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Elpidia García, la escritora que creó a Imperio Bravo, la policía que se echa la justicia sobre sus hombros

La narradora de Chihuahua publica ‘Imperio Bravo en la jaula de las fieras’, un conjunto de relatos escritos en clave policíaca.

  • Redacción AN / HG
17 May, 2026 06:15
Elpidia García, la escritora que creó a Imperio Bravo, la policía que se echa la justicia sobre sus hombros

Por Héctor González

Para Elpidia García (Ciudad Juárez, 1959) es importante que su escritura dialogue con su presente. Autora de títulos como Ellos saben si soy o no soy, Polvareda, Supermaquila y Colmenar de obreras, la narradora fronteriza conoce de primera mano la violencia y el hambre de justicia que se vive en sitios como la maquila.

Producto de todo eso es Imperio Bravo, una mujer que ingresa a la policía municipal para indagar sobre la desaparición de su hija y protagonista del libro Imperio Bravo en la jaula de las fieras (Serie Redrum), mismo que muestra el buen momento que atraviesa la literatura policiaca hecha por mujeres.

 ¿Cómo nace un personaje como Imperio Bravo?

Nació a partir del PECDA que me otorgó la Secretaría de Cultura Chihuahua. Propuse escribir una novela sobre Imperio Bravo, una mujer de la policía municipal que ingresa a la corporación después de que su hija fue secuestrada en el centro de la ciudad. Terminé mi beca y no concluí la novela, pero de todos modos me pareció muy interesante continuar perfilando al personaje. Quería indagar en sus emociones, no solamente en las de una madre que pierde a su hija, me interesaba profundizar en cómo sería trabajar diario con hombres policías, puede ser muy violento trabajar entre puros hombres y más si tienen autoridad.

Siempre tuviste claro que sería como novela negra.

Soy fan de la novela negra. Comencé leyendo a Patricia Highsmith, Simenon, Henning Mankell, además de a muchos autores y autoras nacionales. Por supuesto también leí mucha literatura de no ficción sobre cosas que ocurrieron en Ciudad Juárez, tú sabes que, durante la Guerra contra el narco, Calderón envió muchos soldados y eso provocó una gran crisis de violencia. Eso me motivó a buscar maneras de escribir que reflejaran mis preocupaciones como escritora. Antes de Imperio Bravo en la jaula de las fieras, no había publicado literatura policíaca, aunque creo que El hombre que mató a Dedos Fríos, con el que gané el Premio Amparo Dávila en el 2018, tiene mucho que ver con la violencia en la frontera y la muerte que siempre nos ha rondado.

¿En qué momento el proyecto se convirtió en un libro de cuentos?

Cuando me di cuenta de que podían funcionar mejor como cuentos. Cuando obtuve el apoyo del Sistema Nacional de Creadores de Arte propuse escribir un libro de cuentos que se tratara de Imperio Bravo. Así fue como maduraron las historias. Las trabajé con Imanol Caneyada, Magali Velasco y Verónica Flores.

 ¿Por qué hay pocas escritoras de novela policíaca en México?

Es verdad, no tenemos tantas como sí sucede en Europa. Hay poca literatura de mujeres policías en México, aunque por otro lado abunda el tema de mujeres con hijas desaparecidas. Aun así, dentro del género negro tenemos a Salud Ochoa, quien escribió una novela llamada El halcón blanco, protagonizada por una policía ministerial. En mi caso, Imperio Bravo es no tiene formación académica, es una mujer que trabaja en la maquiladora cuando le roban a su hija, pero con tal de encontrar a los culpables se introduce en los círculos de los policías corruptos y de los criminales.

No tiene formación académica, pero es lectora…

Sí, ella cree, quizá ingenuamente, que leyendo este tipo de literatura puede encontrar claves para comprender a esos criminales y conocer sus razones. Además, eso me permitió hacer homenajes a mis autores preferidos y a mis amigos.

 

Anteriormente trabajaste en la maquila, pero más allá de eso ¿qué tipo de investigación hiciste para construir al personaje?

En la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez había una investigadora, Laura Ramírez. Hizo su tesis doctoral sobre mujeres policías y me la prestó para que la leyera. Además, tengo una amiga que es policía municipal y he tenido muchas entrevistas con ella. Desafortunadamente por todo lo que ha visto se ha tenido que volver una mujer dura y con mucha fuerza emocional para poder enfrentar todo lo que le toca ver, aunque también muchas veces Imperio se quiebra.

A Imperio la mueve la búsqueda de su hija, pero también un sentido de justicia. Continuamente se pregunta sobre lo qué es la justicia.

Para mí es un tema muy sensible y siempre lo toco en mis libros. En la maquila me tocó ver muchas injusticias y abusos por parte de los patrones. Quien lea mi trabajo se va a encontrar con todo eso, pero también con una búsqueda de justicia. En general el libro apela a una reflexión sobre la idea de justicia y el papel que a todos nos corresponde tomar en este país sobre ese aspecto.

En México no solemos confiar en los policías, ¿qué tan difícil es hacer verosímil una novela protagonizada por una mujer policía?

La verosimilitud se alcanza cuando logramos que el personaje con sus emociones y acciones sea creíble. Si lo consigues el lector va a sentir empatía por lo que hace y lo que siente. A mí no me interesaba crear una super heroína que hiciera piruetas y repartiera balazos. Un personaje verosímil tiene que ser alguien de carne y hueso, alguien que sufre, alguien que a quien también hieren, alguien que también se enamora.

¿En qué sentido la novela negra también se ha convertido en un género costumbrista en México?

En lo personal me interesan mucho los escenarios, mostrar la ciudad, los lugares donde los policías se comen un burrito y donde ocurren los crímenes, así como los tambos que se colocan en las entradas de las calles para que no entren los extorsionadores. Eso que parece costumbrismo contribuye a la verosimilitud y sienta empatía.

¿Al ser pocas las autoras que publican novela negra en México, hay una reivindicación de género consciente o inconsciente en tu escritura?

Definitivamente sí. Las mujeres somos capaces de escribir literatura negra, solo que, desde nuestra condición, por eso al mismo tiempo hablamos sobre el amor hacia los hijos, sobre el hecho de ser madres. Es algo que surge de manera muy intencional y creo que es importante que las mujeres escritoras continuemos por ese camino. Por eso es importante destacar el trabajo de Elma Correa, Salud Ochoa, Orfa Alarcón o Iris García Cuevas y varias más que vienen empujando muy fuerte.

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