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Astrónomos descubren objeto que podría ser un nuevo tipo de estrella

Un equipo de astrónomos, encabezados por científicos australianos, encontraron a 4 mil años luz en la Vía Láctea, un objeto que podría ser un nuevo tipo de estrella.

  • Redacción AN / MDS
30 Jan, 2022 01:25
Astrónomos descubren objeto que podría ser un nuevo tipo de estrella
Imagen: Shutterstock

Por Julio García G. / Periodista de Ciencia

Decía el fallecido astrónomo Carl Sagan que “las afirmaciones extraordinarias requieren de evidencias extraordinarias”. El sentido de esta frase bien podría aplicarse para quienes dedican sus días a la búsqueda de explicaciones sobre cómo funciona el universo y los fenómenos que suceden en éste.

Por ejemplo, recientemente, un grupo de astrónomos dijo haber descubierto un objeto que podría ser un nuevo tipo de estrella; e inmediatamente después, algunos medios de comunicación hicieron eco de la noticia al mencionar que se trataba de un objeto “misterioso”, como si en lo misterioso se hallara algo que nunca podrá tener una explicación o que, si la tiene, el hecho estaría relacionado, más bien, con el mundo de lo sobrenatural.

Pero la ciencia no funciona apelando al misterio. Más bien, sus planteamientos deben basarse en la comprensión de los fenómenos naturales a partir del análisis de hechos concretos y, posteriormente, de la explicación de tales hechos a través de uno o varios métodos que den una solución a los problemas con los que nos reta la naturaleza.

El objeto en cuestión es un astro que emite ondas de radio cada veinte minutos. Y los astrónomos creen, por ahora, que podría tratarse de un nuevo tipo de estrella de neutrones con un poderoso campo magnético.

El astrónomo y divulgador de la ciencia Carl Sagan. Imagen: Shutterstock

Las señales -que resultaron siempre repetitivas- fueron detectadas durante los tres primeros meses de 2018 pero más tarde desaparecieron, lo que sugiere que podrían estar relacionadas con algún tipo de terremoto en el interior del astro.

En este sentido, las estrellas de neutrones son el resultado de la explosión de estrellas extremadamente grandes que, luego de agotar todo el combustible de su núcleo, y de colapsar gravitacionalmente, explotan en forma de supernovas.

Una vez que este colapso sucede, el núcleo de la estrella se comprime por efecto de su propia fuerza gravitatoria y es entonces cuando los neutrones aparecen como el principal componente de su núcleo.

Además, las estrellas de neutrones suelen ser muy calientes y algunas de ellas giran tan rápido que emiten rayos de radiación electromagnética. Cuando estos rayos son observados desde la superficie de la Tierra, los astrónomos los denominan púlsares, ya que el fenómeno podría ser equiparable al de un faro que emite destellos de luz, pulsos, en un periodo de tiempo concreto y de forma periódica.

Ahora bien: los investigadores también barajan la posibilidad de que esta estrella de neutrones -la cual se encuentra a unos 4,000 años luz en la Vía Láctea- pueda ser un magnetar.

Representación de una estrella de neutrones. Imagen: Shutterstock

Los magnetares -cuya existencia es más especulativa que real- serían en sí mismos estrellas de neutrones pero que, a diferencia de estas últimas, poseerían un campo magnético mil veces más poderoso.

Pero ¿qué sucede con las estrellas de neutrones conforme evolucionan y transcurre el tiempo?

Con el tiempo, éstas suelen perder energía y, por tanto, disminuyen su velocidad hasta desaparecer. En este sentido, los astrónomos están perplejos con respecto a por qué el objeto recién descubierto -si en verdad es un magnetar o una estrella de neutrones- sigue emitiendo energía en forma de ondas de radio de manera tan efectiva.

Otra de las preguntas que se plantean es: ¿por qué la señal desapareció? Y una posibilidad para resolver esta interrogante va en el sentido de que las señales de radio estén vinculadas a un evento transitorio como podría ser un terremoto estelar.

Representación de un terremoto en una estrella. Imagen: Annual Reviews.

Este tipo de eventos transitorios, los terremotos estelares, suelen ocurrir cuando una parte de la corteza de una estrella sufre repentinos ajustes, los cuales se traducen en la explosión y liberación de energía al espacio. Dicha energía es liberada en forma de ondas de radio que posteriormente llegan a la Tierra (en este caso han viajado cuatro mil años a la velocidad de la luz) y que los astrónomos pueden detectar.

Evidentemente, respecto a este increíble descubrimiento aún faltan muchos datos por analizar y, sobre todo, comprender. Pero en lo que sí se muestran seguros los científicos es que este fenómeno no puede ser atribuible a la existencia de una civilización avanzada la cual estuviese intentando hacer contacto con nosotros a través de ondas de radio.

Por ejemplo, otro hecho astronómico al que originalmente se le atribuyó un origen extraterrestre y finalmente no lo fue, es el descubrimiento en 2017 de un objeto llamado Oumuamua que repentinamente apareció en los confines del Sistema Solar y posteriormente despareció.

Representación del cometa Oumuamua. Imagen: Shutterstock/Dotted Yeti.

Gracias a la ciencia, y a minuciosos estudios, los astrónomos demostraron que se trataba de un cometa el cual provenía de otro sistema solar y que, más tarde, regresó a su punto de origen.

Por lo tanto, el hecho de que seres de otros planetas estén intentando comunicarse con nosotros mediante algún tipo de tecnología que no conocemos, resulta inverosímil… al menos por ahora.

La investigación en torno al descubrimiento de lo que podría ser un nuevo tipo de estrella (si no se llegan a otras conclusiones en los próximos meses) apareció publicada el pasado 26 de enero en la revista Nature.

Puede consultarse completa desde el siguiente enlace: https://www.nature.com/articles/s41586-021-04272-x

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