Los años oscuros: la vida son muchos días (Reseña)
En su nuevo libro Rafael Pérez Gay se concentra en organizar, más que una trama, una forma de mirar y padecer al mundo; de celebrarlo y, muchas veces, sufrirlo en los días y las noches de encierro.
- Redacción AN / HG

Por Marco A. Cervantes
“La vida son muchos días” escribió Cesare Pavese. Son necesarios muchos días para construir una existencia. “Muchos días para intentar comprender algo de cómo se puede estar en el mundo y con uno mismo”, escribió, también, Rafael Pérez Gay.
Así, un diario se convierte en la comprobación escrita del paso de esos días; en la certeza de que un solo día puede albergar muchas vidas. Los años oscuros (Seix Barral, 2026) es el más reciente libro de Rafael Pérez Gay (Ciudad de México, 1957). El escritor lo presenta como un diario que abarca de 2020 a 2024; es decir, los años que coinciden con la pandemia de covid-19.
El informe: la reconstrucción de la memoria
Pérez Gay ha oscilado en sus últimos libros entre la crónica y la literatura autobiográfica, reconstruyendo su vida a partir de una escritura donde memoria y su reconstrucción corren por carriles paralelos. En este texto, en cambio, se concentra en organizar, más que una trama, una forma de mirar y padecer al mundo; de celebrarlo y, muchas veces, sufrirlo en los días y las noches de encierro.
En el libro, no se limita a contar la cotidianidad en casa. A la par del registro personal, el escritor opina sobre la vida pública de una sociedad que empezaba a vivir bajo un régimen político inédito y donde la crisis sanitaria se entrelazaba inevitablemente con la incertidumbre y la ideología.
Pérez Gay cuenta el miedo de vivir una pandemia. Esa reclusión terminó por modificar la percepción del tiempo: todos los días se parecían entre sí, y una tarde se distinguía de la otra apenas por el milagro de encontrar a un grupo de amigos en un restaurante, tomar un vodka con limón, tomar un café exprés (siempre, doble) o pasear a Moska (su perra, una pastora belga).
De este modo, el escritor vuelve una y otra vez a su afán por elaborar “informes” diarios: retazos de intimidad y recorrido del ocio impuesto donde sobresalen, por ejemplo, las lecturas que lo acompañaron. Uno de los momentos más notables, asimismo, ocurre cuando Pérez Gay se embarca en aventuras descriptivas para recorrer la Ciudad de México: al estilo de los cronistas del siglo XIX, le basta un “salí a caminar” para trazar estampas de la vida en una ciudad en confinamiento.
En su diario, Pavese escribió “anoto instantes”. En Los años oscuros, Rafael Pérez Gay demuestra la posibilidad de atrapar momentos. El autor de ese libro inicia y termina su diario en la madrugada: la noche se extiende por todo el libro; pese a que muchos instantes son negros, las entradas del diario invariablemente inician presumiendo que se pudo vencer la bruma de la madrugada. Somos muchos días; noches que vencemos.







