Peña Nieto da espalda a pescadores en su gobierno (Reportaje I) - Aristegui Noticias
Peña Nieto da espalda a pescadores en su gobierno (Reportaje I)
México es uno de los países con mayor producción en el mundo, sin embargo es un sector totalmente “debilitado y abandonado”, coinciden especialistas en la materia.
(Foto: Enrique Alvarado, Alejandro Melgoza y Andrés M. Estrada).

Este trabajo forma parte de un proyecto de periodismo científico impulsado por dataMares (datamares.org), que tiene como objetivo lograr una mayor transparencia, difusión y comprensión de información clave para la toma de decisiones relativas al uso sustentable y la conservación del capital natural del país. La colaboración estrecha entre periodistas y científicos de diversos grupos, en especial el Programa Marino del Golfo de California (PMGC), es un eje central de este proyecto.

Por: Enrique Alvarado, Alejandro Melgoza y Andrés M. Estrada

(Puerto Peñasco, Sonora).- Al observar las cicatrices de sus manos, Gustavo González recuerda los camarones que capturó en más de veinte años. Cada una, de diferente tamaño, significa un viaje a través de las olas del Golfo de California. Todos los días junto a la tripulación, Gustavo lanza unas nueve veces las redes en altamar durante 15 horas seguidas con algunos intervalos de siestas.

Cuando los mariscos capturados caen en la cubierta los empiezan a descabezar, lavar y colocar en el área de congelado de la embarcación. En un lance a veces sacan 10 kilos, 200, 500 o con suerte más. Son tantos ejemplares en un día que los guantes que utilizan se comienzan a desgastar hasta llegar a las uniones de sus dedos. En unas cuantas horas la sangre comienza a brotar.

“Las uñas te empiezan a arder”, dice González de 45 años, un sujeto de huesos anchos y un bigote tupido. “Quieres prender un cigarro, no puedes”, lo secunda Salvador Gómez, un hombre de ojos claros y lentes de pasta. A la hora de comer se acercan el plato a la boca para sorber o toman las tortillas enrolladas con las muñecas debido al dolor. Este es el ritual durante mes y medio cayendo de sueño en los bultos de pescados y mariscos.

Pasados los años en la pesca queda una historia de heridas en las palmas, como la de los campesinos después de arar la tierra. Se sienten ásperas como la arena de desierto. “Se nos curan solas. Ya nos acostumbramos a traerlas roñosas”, dice González.

La tripulación zarpa cada 14 de septiembre del embarcadero de Puerto Peñasco, Sonora, ubicado en el noroeste del país, la región que captura el 78 por ciento de los productos marinos a nivel nacional. “Es segura la partida, pero el regreso no”, coincide la tripulación mientras revisa los motores bajo un sol de 48 grados centígrados. Por ello se despiden de su familia como si fuera la última vez. La vida de un pescador es una moneda al aire.

Tienen que ver la realidad…

Salvador y Gustavo son dos pescadores que componen los más de 260 mil trabajadores en el sector, según la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca). A diario en 17 estados costeros salen a los mares “no sólo porque proporciona alimento, trabajo y divisas para el país, sino porque ha sido la forma de desarrollar la zona costera”, explica Miguel Ángel Ojeda Ruiz, investigador de la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS). Es decir, la pesca genera activos en el 53.1 por ciento del país.

México es uno de los países con mayor producción en el mundo, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Sin embargo, es un sector totalmente “debilitado y abandonado”, coinciden especialistas en la materia y pescadores. Es uno de los trabajos más riesgosos, de acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

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Sin importar quien sea el Presidente, “ninguno se enfoca en el sector”, explica el historiador Ernesto Sosa, cuyos registros históricos revelan que el desarrollo socioeconómico en las comunidades pesqueras va a paso de tortuga. Los cinco estados más pobres a nivel nacional son costeros, refiere el último reporte del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval). Es un abandono que con Enrique Peña Nieto no ha sido la excepción.

A un año de que termine su administración, vitoreó el aumento de la producción pesquera durante el Quinto Informe de Gobierno sin atender las condiciones socioeconómicas del gremio. De acuerdo con los expertos y trabajadores, no aplicó políticas públicas integrales balanceadas entre el fomento a la pesca, la conservación y el bienestar social. Ni la Conapesca ni el Instituto Nacional de Pesca y Acuacultura (Inapesca) cumplieron los objetivos de sustentabilidad, según la Auditoría Superior de la Federación (ASF).

