Cuestiona general “decisiones estratégicas” del Ejecutivo que “no han convencido a todos”
"Actualmente vivimos en una sociedad polarizada políticamente", porque la ideología dominante se sustenta en corrientes que acumularon resentimiento: Gaytán Ochoa
Fotos: Cuartoscuro

En un desayuno que encabezó el 22 de octubre el secretario de la Defensa Nacional (Sedena), Luis Cresencio Sandoval González, el general Carlos Gaytán Ochoa, quien posee una larga trayectoria militar, pronunció un discurso en el que, por una parte afirmó que el Ejecutivo propicia “decisiones estratégicas que no han convencido a todos, para decirlo con suavidad” y, por otra parte, afirmó que “el alto mando sostiene hoy sobre sus espaldas, la muy alta responsabilidad de mantener co(h)esionado al país, de coadyuvar a su pacificación a la brevedad posible, de hacerlo todo con el menor costo social, y la mayor eficacia”.

Sin mencionar algún hecho concreto, el general Gaytán dijo: “Nos sentimos agraviados como mexicanos y ofendidos como soldados“.

Dijo también, en referencia a la unidad nacional, que “en aquellos eventos donde dicho valor estuvo ausente, se perdieron territorio y soberanía, el pueblo resultó lastimado, la economía entró en crisis, y el país tuvo que emprender su recuperación, casi desde cero”.

Sostuvo también el militar: “Actualmente vivimos en una sociedad polarizada políticamente, porque la ideología dominante, que no mayoritaria, se sustenta en corrientes pretendidamente de izquierda, que acumularon durante años un gran resentimiento”.

“¿Quién aquí ignora que el alto mando enfrenta, desde lo institucional, a un grupo de “halcones” que podrían llevar a México al caos y a un verdadero estado fallido?”, preguntó el general Gaytán  en la parte final de su discurso y luego pidió “el respaldo y la solidaridad para mi general secretario”, pero en su solicitud de respaldó excluyó al jefe supremo de las Fuerzas Armadas, el presidente Andrés Manuel López Obrador.

De acuerdo con La Jornada, Gaytán Ochoa tiene una larga hoja de servicios en las Fuerzas Armadas. Entre otros cargos, ha sido subsecretario y jefe del Estado Mayor de la Sedena, jefe de las zonas militares de Nayarit y de los Altos de Chiapas; agregado militar y representante de México ante la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas y ante la Conferencia Especializada Interamericana sobre Terrorismo; integrante del grupo de coordinación del gabinete de seguridad nacional y fue candidato a suceder al general Guillermo Galván Galván como secretario en 2012.

 

Discurso completo del General Carlos Gaytán Ochoa en el desayuno efectuado el pasado 22 de octubre en las instalaciones de la Secretaría de la Defensa Nacional:

Con su permiso mi general secretario. Señores generales, compañeros todos:

Se me ha concedido la palabra para expresar ante ustedes, algunas preocupaciones que, en virtud de la situación actual, sin duda, compartimos todos los aquí presentes.

Nos preocupa el México de hoy.

Nos sentimos agraviados como mexicanos y ofendidos como soldados.

Pero es imposible olvidar las experiencias del pasado, porque en los eventos donde existió la unidad nacional, el país pudo ver sus aspiraciones satisfechas y se construyeron los objetivos nacionales.

En aquellos eventos donde dicho valor estuvo ausente, se perdieron territorio y soberanía, el pueblo resultó lastimado, la economía entró en crisis, y el país tuvo que emprender su recuperación, casi desde cero.

Actualmente vivimos en una sociedad polarizada políticamente, porque la ideología dominante, que no mayoritaria, se sustenta en corrientes pretendidamente de izquierda, que acumularon durante años un gran resentimiento.

Hoy tenemos un gobierno que representa aproximadamente a 30 (treinta) millones de mexicanos, cuya esperanza es el cambio.

Un cambio que les permita subsanar lo que ellos consideran un déficit del Estado para dicho sector poblacional.

Respetando el pacto social, asi llamado por el francés Juan Jacobo Rouseau, y respetando nuestra propia normatividad vigente, no podemos soslayar que el hoy titular del Ejecutivo, ha sido empoderado legal y legítimamente.

Sin embargo, es también una verdad inocultable, que los frágiles mecanismos de contrapeso existentes, han permitido un fortalecimiento del Ejecutivo, que viene propiciando decisiones estratégicas que no han convencido a todos, para decirlo con suavidad.

Ello nos inquieta, nos ofende eventualmente, pero sobre todo nos preocupa, toda vez que cada uno de los aquí presentes, fuimos formados con valores axiológicos sólidos, que chocan con las formas con que hoy se conduce al país.

Aquí no estamos soslayando la situación real.

Pero estoy convencido que es mi deber, irrenunciable, mantener invariables los principios de honor, valor y lealtad para con el pueblo de México, si!, para con el pueblo de México.

Lo refiero porque más de uno quisiéramos soluciones mágicas, o peor, drásticas, ante un entorno histórico que lo que requiere a gritos, es pacificar, educar y mantener sano a México.

Tarea verdaderamente difícil, titánica si me lo permiten.

En medio de todo esto, se encuentran los soldados, que siguen ofrendando incluso el sacrificio máximo por México.

Por ello reconozco que el alto mando sostiene hoy sobre sus espaldas, la muy alta responsabilidad de mantener co(h)esionado al país. de coadyuvar a su pacificación a la brevedad posible, de hacerlo todo con el menor costo social, y la mayor eficacia.

¿Quién aquí cree que ello es fácil?

¿Quién aquí duda de que se está realizando, desde el Ejército y la Fuerza Aérea, el mejor esfuerzo?

¿Quién aquí ignora que el alto mando enfrenta, desde lo institucional, a un grupo de “halcones” que podrían llevar a México al caos y a un verdadero estado fallido?

He hablado cuidando mis palabras.

A pesar de los avatares mencionados, he tratado de mantenerme dentro de la disciplina a la que estoy obligado, y reitero mi lealtad irrenunciable a México.

Para terminar, reconozco, que no soy quien para hacerlo. ya que están presentes también mis comandantes, mis maestros y mis antiguos.

Pero solicito a todos los presentes, el respaldo y la solidaridad para mi general secretario, Luis Cresencio Sandoval, y desde luego pongo a su entera disposición mis conocimientos, por pocos que sean, y mi experiencia acumulada durante 50 años de servicio, para lo que a bien tenga determinar.








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