A 3 meses del terremoto, jefas de familia se enfrentan a la dura tarea de la reconstrucción en Juchitán - Aristegui Noticias
A 3 meses del terremoto, jefas de familia se enfrentan a la dura tarea de la reconstrucción en Juchitán
Altos costos y escasez en materiales de construcción así como en mano de obra de albañiles.
(Foto: Diana Manzo).

Por Diana Manzo

Juchitán, Oax.- Las hermanas Orozco Ruiz (Bertha Elva, Josefina y María del Carmen) son tres mujeres indígenas “jefas de familia” que a tres meses del terremoto del 7 de septiembre, sin tener un salario fijo y con sus propios medios, se enfrentan a la reconstrucción de sus viviendas con precios altos en los materiales para construcción que están escasos y también de la mano de obra.

No tienen ingresos fijos, se dedican a la venta de antojitos tradicionales y con lo que ganan no alcanzará para reconstruir su vivienda en su totalidad, aseguran. Solo a una de ellas, Bertha Elva, el apoyo que otorgó el gobierno federal le llegó completo, a María del Carmen, parcial y a Josefina nada.

En sus patios abunda el escombro de sus viviendas que han extraído de manualmente. Llevan más de dos meses haciendo esta misma labor debido a que la maquinaria encargada de la demolición nunca llegó y no tuvieron otra opción que hacerlo con picos y marros.

Reconstruir se escucha fácil para los que tienen los recursos y los apoyos, explican las tres hermanas, quienes a diario madrugan para preparar sus antojitos típicos como empanadas, tostadas y tacos y caminar más de ocho horas esperando vender lo suficiente para llevar el dinero a casa.

Hace tres semanas decidieron retomar sus vendimias debido a que el miedo y el temor siguen presentes por los temblores que no cesan: suman más de 14 mil réplicas desde aquella noche del jueves 7 de septiembre que dejó más de 60 mil viviendas afectadas en la entidad oaxaqueña.

“Reconstruir será difícil para nosotras, porque somos las jefas de familia, no tenemos el apoyo de nadie, lo que obtenemos de la venta de antojitos es poco, prácticamente es lo que estamos invirtiendo para la comida, la escuela y la ropa de nuestros hijos, la casa tendrá que esperar”, expresaron.

Bertha Elva de 45 años, es madre de 4 hijos, su casa se colapsó por completo y la única alternativa que ha visto ante los altos costos de la reconstrucción que son los materiales y la mano de obra es contratar a una empresa constructora a la que le entregará su tarjeta de apoyo.

“La reconstrucción por cuenta propia será difícil porque los albañiles aumentaron los precios y a decir de los materiales también, además está escaso, lo que decidí es aceptar las ofertas de las constructoras y les entregaré mi apoyo de 120 mil pesos, no queda de otra, solo así podre tener mi casa que ya no será igual, pero al menos podré vivir como Dios manda”, expresó.

Alberta Esteva López y Cecilia Regalado López superan los 65 años de edad, son jefas de familia y se quedaron sin empleo que de por sí era informal. Se dedicaban a la venta de comida y bebida tradicional.

Alberta perdió su casa y su horno de comixcal donde elaboraba pescados al horno mientras que Cecilia cumplió tres meses de no trabajar en la venta de la bebida tradicional “Bupu”. Sus utensilios como olla de barro y palas se quebraron.

Las dos han comenzado a elaborar los blocks para que construyan próximamente sus casas, su mayor anhelo es contar con un refugio seguro a pesar de que todo está caro, mientras tanto duermen cobijadas por sus familiares.

Alberta vive en la casa de su hija y Cecilia recibió el apoyo de una casa que construyeron los Menonitas como solidaridad, pero su mayor anhelo es recuperar lo que un día fue su casa que aunque ya no será del mismo tamaño por los altos costos, construirán una menor.

“Todo esta caro, por el momento solo estamos sacando block para la reconstrucción , los materiales tardan entre 20 y 30 días en entregárnoslo, ya lo pagamos, los 30 mil pesos que nos dieron para el pago de la mano de obra solo alcanzará para un mes y medio, pero una casa lleva más tiempo en construcción, aquí nadie nos ayuda”, explicaron.

En Juchitán según Sedatu unas 8 mil viviendas colapsaron, de los cuales 3 mil han sido demolidas y el resto aún está en pie pero no es habitable, la reconstrucción se ha tornado lenta porque un gran porcentaje vive debajo de lonas y en los albergues comunitarios y otros instalados por las autoridades.

Alto y escaso costo en mano de obra “albañiles” y materiales para construcción en el Istmo

Para la reconstrucción de las viviendas los albañiles aumentaron sus costos, antes del terremoto cobraban entre 250 y 300 pesos, ahora 500 pesos, mientras que los ayudantes a 350 pesos diarios, aunado a que están escasos.

“Hasta el momento no tenemos albañiles, todos exageraron sus costos, y eso nadie lo regula, la autoridad tanto federal, estatal y municipal no interviene mucho menos la Profeco, al igual en los materiales para construcción los precios varían, hay tiendas que ofertan la tonelada de cemento en 2 mil 300 pesos y otras en 2 mil 800 pesos”, dijeron.

Otra de las preocupaciones que les preocupa para la reconstrucción es que la escases de material, por que las entregas se efectúan de 20 a 30 días posteriores a la compra lo cual retrasa los avances.

“A mi me entregaron apoyos como daño parcial, es decir solo recibí 15 mil pesos, no tengo casa, duermo bajo tres lonas, ahí tengo amontonado mis cosas, exigimos una reclasificación, porque con esa cantidad no alcanza para un cuarto, acaso para unos muros solamente”, dijo María del Carmen.

En Juchitán, de los 90 mil habitantes, la mayoría son mujeres, de las cuales según datos del IEEA el 50 por ciento son analfabetas por lo que muchas se dedican al trabajo informal y otras mas amas de casa, aunado a que son jefas de familia.



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