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“Somos una especie que no tiene ninguna justificación en llamarse racional”: Alberto Manguel

El escritor e investigador de origen argentino, advierte que estamos al borde del “suicidio colectivo”.

  • Redacción AN / HG
08 Nov, 2026 08:34
“Somos una especie que no tiene ninguna justificación en llamarse racional”: Alberto Manguel

Por Héctor González

Alberto Manguel (Buenos Aires. 1948) es un hombre dedicado al conocimiento. Si bien su origen es argentino, lo cierto es que encarna lo que se conoce como “ciudadano del mundo”. Ha vivido, además, en Francia, España, Portugal y Canadá. Atento a su época, ha investigado y escrito sobre temas relacionados con la historia de la lectura, la curiosidad y la cultura en general.

Entre sus libros destacan El libro de los elogios, La biblioteca de noche y Una historia natural de la curiosidad, siendo el más reciente Cinco miradas sobre Borges (Gris Tormenta). Ganador de reconocimientos como el Premio Internacional Alfonso Reyes, el Formentor de las Letras y la Medalla Carlos Fuentes, Manguel habla en esta ocasión sobre nuestra relación con la tecnología.

A lo largo del tiempo ha escrito sobre la historia del libro, de la curiosidad, ¿dado el desarrollo de la tecnología hoy en dónde estamos parados?

La evolución de la historia de la lectura e intelectual no es progresiva. No vamos de mejor a peor o de peor a mejor. Hacemos intentos. Usamos tecnologías, volvemos a otras, usamos varias al mismo tiempo. Es problemático decir que nuestro momento es especial, sólo es parte de un gran río que fluye con muchas tecnologías, instrumentos y preguntas. ¿De dónde venimos y a dónde vamos?, seguirá siendo la pregunta central hasta el fin de los tiempos.

¿Es exagerado pensar que desde la revolución de la imprenta no había una revolución tecnológica de esta dimensión?

Cuando pasamos de la arcilla a los rollos de papiro también fue una gran revolución. Imagínese dejar de necesitar una pesada caja a tener un rollo ligero para leer. Después pasamos al pergamino y de ahí al Codex. No es que una sea más importante que la otra, cada una tiene sus ventajas y desventajas.

En distintos momentos, usted ha dicho que con la inteligencia artificial estamos perdiendo capacidad de comprensión…

Cada vez que confiamos a un instrumento una tarea humana perdemos algo. En siglo IV antes de Cristo, Platón contó una leyenda. Cuando el dios egipcio Thot fue con el faraón para ofrecerle como regalo la escritura, el gobernante le dijo que no: “si acepto la escritura para mi gente vamos a perder el arte de la memoria”. Esa advertencia es válida para cada tecnología. Al inventar el carro para manejar, dejamos de usar músculos. Al usar la tecnología perdemos memoria porque un aparato guarda información por nosotros. Seguramente usted ahora mismo no recuerda los números telefónicos de sus amigos. Estos servicios no son gratuitos y tenemos que elegir si queremos pagar el precio o no. Yo no tengo teléfono porque no quiero perder ciertas capacidades.

Emmanuel Carrère dice que con la inteligencia artificial la literatura va a desaparecer…

¿Así?, no veo cómo. Los seres humanos, como cualquier creatura viva, desarrollamos ciertas capacidades para sobrevivir y una de ellas es el arte de la imaginación. Nosotros no tenemos la resistencia de un elefante o una hormiga y entonces para tener la experiencia del mundo desarrollamos la imaginación para prevenir. La imaginación nos permite reunir la información que tengo del mundo y a partir de las impresiones que nos dan los sentidos armamos historias. Constantemente nos contamos cuentos, qué hicimos anoche, qué soñamos. Cervantes inventó El Quijote para reflexionar sobre la justicia en un mundo injusto. Esto no va desaparecer antes que nosotros desaparezcamos, pero eso puede ocurrir esta tarde porque estamos al borde del suicidio colectivo.

¿En qué sentido?

No respetamos lo que los científicos nos dicen. El aire es irrespirable. No escuchamos lo que nos dice la historia sobre las dictaduras fascistas y los gobiernos de extrema derecha, los seguimos votando. Se eliminan vacunas y tratamientos cuando un loco poderoso dice que no sirven por motivos religiosos o económicos. Somos una especie que no tiene ninguna justificación en llamarse racional. Todo indica que estamos al borde del suicidio colectivo. Espero no sea así… por mis nietas. Llegamos a un punto en el que he dejado de creer que encontraremos una estrategia. Tal vez usted lo haga, pero soy demasiado viejo para ser optimista.

¿Cómo define el optimismo y el pesimismo?

Le respondo con una historia que me contó mi hijo. Un psicoanalista tiene dos hijos, uno es pesimista y el otro optimista. Para enseñarles a no exagerar en uno o lo otro, para Navidad el padre llena el cuarto del chico pesimista con regalos, éste se despierta y dice “¿dónde esta la trampa?”. Y en el cuarto del optimista pone bosta de caballo, cuando éste abre los ojos y la ve dice: “¡bosta de caballo!, eso es que tiene que haber aquí un caballo”. Esa es la diferencia entre uno y otro.

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