“Tocaré hasta que la naturaleza me jubile”: Eliades Ochoa
El guitarrista cubano se presenta este 1 de mayo, en el Teatro Metropólitan.
- Redacción AN / HG

Por Héctor González
El próximo 22 de junio, el músico cubano Eliades Ochoa cumplirá 80 años. A unas cuantas semanas de que eso ocurra, el artista se presentará este 1 de mayo en el Teatro Metropólitan, de la Ciudad de México y un día después en el Teatro Diana, de Guadalajara
Ambos conciertos forman parte de su gira ¡Como nunca!, en la que hace un repaso por su trayectoria y los temas que lo han llevado a recorrer buena parte del planeta. Para Eliades, el tiempo no es un obstáculo ni una limitante y adelanta que de momento no está dispuesto a jubilarse. Quien fuera también, estelar del Buena Vista Social Club, precisa que hoy lo que más le interesa es “que al público le llegue para quedarse lo que yo hago, y que el público acepte con respeto, cariño y amor mi trabajo”.
Está a unos días de cumplir 80 años, ¿cómo se siente?
Cada día que pasa me siento mejor. La música está excelente y yo de salud igual.
¿Cómo ha cambiado su relación con la música?
Es una relación que crece día con día, no hace mucho hice una colaboración con C. Tangana y tengo las puertas abiertas para hacer más. Me gustan las colaboraciones cuando son de mutuo acuerdo porque siempre se aprende y a mí me gusta aprender. Lo primero que hago es escuchar mi propia música para ver si hay algún problema y de ser así lo arreglo para disfrute del público.
¿Cuánto tiempo le dedica a la guitarra al día?
Cada vez que paso cerca de ella le paso la mano. La guitarra lleva como 75 años al lado mío. Desde muy joven comencé a sacar notas, porque yo soy autodidacta. He ido aprendiendo con la universidad de la calle.
¿Cuándo descubrió que tocaría la guitarra?
Cuando oí a mi padre tocar el tres. Ahí empecé a tratar de sacar los sonidos que había escuchado los días anteriores. Poco después, cuando mis padres se fueron a Santiago de Cuba, empecé a desarrollarme un poco más porque además tenía a muchos músicos a mi lado y eso me obligaba a ser mejor. En el camino comprendí que lo que más me interesa es que al público le llegue para quedarse lo que yo hago, y que el público acepte con respeto, cariño y amor mi trabajo.
¿A qué atribuye la vigencia del son cubano?
A su riqueza. Hay temas que se hacen para estar tranquilo y tomarse una copa, pero el son cubano te llegue a la hora que te llegue te contagia el deseo de bailar y de disfrutar la vida.
Quizá por eso ha podido colaborar con tanta gente…
Es verdad, he hecho cosas con músicos africanos como Maní Dbango, o con artistas como Raúl Malo y el mismo C. Tangana. En sí en el son cubano tiene mucho de la cultura africana y al revés. En África conocen bien la música cubana y la trabajan.
¿Qué tiene preparado para sus conciertos en México?
En esta gira incluyo canciones de toda mi vida. Desde mi juventud interpreto “El cuarto de Tula”, “El carretero” o “Chan Chan”, solo que ahora las toco de una manera más sofisticada, potente y más acompañada, con melodías más profesionales. La realidad es que siempre hago el mismo repertorio, no hay otro y así seguirá. Aún así siempre hay canciones que te llegan.
Visto en perspectiva, ¿qué tanto cambió su vida el Buena Vista Social Club?
Cambiaron muchas cosas y en todos los sentidos. Le dio mucha vida a la música tradicional cubana que en ese momento no estaba en su mejor momento. El Buena Vista puso la música cubana en las alturas que había tenido siempre, pero sin que se le hiciera mucho caso.
¿Hoy cómo está la salud de la música cubana?
Hoy está en su mejor momento. Está dejando un poco atorada a Europa y mirando a América.
¿De qué manera la situación social de Cuba, afecta creativamente a los artistas?
Yo soy músico y en mi caso la música no tiene nada que ver con la política.
¿Piensa de la jubilación?
No, tocaré hasta el fin, hasta que la naturaleza sea la que me jubile. En el escenario me contagio de alegría, felicidad y salud. Me hace sentir con vida.






