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Lectura contemporánea del Premio Nobel de Handke
por Redacción / AG
(Fotos: Reuters)

Por: Nikola M. Zivkovic (*)

En estas vacaciones decembrinas es probable que pases por una librería buscando algo para estos días. Es también probable que te topes con algunas obras del ganador del Premio Nobel de Literatura 2019, Peter Handke, las cuales seguramente hasta hace poco estaban en un estante no tan a la mano. Es muy poco probable que te arrepientas al elegir leer uno de sus libros, aunque no esperes una lectura fácil para la playa. Y es que además de ser un escritor prolífico e influyente, ha colaborado en varias ocasiones con el célebre director de cine Wim Wenders. De hecho, Handke escribió el guión de una de sus más aclamadas películas, “El cielo sobre Berlín”. También descubrirás que Handke ha ganado importantes premios y que incluso es posible ver alguna de sus obras en el teatro.

Sin embargo, no es sólo por sus logros literarios que se encuentra hoy junto con la Academia Sueca envuelto en un escándalo. Involucra opiniones políticas, activismo, y un conocido apoyo a uno de los políticos y criminales de guerra más brutales y notorios del siglo XX-Slobodan Milošević, conocido como “el carnicero de los Balcanes”.

Históricamente hablando, el hecho de que la Academia sea la causante de disputas no es necesariamente nuevo. Ha sido la fuente de enfado y escándalos con elecciones controvertidas en más de una ocasión. Galardonar a Kissinger o a Obama con el Premio de la Paz, Solzhenitsyn, Pamuk, o Dylan por Literatura, o no reconocer a escritores como Nabokov o Chekhov son solo una pequeña parte. Galardonar a Handke, sin embargo, supera a todas las anteriores. Pone en tela de juicio los estándares usados para elegir a los ganadores, pero sobre todo el criterio ético que tan prestigioso premio lleva por celebrar la supuesta contribución y servicios más altos a la humanidad.

Para presentar el “caso Handke”, me referiré a los vínculos del autor con Milošević y su papel en los Balcanes, les presentaré algunas de las reacciones a la decisión del comité del Nobel, problematizaré los criterios del premio y situaré la decisión en los tiempos contemporáneos. Mi intención no es presentar el registro completo del caso, sino señalar algunos de sus aspectos más interesantes y luego dejar que el lector lo evalúe críticamente.

La relación de Handke y los Balcanes

Al momento en que la guerra se desataba a lo largo de la antigua Yugoslavia, Handke optó abiertamente por apoyar a Milošević, así como a los líderes políticos y militares de los serbios de Bosnia Radovan Karadžić y Ratko Mladić. Desgraciadamente, Milošević murió en prisión durante su juicio en el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia, mientras que Mladić y Karadžić fueron sentenciados a cadena perpetua por algunos de los peores crímenes que Europa ha visto desde la Segunda Guerra Mundial. En sus declaraciones y libros, Handke llegó a minimizar las atrocidades cometidas por las fuerzas serbias y orquestadas por sus líderes durante la guerra. A menudo, incluso, llegaba a usar exactamente la misma narrativa que los nacionalistas serbios cuando intentaban defender sus posiciones y acciones despiadadas; una narrativa que podría ir directamente a los manuales de teorías de conspiración.

En 1996 Handke publicó los ensayos “Un viaje a los ríos: Justicia para Serbia” y “Un apéndice de verano a un viaje de invierno” inspirados en un viaje que realizó por Serbia, donde en su intento por defender a los serbios presentó una versión muy retorcida de las personas y su mentalidad, así como de la vida en Serbia, país que estaba prácticamente aislado del mundo bajo severas sanciones. En 1999, cuando terminó el bombardeo de la OTAN a Yugoslavia, Handke recibió un pasaporte yugoslavo, que según una fuente secundaria, afirmó haber utilizado para cobrar precios más bajos en los hoteles de Serbia. No obstante, esta declaración sigue siendo dudosa considerando que de cualquier forma los precios en Serbia en ese entonces eran bastante asequibles para un viajero occidental, sin estar tampoco claro quién cobraría precios más altos a un protegido de Milošević. Handke también visitó a Milošević durante su detención en La Haya y en 2006 cuando murió, el escritor austriaco visitó Požarevac, la ciudad natal de Milošević, ofreciendo elogios en el funeral celebrado en el patio trasero de la casa familiar, en donde fue enterrado.

Handke pudo haber puesto sus esfuerzos en atraer la atención de los medios internacionales a las atrocidades cometidas por todas las partes involucradas en el conflicto. Pudo haber presentado las terribles e inhumanas condiciones en las que el pueblo serbio vivía, gobernado por un dictador y castigado por los terribles efectos de las sanciones internacionales. Pero decidió tajantemente elegir un lado y optar por información sesgada. Si hubiera conducido sus escritos balanceados con la intención de contribuir a los esfuerzos de paz, la decisión de recompensarlo con un Premio Nobel sería incuestionable y su legado realmente coincidiría con la voluntad de Alfred Nobel. Lo defendería a él y la decisión del Nobel, pero mis principios éticos centrados en los valores de humanidad y justicia me obligan a reaccionar en contra.

Reacciones a la decisión del Nobel

Los eventos y reacciones que se desenvolvieron hasta el día de la ceremonia son también indicativos de esta controversia. Varios grupos y organizaciones alrededor del mundo y particularmente de la región occidental de los Balcanes, se levantaron en protesta contra Handke y el comité del Nobel solicitando se retirara el galardón.