“La producción no se relaciona con la calidad de vida”, señala Abraham Huerta, encargado de Financiamiento y Desarrollo Empresarial de la Secretaría de Pesca y Acuacultura de Baja California. “Ojalá hubiera un aumento de la producción con un manejo sustentable”, secunda el doctor Exequiel Ezcurra. “Es momento de sentarnos a analizar la pesca desde un punto de vista más integral”, explica Catalina López-Sagástegui, directora del Programa Marino del Golfo de California.

El doctor Miguel Ángel Cisneros, del Centro Regional de Investigación Pesquera (CRIP) en Guaymas, Sonora, apunta que en vez de medir al sector pesquero con producción y empleos se debe “darle valor agregado a las capturas y un mercado más justo que les permita a los pescadores no estar pensando en sacar mucho sino en sacar lo suficiente para satisfacer sus necesidades básicas”.

Ramón Franco, líder de una federación en San Felipe, Baja California, reclama que los altos funcionarios “viven muy a gusto a miles de kilómetros llevando su vida tranquila sin resolver los problemas pesqueros”. Sunshine Rodríguez, líder pesquero de esa misma región, invita a “que tengan el honor el presidente y los secretarios de subirse a una embarcación. Tenemos una panga donde le garantizo que se va a mojar las nalgas, señor presidente”.

Esta serie colaborativa entre ciencia y periodismo parte 1, 2 y 3 se publican en el marco del Foro Económico de Pesca y Acuacultura 2017, donde se discutirán los problemas de la pesca entre gobiernos federal y estatal, así como expertos nacionales e internacionales.

Peña, un notable consumidor

Las cicatrices de las de tripulaciones de todo el país significan miles de toneladas que han parado en platillos de mexicanos y extranjeros (a excepción de lo generado en acuacultura que representa el 15 por ciento).

El consumo per cápita nacional es de 10 kilogramos anuales por cada habitante, según la Conapesca. Entre los consumidores hay uno potencial cuando hace sus giras de trabajo en el avión presidencial: Peña Nieto.

En estos recorridos se deleitan con pulpos, meros, robalos, camarones, jaibas, langostas y otras especies, según los más de 200 menús y facturas a las que tuvo acceso esta investigación.

Por ejemplo, el 22 de abril del 2014, el presidente volaba hacia Mazatlán, Sinaloa, una entidad importante en la pesca. Él, sus colaboradores y reporteros cenaron ceviche mixto estilo Perú, salmón en costra de finas hierbas y camarones a la fronda.

A pesar de tener a sus cocineros, el Estado Mayor Presidencial compra para comer en el trayecto. Las giras han sido en Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Sinaloa, Veracruz, Jalisco, Guerrero y Quintana Roo.

También en viajes internacionales la Oficina de Presidencia contrata servicios de catering aéreo con menús que incluyen comida del mar. Por ejemplo, el 28 de septiembre de 2015 en un viaje a Nueva Jersey, Estados Unidos, comieron platillos que incluían cangrejo, salmón, atún y camarón.

Entre múltiples restaurantes figuran los de pescados y mariscos en los que gastaron un millón 911 mil 886 durante los primeros tres años, de acuerdo con documentos obtenidos vía la Ley de Transparencia. Algunos son La Mazatleca Restaurante de Sinaloa, Villa Marina de Baja California, así como La Auténtica Fonda de Mariscos, El Anzuelo del Pescador y Mariscos Villa Rica de Veracruz, entre otros.

Para que Peña Nieto y millones de ciudadanos coman estos platillos se necesita a los pescadores artesanales e industriales, quienes emprenden la faena por las madrugadas o las noches. Se colocan un overol impermeable, así como unas botas de hule para después preparar sus embarcaciones y colocar el combustible. Una vez en la playa limpian el producto y son trasladados al cuarto congelador sin desangrarse. Después se transportan a mercados como la Nueva Viga, de la Ciudad de México.

Durante el periodo 2006-2014, el sector generó 1 millón 484 mil 374 toneladas anuales -según la base de datos estandarizada por dataMares, la cual fue elaborada con base en documentos federales y locales de Conapesca- equivalentes a 17 mil 388 millones de pesos cada año. El 85 por ciento son capturas y el 15 por ciento de acuacultura.

Pero detrás de los números están las voces: “A veces es muy complicado salir a trabajar, llevarse todo el día”, dice Paul Alvarado, comprador pesquero de Puerto López Mateos, Baja California Sur. “Es una cosa que la gente dice: ´¡ay qué bonito camarón!´, y se lo comen muy a gusto pero no saben ni cómo llegó ni el esfuerzo”, dice Gustavo.

