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“Interpretar una canción es como entrar a una obra de teatro o película de tres minutos”: Javier Corcobado

El próximo 30 de abril, el músico español se presentará en el Teatro Metropólitan como parte de la gira promocional de su disco ‘Solitud y Soledad’.

  • Redacción AN / HG
26 Apr, 2026 06:32
“Interpretar una canción es como entrar a una obra de teatro o película de tres minutos”: Javier Corcobado

Por Héctor González

La última vez Javier Corcobado (1963) se presentó en el Teatro Metropólitan fue el 2 de junio de 2023. Aquella presentación estuvo marcada por algunos problemas técnicos. El próximo 30 de abril, el artista español regresa al mismo sitio para sacarse la espina.  “Quiero que el público lo pase mejor que la vez anterior. Ofrezco una disculpa, porque la última vez tuvimos problemas con el sonido al punto que no se pudo continuar. Prometo que ahora el sonido será lo mejor posible y daremos un concierto celebratorio”, advierte el músico, poeta y novelista.

En el marco de su gira conmemorativa por 40 años de carrera, el artista lanza Solitud y Soledad, su vigésimo álbum oficial, un doble disco que reúne 20 canciones. Solitud ofrece diez nuevas composiciones con la fuerza del rock más visceral, mientras que Soledad revisita piezas emblemáticas de su trayectoria con duetos junto a Alaska, Andrés Calamaro, Nacho Vegas, Marc Gili (Dorian), Jorge Martí (La Habitación Roja) y otros colegas.

Reconocido como una figura esencial en la música española, Corcobado ha editado 20 álbumes oficiales. Desde sus inicios con proyectos como Mar Otra Vez y Demonios Tus Ojos, hasta su consolidación como solista, ha construido un universo sonoro que transita entre la belleza y la distorsión, la ternura y la fatalidad.

Cumple 40 años de trayectoria, ¿cómo ve en perspectiva su trayectoria?

No tengo ninguna sensación de vértigo o nostalgia. Me veo en el ahora y el presente, recién publiqué un disco y me siento contento de poderlo llevar a los escenarios. Comencé mi carrera discográfica en 1985 y desde entonces hasta Solitud y soledad, han pasado más de cuarenta años. Espero poder estar otros cuarenta años si soy capaz de hacer cosas nuevas y que al público le sirvan para algo. No me gusta repetirme. Así como Kathleen Brennan, pareja de Tom Waits, le dice: “ya basta, deja de hacer la misma canción”, mi pareja me dice lo mismo.

¿Qué va más con usted, la solitud o la soledad?

La solitud desde luego, porque es una soledad elegida, es decir porque así lo quieres y tienes la facultad de hablar contigo mismo y conocerte interiormente. En cambio, la soledad representa más a mi pasado musical. En términos del disco podríamos dividirlo en dos. En Solitud está lo más nuevo, y en Soledad encontrarás versiones nuevas de canciones antiguas que han sido himnos, canciones que en algunos casos están llenas de abandono, tristeza y oscuridad, de una etapa de juventud bastante autodestructiva. Con el paso de los años es importante saber discernir entre el personaje que interpretas y la persona que eres en casa. No es bueno que estén muy lejos entre sí; entre más se acerca el personaje a la persona y más equilibro hay, mejor va la vida.

En Soledad hay colaboraciones con amigos como Nacho Vegas, Alaska y Andrés Calamaro.

La idea fue de la disquera y la apoyé junto con Aintzane, mi pareja. Participa gente con la que he convivido. Andrés Calamaro fue mi vecino, con Alaska compartimos espacio, con Nacho Vegas conviví mucho en Asturias. Al final creo que salió bien, a cada uno le asigné la canción donde creí que mejor iba su voz. Yo no pude estar en las grabaciones de sus voces porque vivo lejos de Madrid, incluso Calamaro grabó desde Colombia durante una gira y Jorge Martí, de La Habitación Roja, grabó desde Noruega. Me preocupaba que el disco quedara raro, pero no, todo salió muy bien.

A estas alturas, ¿cómo convive Javier Corcobado con su personaje?

Eso lo descubres en el escenario. Interpretar una canción es como entrar a una obra de teatro o película que dura tres minutos. En el reportorio de esta gira he incluido una canción vieja “La navaja automática de tu voz”, de 1991, cuando la tocamos vuelvo al personaje de entonces, pero acaba y regreso al presente. El escenario es el sitio donde puedes sacar el drama del personaje, pero en casa necesitas llevarte bien contigo mismo.

En una vieja canción dice: “la libertad es más grande de todas las cárceles”, ¿lo sigue pensando?

Me sigue sonando actual, en realidad no creo que hayamos cambiado tanto. Avances tecnológicos ha habido en todas las épocas. En su momento la rueda fue un salto increíble, ahora le tenemos miedo a la Inteligencia Artificial, pero la realidad es que todo es cíclico. Siempre ha habido guerras porque el ser humano en sí es guerrero, tarde o temprano necesita conquistar territorio, aunque sea a través del comercio. Una vez que entendemos esto, me parece que quienes estamos alrededor del mundo del arte necesitamos estar contentos, transmitir amor, alegría y felicidad, aunque sea cantando canciones oscuras, porque al final el público va a los conciertos a pasarla bien. Si las canciones son tristes igual bailan, porque lo están disfrutando. No concibo que Putin, Trump o Netanyahu se proclamen dueños del mundo, esto es horrible, la única libertad que se nos ha otorgado es la del pensamiento y no podemos olvidarlo. Desde que era niño, en los años sesenta, no he vivido un momento en el que no nos quieran asustar con el apocalipsis porque al final es algo que nos gusta.

Ahora se le nota tanto en su música como en su actitud más relajado…

El personaje de Corcobado es muy serio y la gente se extraña cuando me ve reír. Pero soy una persona que intenta tomarse todo con mucho sentido del humor empezando por mí mismo. Me considero un artista en blanco y negro, con un toque de color.  Me gustan las personas que miran a los ojos directamente y que se dejan ver. Si sabes estar bien no seas egoísta, regala esa sensación. Si te operaron y saliste bien, adelante, que bueno, no te quedes con la enfermedad.

¿Esa forma de pensar se alcanza con la madurez?

No lo sé, quizá. Algunos tardan más que otros en madurar, yo he tardado bastante.

¿Qué música escucha ahora?

Soy de los artistas que semanalmente escuchan los descubrimientos de Spotify. Más allá de si pagan o no, lo justo a los artistas, es una buena herramienta. Al vivir medio alejado, en el bosque, no me relaciono con tanta gente, de modo que mis fuentes vienen de otros lados. Recientemente leí las biografías de Screamin’ Jay Hawkins y de Los Cramps, y descubrí grupos de rock y blues que no conocía y a los que ahora puedo escuchar en plataformas. Al mismo tiempo soy gran aficionado de la música tradicional mexicana. Me interesa el trap y la música urbana, procuro estar informado. Aunque hay mucha música actual desechable, siempre encuentro alguna joya. Soy una persona sin prejuicios. Si una canción es buena da igual el género.

 ¿Y sus clásicos quiénes son?

Los dos primeros discos de Suicide son de los mejores que ha dado el rock and roll. La voz de Alan Vega para mí es de las más influyentes. Los tres primeros discos de The Cramps me siguen apasionando. El primer disco de Iggy & The Stooges me sigue impresionando, como también los Ramones; las colaboraciones de Giorgio Moroder con Donna Summer. James Brown me sigue pareciendo algo sobrenatural, pude verlo en 1986, ya mayor él, y me seguía pareciendo algo difícil de superar.

 

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