal de expresión?
Es algo que llevas dentro. Si bien mi padre era pintor, ninguno de mis otros dos hermanos pinta, entonces sí creo que es algo que uno trae. Desde pequeño tenía la necesidad de crear y perfeccionar algo.
¿Y al hiperrealismo qué te lleva?
La primera gran inspiración fue mi padre, y luego los grandes clásicos europeos. Velázquez, Rembrandt, la luz de Soroya, las texturas de Goya, todo eso me marcó.
¿El hiperrealismo tiene que ver con perfección?
No necesariamente, hay quienes entienden una obra hiperrealista como aquella que muestra los poros y el rostro tal cual. Para mí el hiperrealismo debe perecerte real, pero por el uso de la luz, la veladura, del contraste idóneo con el fondo, etcétera. Creo que la sucesión de demasiados detalles es perjudicial para una obra porque te pierde.
En una época donde lo figurativo está fuera de foco, ¿por qué decantarse por este estilo?
Desde hace tiempo, el arte abstracto ha predominado en el mundo del arte, pero es verdad que he preferido mantenerme fiel a la pintura figurativa y lenta, basada en la técnica. Eso me ha llevado a pensar que quizá antes que artista soy simplemente un pintor. Velázquez no necesitaba llamarse artista ni hacer cosas extrañas, sólo se dedicaba a pintar. Se que mi estilo no está de moda, pero es lo que quiero hacer.
Aunque, Goya o Velázquez son artistas irreprochables hoy…
Tal vez hoy día habrían quedado apartados por intereses económicos y super galerías que buscan artistas de producción más rápida y fácil de vender. Indudablemente son artistas, pero ellos se veían sólo como personas que pintaban. Hoy hay mucho arte que parte de las ocurrencias y que busca provocar o llamar la atención. Yo prefiero la pintura por la pintura, la belleza por la belleza.
¿Cuándo haces un retrato qué es lo que buscas mostrar de tu personaje?
Su esencia y personalidad. Me gusta platicar con el personaje, hacerle sesiones de fotos, pasar la mayor cantidad de tiempo con ellos, pero si no se puede porque algunos son personas muy ocupadas, los estudio a profundidad. Leo entrevistas, me documento lo más posible, eso me facilita al momento de captar su esencia. Todo esto me permite ver si es alguien extrovertido, si es serio o no.
¿Después de una amplia investigación documental ya tienes más o menos claro por dónde irá el retrato?
Así es, recopilar la información me ayuda a saber qué tipo de persona es y por dónde puede ir el retrato.
¿Qué tipo de personaje te intimida?
Prefiero hablar de responsabilidad, más que de intimidación. No es cualquier cosa ser el pintor que ha retratado el rey de su tiempo, esa responsabilidad llega a su punto máximo cuando le presentas su retrato. Quieres ver su reacción y ver si el retrato aguanta a la persona adelante, ese es el momento más álgido de todo el proceso. Si ves asombro o complacencia te entra una satisfacción increíble. Soy consciente de que cuanto te enfrentas personalidades muy conocidas como Rafa Nadal o Carlos Alcaráz, la gente buscará los defectos, pero yo confío mucho en mi pintura.
¿Cómo fue la sesión con el rey?
He tenido la ocasión de pintarlo dos veces para él y cinco para distintas instituciones como museos. Siempre trabajo en colaboración con Casa Real, ellos me facilitan fotografías y documentos. Cuando hice el primer retrato no tuve contacto con él hasta el día de la entrega.
¿Qué te ha aportado México?
Varias cosas, primero el gusto por el arte y la tradición pictórica que hay aquí. Como pintor es muy atractivo el colorido, los cielos, la luz. Me parecen increíbles ciertas tradiciones como el Día de Muertos, las catrinas. Es genial ver a la muerte como un umbral o transición y no como el final. Me fascina la manera de transformar una tragedia en algo festivo.
¿De esa fascinación nace tu serie Catrinas?
Sí, me llamó tanto la atención que investigué mucho y quise pintar sobre ellas. Creo que en mis catrinas hay un toque más contenido, me interesa que tengan el colorido, pero al mismo tiempo una visión más sobria relacionada con mi visión europea.
¿Qué relación tienes con el arte contemporáneo?, se dice que hoy la pintura no está de moda…
Por antigüedad, la pintura es la primera de las artes. Las manifestaciones artísticas de la humanidad empezaron con el arte rupestre, todo lo demás son modas y evoluciones, pero la pintura siempre va a estar ahí. Mi mayor desafío hoy día está en seguir innovando sin dejar hacer pintura clásica, por eso he empezado a pintar sobre piedra, un elemento que tiene sus propias limitaciones como el peso y la fragilidad. Para conseguirlo he desarrollado un sistema propio llamado Art on Stone que me permite hacer mi puntura clásica, pero sobre una piedra trabajada que es más ligera, maleable y resistente.