Al enterarse en los puertos pesqueros del gusto por el presidente, los ojos de los pescadores parecen fuego. “Allá va en su avionzote, ¡qué bien que come muchos mariscos! Pero yo no sé por qué tiene tanto zángano alrededor y no atiende a las necesidades de las comunidades pesqueras”, comenta Doroteo Meza, pescador del Golfo de Santa Clara. “Que se coma un taco aquí con nosotros”, demanda.

El cooperativista del Golfo de Santa Clara, Alberto Tirado, se lanza tajante: “Es un sacrificio muy grande de otro ser humano llevar esos platillos a los restaurantes de lujo que están comiendo. Estoy de acuerdo en el medio ambiente y cuidar el futuro, pero también hay que buscar el lado humano”.

¿Victoria en la pesca?

En el Quinto Informe de Gobierno, Peña Nieto acotó que la producción ascendió. Sin embargo, no es posible comprobar esa afirmación pues la actual administración no ha generado los anuarios estadísticos. En el oficio 0819700055917, obtenido vía Transparencia, Conapesca detalla que los documentos correspondientes a 2014 y 2015 “se encuentran en proceso de validación”, mientras el del 2016 está en “periodo de elaboración” y 2017 en “estatus de acopio”.

Con los datos actuales, el funcionario de la Secretaría de Pesca y Acuacultura de Baja California Abraham Huerta detalla que si la tecnología es la de 1980, el número de barcos es el mismo y la población pesquera descendió, es decir, “que ante la presión el pescador saca más producto, está trabajando más y ganando lo mismo o menos”, señala. Huerta no considera lógica la fórmula de aumento que tiene el gobierno.

La investigación titulada “Algunas directrices para la reforma de pesquerías mexicanas“, del doctor Miguel Ángel Cisneros, publicada el año pasado, asevera que “hay una necesidad apremiante de reformas pesqueras que consideren aspectos económicos y sociales (…) además de instrumentar mecanismos para aumentar el valor agregado y promover mejoras tecnológicas”.

Cisneros explica en su diagnóstico basado en el estudio de 28 pesquerías del país que, debido al desgaste de las pesquerías, “ahora lo que tenemos que hacer es buscar en la acuacultura y hay que maximizar el valor de lo que estamos capturando. Eso se logra con tecnología para darle valor agregado”.

En el Informe Individual del Resultado de Fiscalización Superior de la Cuenta Pública de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), publicado en octubre de este año, se dictaminó que entre 2012 y 2016 el Inapesca “no contó con un diagnóstico para realizar la investigación, el desarrollo tecnológico y las innovaciones tecnológicas, así como la transferencia de tecnología”.

En los ejes sustanciales del documento Estrategia de Integración para la Conservación y el Uso Sustentable de la Biodiversidad, la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) reconoce que en la pesca se debe fortalecer la investigación y la tecnología para “contribuir al uso sustentable y a la protección de la biodiversidad”. Ese objetivo y otros se plantean cumplir hasta 2022, según las diversas dependencias gubernamentales agrícolas y ambientales.

El objetivo de la Conapesca es “implementar políticas, programas y normatividad que conduzcan y faciliten el desarrollo competitivo y sustentable del sector pesquero y acuícola del país, para incrementar el bienestar de los mexicanos”. No obstante, en 2014 la Comisión no cumplió “la disponibilidad de productos acuícolas y pesqueros, mediante el incremento de la producción pesquera y acuícola, en un marco de sustentabilidad”.

En el análisis de la Cuenta Pública 2017, la Auditoría diagnosticó que Inapesca no determinó en qué medida contribuyó al “fortalecimiento de la sustentabilidad mediante la investigación y los productos y servicios que ofreció”.

Huerta Maldonado considera que “a pesar de tener tantos años la pesca no hemos podido conciliar tres cosas: lograr mantener el equilibrio sustentable en el país, nos referimos al cuidado del medio ambiente con responsabilidad social, ni tomar el adecuado valor agregado de los productos de la pesca, ni empoderar al sector pesquero. La pesca es un sector debilitado”, agrega.

Desorientados, sin políticas públicas

Al Güero Veta lo flecharon en el corazón cuando llegó en 1940 al Golfo de Santa Clara, Sonora, a un lado de Puerto Peñasco. Sus ojos se enamoraron de “la mar” con peces totoaba de más de 100 kilos. Así lo recuerda su hijo Alberto Tirado de 70 años: un mazatleca que fue de los primeros fundadores del pueblo.

Don Alberto se inició en el mismo oficio a los 14 como un “pavo”, llamados así los novatos de las tripulaciones. Con una sonrisa dibujada en el rostro, recuerda una vida llena de trabajo arduo y un paraíso inacabable. Su rictus se ve en paz con aquella mirada honda que tienen los pescadores.

