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Oceanida: Las cuatro mexicanas que hicieron historia al cruzar el Atlántico remando

Con cada kilómetro recorrido, el equipo buscó inspirar a más mujeres a atreverse a perseguir sus metas, al tiempo que subrayó la urgencia de cuidar la Tierra y el océano como un elemento clave para el equilibrio del planeta.

  • Redacción AN / JSC
30 Jan, 2026 08:49
Oceanida: Las cuatro mexicanas que hicieron historia al cruzar el Atlántico remando

El equipo mexicano femenil Oceanida, integrado por Eugenia Méndez, Andrea Gutiérrez, Ana Lucía Valencia y Lucila Muriel logró una hazaña histórica al ser el primer equipo latinoamericano al cruzar el océano Atlántico a remo.

El reto las llevó desde “La Gomera” en las Islas Canarias (España), hasta Antigua y Barbuda, en el Caribe, recorriendo aproximadamente 4,800 kilómetros de mar abierto.

La travesía, organizada por Atlantic Campaigns y conocida como World’s Toughest Row, comenzó el 12 de diciembre de 2025 y terminó el 28 de enero de 2026. Las mexicanas remaron un total de 45 días, 1 hora y 35 minutos. 

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Foto: Oceanida

A su llegada en Barbuda, familiares y seguidores las recibieron con aplausos, banderas y abrazos tras descender del bote, celebrando tanto el logro deportivo como el impacto simbólico de su travesía.

Las mexicanas que hacen historia

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¿Qué es Oceanida?

De acuerdo con la página oficial de Oceanida el proyecto nació con dos motivaciones.

Oceanida está formado por cuatro mujeres que comparten dos compromisos vitales: el cuidado del Océano y el deseo de que más mujeres puedan cumplir sus metas en igualdad de oportunidades. 

Además, el proyecto colabora con iniciativas sociales como el Fondo Guadalupe Musalem, que apoya a jóvenes indígenas y afromexicanas en Oaxaca para continuar sus estudios, y Sirenas de Natividad, un colectivo que promueve la participación femenina en actividades marinas y la conservación de los océanos.

En el apartado ambiental, Oceanida se sumó al Big Plastic Pledge, una iniciativa que compromete a reducir al máximo la generación de residuos antes y durante el cruce, particularmente los plásticos de un solo uso.

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Foto: @oceanida.mx

El manifiesto que guió la travesía

En su manifiesto, las integrantes de Oceanida señalan que su travesía responde al propósito de cruzar un océano para visibilizar a mujeres fuertes, rescilientes y libres. Afirman creer en el derecho a vivir sin violencia y en la posibilidad de romper las restricciones sociales que aún persisten en México.

Con cada kilómetro recorrido, el equipo buscó inspirar a más mujeres a atreverse a perseguir sus metas, al tiempo que subrayó la urgencia de cuidar la Tierra y proteger el océano como un elemento clave para el equilibrio del planeta.

“Creemos en nuestras mujeres, nuestra Tierra, nuestros mares y nuestra fuerza”, señalan, invitando a otras personas a “cruzar sus propios océanos”.

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¿Cómo vivieron “a bordo”? 

Durante el cruce del Atlántico, todos los equipos enfrentan privación del sueño, llagas de sal y un desgaste físico constante, además del reto mental de convivir con el océano durante semanas.

Cada embarcación cuenta con pequeñas cabinas, lo que es su único refugio frente al sol y las condiciones del mar, con espacio limitado para llevar solo lo indispensable.

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Foto: @oceanida.mx

Los barcos parten completamente equipados y no pueden recibir asistencia externa para reparaciones, comida o agua. Las embarcaciones están equipadas con potabilizadoras que convierten el agua de mar en agua potable, paneles solares que alimentan el GPS y equipos eléctricos esenciales, así como equipos de rastreo para monitorear su ubicación.

La alimentación a bordo se basa principalmente en comida deshidratada, elaborada por la marca mexicana Tente En Pie, diseñada para expediciones de larga duración por su valor energético, bajo peso y fácil preparación. También llevan snacks como nueces, frutas secas, barras energéticas, chocolate y carne seca para mantener la energía durante las jornadas.

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Foto: Oceanida

El equipo tomó turnos de dos horas, lo que implica que remaron alrededor de 12 horas al día, alternando descanso día y noche. El tiempo fuera del remo se dedica a mantenimiento del barco, alimentación, navegación, registro de la travesía y comunicación con tierra. Previo al cruce, todas las integrantes realizaron cursos de primeros auxilios en el mar, supervivencia, navegación y radio. Durante la travesía, una flota de veleros acompañó a los equipos a distancia, para evitar que un problema escale a una emergencia, sin operar como barcos de rescate.

La llegada a tierra de las cuatro integrantes de Oceanida marca un momento importante para el deporte en México, ya que Abraham Levy había sido el único mexicano en realizar este cruce en solitario y ninguna mujer mexicana lo había hecho hasta ahora. 

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