Ministerios de Relaciones Exteriores de Bosnia y Herzegovina, Croacia, Kosovo, Macedonia del Norte y Turquía, decidieron boicotear la ceremonia y no enviar a sus embajadores. Peter Englund, el ex Secretario Permanente de la Academia Sueca llamó una “desagradable hipocresía” el celebrar el Nobel de Handke. Dos miembros externos del comité del Premio Nobel de Literatura, Kristoffer Leandoer y Gun-Britt Sundstrom, decidieron abandonar la Academia citando entre otras razones la decisión de recompensar a Handke. El día de la ceremonia, se organizaron protestas contra el escritor en Estocolmo, a las que se unieron representantes de las Madres de Srebrenica y de la Asociación de Víctimas y Testigos de Genocidio. Al mismo tiempo, la periodista sueca, autora y doctora Christina Doctare quien recibió una medalla por su contribución a la ONU y como parte del Premio Nobel de la Paz de 1988 otorgado a las Fuerzas de Mantenimiento de la Paz de la ONU, decidió devolver su medalla y distanciarse de la Academia y su reconocimiento previamente obtenido.

¿Qué se requiere para recibir un Nobel de Literatura?

Si bien la idea de que el comité del Nobel pueda ignorar el activismo político de Handke y se centre sólo en su literatura, puede parecer creíble para algunos. Sería totalmente aceptable si uno pudiera eliminar la política misma de sus escritos; pero en el caso de Handke, no es posible. La literatura, como lo es en el caso de Handke, es utilizada como herramienta que eleva a los autores a un pedestal de mayor responsabilidad por lo que escriben y lo que hacen.

Sus palabras llevan el peso de ciertos valores y principios que el escritor intenta diseminar y forjar entre sus lectores. Al recompensar a un autor, esas son las palabras que deben tomarse en su totalidad y no de forma selectiva. Y si un autor está integrando ciertos mensajes y posturas políticas, entonces esos estándares y opiniones políticas deben también ser sometidos a juicio junto con el autor. Si la Academia Sueca emprendió un viaje para arreglar su ya endeble integridad y tenía como objetivo desarrollar nuevos criterios que colocaran a la “literatura por encima de la política” que separasen lo literario de la persona, entonces debería ser capaz de explicar cómo es que logró ignorar una agenda política tan problemática de la literatura de Handke y dibujar una clara línea divisoria entre lo escrito y quién lo escribió. Por el contrario, lo que el comité hizo fue colocar a todo pasado y futuro galardón del Nobel de Literatura en un terreno discutible, y quizá incómodo.

Implicaciones contemporáneas del “caso Handke”

Otorgar el reconocimiento a Handke lleva consigo adicionalmente, un mensaje negativo e imprudente. En tiempos en los que el nacionalismo, la xenofobia y las políticas revisionistas se encuentran crecientemente dividiendo nuestras sociedades y aislando países, cuando el autoritarismo está en crecimiento, premiar a alguien con un legado tan controversial, alguien que utilizó su posición como influencia intelectual y figura pública para apoyar autócratas, sus crímenes y aumentar su legitimidad, va contra todos aquellos valientes que luchan contra las injusticias. Si la principal intención del Premio Nobel de Literatura es celebrar los escritos de alguien, entonces cada uno de los escritos de Handke debió ser tomado en cuenta, particularmente aquellos con relación a varios de los peores crímenes que se han cometido contra la humanidad.

A medida que los movimientos de derecha ganan más fuerza, apoyados por la fabricación de fake news y constantes proyectos de revisionismo histórico, se vuelve más complicado para las personas no caer en sus peligrosas mentiras y engaños. Para que nuestra brújula moral y política se mantenga clara, admiremos a aquellos que llevan la bandera de la honestidad y la decencia, la bandera de la verdad. Estos individuos son las que deberían celebrarse, a los que se les debiera dar más espacio. Empoderar a aquellos que impudentemente contribuyen con la mentira y la difunden, no sólo es muy desafortunado y equivocado, sino sumamente irresponsable.

Finalmente, una nota personal acerca de algo que no tuvo gran cobertura en los medios internacionales y que quizá escapó a la atención general. Siendo serbio y alguien que estuvo involucrado en el proceso de reconciliación y democratización posterior a la guerra, no me sorprendió ver quiénes fueron los primeros en celebrar y felicitar el premio de Handke; definitivamente no por sus logros literarios. Exactamente esos que apoyaron la guerra en los 90, hoy auto-declarados demócratas, cuya agenda continúa alimentando los sentimientos nacionalistas en Serbia y que se benefician política y económicamente de eso; los que relativizan los crímenes de guerra cometidos por las fuerzas serbias y niegan el genocidio de Srebrenica. Entre ellos se encuentran el actual presidente de Serbia, Aleksandar Vučić, quien a finales de la década de los 90, bajo el liderazgo Milošević, sirvió como Ministro de Información representando enérgicamente al Partido Radical Serbio ultranacionalista liderado por Vojislav Šešelj, quien fue condenado criminal de guerra y es hoy miembro del parlamento serbio. O Ivica Dačić, actual Ministra de Asuntos Exteriores de Serbia, quien durante el periodo más traumático de mi país en los años 90 fue portavoz del Partido Socialista de Serbia de Milošević y uno de sus confidentes más leales y dedicados. Ellos son los que se sienten empoderados con la decisión tomada por el comité del Nobel y quienes creen que finalmente ha llegado el momento de que se haga justicia y se demuestren al mundo sus distorsionadas teorías de conspiración. Vergonzoso revisionismo histórico en su máxima expresión y la Academia Sueca contribuyó en esto.

(*) Politólogo serbio y experto en Relaciones Internacionales por la Universidad de Belgrado y maestro en asuntos europeos de la Universidad de Bonn, Alemania. Actualmente profesor de relaciones internacionales del Tecnológico de Monterrey Campus Santa Fe.

Redacción / AG

*La opinión aquí vertida es responsabilidad de quien firma y no necesariamente representa la postura editorial de Aristegui Noticias.


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