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“Se ha intentado crear una imagen del Día de Muertos que sirva al turismo”: Veka Duncan

La historiadora publica ‘Entre flores nos reciben y entre ellas nos despiden”, un volumen donde cuenta la historia del Día de Muertos.

  • Redacción AN / HG
31 Oct, 2026 08:17
“Se ha intentado crear una imagen del Día de Muertos que sirva al turismo”: Veka Duncan

Por Héctor González

Celebrar el Día de Muertos en lugar del Halloween equivale a “reivindicar la mexicanidad”, sostiene Veka Duncan (Ciudad de México, 1988). A decir de la historiadora, si bien hacia abundan estudios académicos sobre esta festividad, hacia falta una obra de divulgación para un público amplio.

Es por eso que junto con un equipo de investigadores, trabajó lo que hoy ve la luz bajo el nombre de Entre flores nos reciben y entre ellas nos despiden (Larousse), título que hace un recorrido por el desarrollo de la que sostiene, “es la segunda fiesta más importante a nivel nacional”.

¿Qué te lleva a publicar un libro sobre un tema celebrado en México como el Día de Muertos?

Es verdad que hay muchos libros trabajados desde lo académico y en el caso de la prensa se ha trabajado desde un punto de vista turístico. A nosotros nos interesaba hacer un libro accesible en términos de lenguaje y de costo. Además, nos interesaba hacer una especie de paisaje con pinceladas de todos los temas. Planteamos las coordenadas básicas para que quien quiera clavarse en algún asunto en específico lo pueda hacer.

¿Qué tipo de celebración es el Día de Muertos?

Es una celebración nacional, de la mexicanidad. Después de las fiestas patrias me parece que es la segunda en importancia. Ha formado parte de un programa que viene del nacionalismo revolucionario. Celebramos a los muertos y al mismo tiempo la mexicanidad. Todos tenemos muertos y a gente a quien recordar en esta fecha y eso ha sumado a este arraigo. Al mismo tiempo, refleja mucho de las dinámicas familiares del país. Los ancestros juegan un papel importante en nuestras comunidades y eso también está en la celebración.

Se dice que, a partir de la película de Coco y la filmación de James Bond en la Ciudad de México, la fiesta tuvo un nuevo impulso.

Es verdad, aunque lo cierto es que la cultura popular siempre ha estado cercada al Día de Muertos. La catrina es una caricatura creada por José Guadalupe Posada que en principio no tenía nada que ver con estas celebraciones, era un personaje de sátira y crítica social. Fue hasta los años cuarenta cuando artistas como Diego Rivera la incorporan al ámbito del Día de Muertos. Las tradiciones se inventan, ya lo dijo Eric Hosbawn, entonces no hay que espantarnos. Y esta fiesta ha abrevado de distintas épocas. Hay un poco del tiempo prehispánico, de la época colonial, del siglo XIX y XX. Sin embargo, y esto es lamentable, se ha homogeneizado la fiesta. Se ha intentado crear una imagen del Día de Muertos que sirva al turismo, local y extranjero. En este proceso, tradiciones que estaban arraigadas en comunidades muy rurales empiezan a borrarse porque gana la política pública que promueve al turismo. En ese sentido Coco y James Bond sí son puntos de inflexión.

Esto es verdad, los altares son diversos y cada región tiene su forma de hacerlo…

A veces en el centro del país perdemos de vista la gran diversidad cultural de México. Tendemos a creer que en todo el país entierran a sus muertos como en las grandes ciudades y no es así. Hay una ritualidad muy compleja, sobre todo en comunidades originarias que está fuera de la ortodoxia católica. Los elementos de una ofrenda tienen que ver con los recursos que hay en cierto lugar, por ejemplo, en el sureste se usa mucho el plátano y su hoja, mientras que en Baja California Sur se utilizan las palmas. La flor de cempasúchil se ha impuesto como la más importante, pero en zonas de Michoacán es más relevante el terciopelo, la nube o el pericón, en Morelos. Sucede lo mismo con la comida.

¿La ola de violencia que vive el país ha incidido en las celebraciones por el Día de Muertos?

Seguramente sí, en el siglo XXI hemos visto un auge de festividades en sitios donde antes no había, pienso en el norte del país y en particular en ciudades fronterizas. Incluso podría decirte que a partir del Tratado de Libre Comercio con América del Norte esta fiesta toma fuerza en estados como Nuevo León. Esto se puede interpretar como que el Día de Muertos funciona como una forma de resistencia ante el embate de la cultura estadounidense. Celebrar el Día de Muertos es como reivindicar la mexicanidad.

El libro incluye datos curiosos, ¿cuáles fueron los datos que más te llamaron la atención durante la investigación?

Me sorprendió ver que en el sureste las ofrendas para infancias tienen silbatos y en la investigación vi junto con todo el equipo, que en los entierros mayas de infancias había silbatos. Este tipo de datos indican que prácticas funerarias prehispánicas se transmiten de generación en generación. Otro caso interesante es el de El ánima de Sayula, que está registrada como la primera representación de una persona LGBT en la literatura de Jalisco, el poema cuenta una historia que tiene que ver con el encuentro con fantasma en un panteón. Es fascinante descubrir que desde el siglo XIX podemos ver ecos de temas que hoy son muy relevantes.

En el libro se plantea que no necesariamente es prehispánica la celebración del Día de Muertos, ¿por qué?

La respuesta más rápida tiene que ver con que conmemora dos fechas del calendario religioso católico: el Día de todos los Santos y el Día de los Difuntos. Desde luego hay algo que permeó del imaginario prehispánico en la manera en que esta fiesta tomó carta de naturalización en México. La cosmovisión indígena y prehispánica permanece en mucho de esta celebración, pero es una fiesta eminentemente católica que se vio transformada también con el liberalismo mexicano del siglo XIX hacia algo más laico.

 

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