‘El humor es una forma de resistir y de crear comunidad’: PowerPaola
La artista y autora de ‘Espero por que dibujo’, sostiene que a veces lo más simple es lo más intenso.
(Almadía).

Por Héctor González

Uno a uno, los dibujos incluidos en Espero por que dibujo (Almadía), nos hablan de un tránsito o un intervalo mientras sucede otra cosa. No obstante, la condición que los motiva, no es necesariamente tan fugaz como su impacto. Su autora, PowerPaola (Quito, 1977), mujer de trazo firme si algo sabe es que la contundencia suele alcanzarse por la ruta de la sencillez.

“Espero porque dibujo/dibujo porque observo”, escribe en la contraportada de un libro que nos asoma a la realidad, pero sobretodo a una postura que desvela un flanco de nuestro presente a veces entrañable y a veces agreste.

‘Dibujo luego existo’, escribe Lucas Ospina en el prólogo de tu libro…

Sí, el dibujo recoge mi forma de entender el mundo; es mi manera de comprender lo que sucede con la sociedad y de procesar la abundancia de información.

¿En qué momento descubriste que el dibujo era tu lenguaje para entender lo que pasa?

Desde niña dibujé y para mí es como un jardín donde me refugio en soledad. Descubrí que es mi lenguaje idóneo para relacionarme con el mundo al terminar la universidad. Cuando concluí la carrera en Medellín no tenía muchos amigos, de modo que el 31 de diciembre de 2001 decidí que durante un año iba a invitar a una persona a mi casa para dibujarla. Así me aventé todo 2002 y pude hacer amigos.

Espero por que dibujo es un libro que tiene algo de aquel espíritu, ¿no? Al final es un desfile de personajes en situaciones muy cotidianas.

Sí, a mí me gusta hablar de la cotidianeidad y del contexto en que me desenvuelvo. Muchos de los autores que me interesan hablan de eso, pienso en Andrés Caicedo quien en Qué viva la música, mostró un Cali que no me tocó pero que me daba mucha envidia, pues en el que yo crecí era violento y convulsionado por el narcotráfico. Gracias a que me contagié de él y sus amigos, aprendí que uno puede narrar su propia historia y generación, para saber dónde esta parado.

Y sin perder distancia con la cultura pop, Caicedo fue alguien que supo tomar el pulso de la calle.

Cierto. Me gusta dibujar lo que tengo al frente porque me ayuda congelar el presente. En Espero por que dibujo, presento una selección de viñetas realizadas en salas de espera, aeropuertos y hospitales. Aquellos sitios que son de tránsito y en los que muchos se desesperan, para mi son como una oficina. Ahí encuentro gente que a lo mejor no vería en mi cotidianidad, pero que me dice mucho de la cultura en donde estoy.

Si partimos de que dibujar te ayuda a comprender el presente, ¿qué tipo de realidad tenemos ahora en América Latina?

Vivimos una época de imágenes muy potentes y que tal vez no necesitan traducción. La situación en Chile es tan fuerte que gracias a lo que vemos en televisión un chino puede comprenderlo. No sé si uno como dibujante pueda decir más, es una sensación rara. Por momentos me siento impotente y pesimista, pero aún así, no nos podemos paralizar.

Precisamente en un periodo tan saturado de imágenes, ¿qué virtud tiene el dibujo?

No sé, creo que nunca en la historia habíamos sido bombardeados por tantas imágenes. A pesar de que tenemos menor capacidad de retención, hay imágenes que por su fuerza conservamos en la memoria. A veces lo más simple termina siendo lo más intenso. Una de las cosas más difíciles de hacer es ser claro a partir de lo sencillo. Ya nos acostumbramos a ver el conflicto por la televisión o por las redes sociales, pese a ello uno sigue intentando aportar algo desde su trinchera. En mi caso, el dibujo me ayuda a conocer mucha gente y a sentirme menos sola. Creo que es un arte que contribuye a construir otro tipo de conversaciones, cosa que no es poco.

¿Ante ese panorama es difícil darle a una viñeta el barniz del humor?

El humor nos ayuda reaccionar de una manera inteligente. En lo personal quisiera cultivarlo más y mejor, porque es una herramienta que le da vuelta a la tragedia y aporta otro punto de vista. El humor es una forma de resistir y de crear comunidad. La literatura podría funcionar también, el problema es que nuestros gobernantes al descuidar la cultura y la educación, se han encargado de volvernos bastante tontos y no cualquiera puede leer un libro.

libros



Temas relacionados:
Arte
Cultura
Libros





Escribe un comentario

Nota: Los opiniones aquí publicadas fueron enviadas por usuarios de Aristeguinoticias.com. Los invitamos a aprovechar este espacio de opinión con responsabilidad, sin ofensas, vulgaridad o difamación. Cualquier comentario que no cumpla con estas características, será removido.