El septuagenario considera que ahora la vida de un pescador es más compleja. “Fíjese que yo miro más difícil la situación ahora. Veo a los pescadores que salen con una panga en motor y salen muy afuera con un motor que les pueda fallar. La miro muy sufrida”, comenta.

La antropóloga pesquera del Colson, Gloria Valdez Gardea, recorrió en los noventas estas comunidades. Concluyó que no hay políticas públicas adecuadas porque a la pesca se le mira “netamente económica, cuando es una actividad humana, cultural, ecológica y biológica”.

El doctor Jorge Torre Cossío, director de COBI ubicada en Guaymas, Sonora, considera que en términos de política pública “es muy importante alinear las políticas públicas ambientales con las productivas”.  La empresaria pesquera, Irma Garrido, observa “una desatención, un desinterés por parte de la autoridad de nivel. Sin una política pública bien definida nos sentimos muy desorientados”.

La maestra Catalina López-Sagástegui de la Universidad de California Riverside añade que “estamos pasando por un momento difícil, no sé si una crisis, pero un momento donde estamos viendo pesquerías que están bajando su rentabilidad y su productividad, es momento de sentarnos a analizarlo desde un punto de vista más integral”, sentencia la investigadora mexicalense.

Torre Cossío señala que “México es líder en América Latina, lo que decida hace influencia. Tenemos una ley de pesca buena, investigación buena, pero si no mal recuerdo las pesquerías están en su máxima capacidad (…) Estoy preocupado no de un deterioro de las pesquerías sino de todo lo que tiene que ver con el sector pesquero. Es integral”.

Para el experto, el país podría ser “un ejemplo a nivel mundial”. Sin embargo, enfatiza que la agenda del sector pesquero mexicano está concentrado en: el conflicto de la vaquita marina y la totoaba en la Reserva del Alto Golfo de California; la captura ilegal de pepino de mar en Yucatán; la caza furtiva de las tortugas caguama en el Golfo de Ulloa, Baja California Sur; así como la inspección y vigilancia durante las temporadas de camarón y atún.

Torre aclara: “No puede ser que esas sean las únicas cinco situaciones del país”.

Biografías de pescadores

A los pescadores que no vuelven con vida los despiden lanzando coronas fúnebres en el mar donde los criaron. Con suerte los cuerpos regresan para que los velen, pero la mayoría de las veces no son encontrados por las mareas agresivas. “Al mar hay que respetarlo”, rezan como el único mandamiento marino.

“Muchas de las veces le haces frente al mal tiempo y sigues trabajando”, narra Gustavo. Sin embargo, platica que pese al peligro cada mañana en altamar se tiene el privilegio de encararse con amaneceres. “Es el espejismo del mar”, cuenta Salvador con una sonrisa dibujada.

Así la pasa esta tripulación seis meses saliendo con dirección a Topolobampo y regresando a Puerto Peñasco. Otros pescadores del país lo hacen una semana o 15 días, dependiendo la capacidad de cada embarcación y el tiempo que duran las temporadas de cada especie que se consume. En cualquier caso la faena depende del medio ambiente. No es seguro, como en la agricultura. Pueden volver con dinero o sin nada. Es una actividad azarosa.

Cuando están en la cubierta piensan en sus familias. “De repente te llega la nostalgia de que está tu familia en la casa”, añade Gustavo. A veces de tanto tiempo que pasan incomunicados suceden accidentes o fallecen personas cercanas a ellos. “Dos o tres días duras sin enterarte”, señala.

Así le pasó a Salvador, quien sólo alcanzó el último aliento de su madre cuando tenía 18 años. Ahora esa historia la esconde en sus manos. Las palmas son las biografías de los pescadores. Cada temporada es lo mismo: las llevan callosas seis meses del año desde septiembre hasta febrero del siguiente. Será hasta marzo cuando vuelvan a sentirlas un poco suaves, sin heridas, en una actividad cuyo futuro es incierto. Por lo pronto, al terminar la temporada, tendrán que llegar a buscar otro trabajo que no sea la pesca.

“Al cierre de edición el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto; el comisionado nacional de Pesca, Mario Aguilar; el senador de la comisión de Pesca, Ernesto Ruffo; el titular de la Inapesca, Pablo Arenas; y la directora de la OIT oficina para México y Cuba, Gerardina González, no respondieron a la petición de entrevista”.

Reportaje, fotografía y video: Enrique Alvarado, Alejandro Melgoza y Andrés M. Estrada
Diseño: Luis Miguel Ceballos
Editora de video: Cynthia Horcasitas
Coordinadora de proyecto: Raquel López-Sagástegui
Directora del Programa Marino del Golfo de California: Catalina López-Sagástegui






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