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'Noviembre', una película que rememora la toma del Palacio de Justicia en Colombia Naturaleza Aristegui

"En la medida en que una nación no se apropie del relato y no se retrate a sí misma, el poder siempre nos va a decir lo que tenemos que pensar", apunta en entrevista el director, Tomás Corredor.

  • Redacción AN / HG
28 Nov, 2025 11:35
'Noviembre', una película que rememora la toma del Palacio de Justicia en Colombia

Por Héctor González

El 7 de noviembre de 1985, un comando de guerrilleros del M-19 tomó el Palacio de Justicia en Colombia. El episodio dejó un saldo de más de cien muertos y decenas de desaparecidos. Cuarenta años después aquellos acontecimientos siguen siendo una herida abierta en una sociedad todavía marcada por una división y la violencia.

En aquel entonces, Tomás Corredor tenía apenas nueve años. Ahora y con el fin de poner el foco en la sociedad que quedó entre el fuego cruzado de los guerrilleros y las autoridades, estrena en México, Noviembre, una película que según el propio director “no es una reconstrucción factual, sino una exploración ética, emocional y estética de ese trauma colectivo”.

¿Cómo recuerdas los hechos de 1985 en el Palacio de Justicia? ¿De qué manera resuena en Colombia este episodio?

Recordar y rememorar implica siempre recrear, y eso es parte también de hacer memoria. Tenemos la necesidad de relatarnos la historia. Yo era un niño de 9 años que vivió ese evento frente a un televisor sin entender la magnitud de lo que estaba viendo. Supongo que la película sirve para entender que la memoria no es la historia. La memoria es la forma en que la sociedad, no solamente el poder y el oficialismo, construye desde el presente un pasado para preguntarse cosas en el hoy.

¿Hoy cómo entiendes los hechos ocurridos?

Recordar los eventos ocurridos en el Palacio me ayuda a entender el país en el que crecí, donde se formó mi conciencia política, pero también a comprender los mecanismos que usaron los distintos poderes para decirnos cómo pasaron las cosas y no darnos la oportunidad de construir desde lugares diferentes. La memoria es un terreno en disputa por los poderes y recordar lo ocurrido en Palacio me permitió comprender que Colombia no ha tenido la posibilidad de escuchar narraciones individuales que más tarde se volvieron colectivas. Todos los excesos se volvieron un relato donde un bando culpa al otro y creo que la película permite recordar el hecho desde la sociedad civil y dar lugar a las emociones.

¿Por eso ubicas a los personajes en un baño y la toma del Palacio la cuentas a partir de imágenes de archivo?

Parte de mi responsabilidad al hacer la película era hacer mucha investigación, pero siempre en el entendido de que por mucho que cubra un evento, no puedo mostrar su totalidad. No puedes comparar 27 horas con un largometraje de hora y pico. Al mismo tiempo no existe la posibilidad de que un solo relato agote la totalidad del evento, lo que sí es posible es tejer entre tantos vacíos y contradicciones de las investigaciones, una versión alternativa apoyada en la ficción, eso es lo que es está película. Gracias al trabajo previo descubrimos que podría haber hasta siete posibles líneas de investigación, es decir, realmente no sabemos bien a bien lo que ocurrió. Me parece que en ese sentido México y Colombia tienen episodios similares, eventos traumáticos donde la narrativa está en disputa.

Mientras veía Noviembre, recordé una película mexicana llamada Rojo amanecer, de Jorge Fons. Justo trata de un hecho traumático como país, el ataque a los estudiantes ocurrido el 2 de octubre de 1968. La película tiene algunas similitudes con la tuya.

La conozco, quiero mucho a esa película. Curiosamente la película en Colombia se estrenó el 2 de octubre de este año; y fue un 2 de octubre, pero de 2016 cuando tomé la decisión de empezar a escribir el guion de Noviembre, entonces yo trabajaba en publicidad, y fue ese día también cuando ganó el No en el plebiscito posterior al proceso de paz. Mientras que Rojo amanecer se rodó casi en la clandestinidad, nosotros pudimos rodar abiertamente. Pero es verdad, ambos trabajos tienen la intención de decir “pasó algo más de lo que nos dijeron y podemos o tenemos la obligación de contarlo”. En la medida en que una nación no se apropie del relato y no se retrate a sí misma, el poder siempre nos va a decir lo que tenemos que pensar.

¿Cómo ha sido recibida la película en Colombia?

La película llega en momento importante. Desde el gobierno, que entonces era guerrilla, hoy se habla de conmemoraciones por los hechos en el Palacio, la película propone rememorar, que también implica hablar en presente del pasado. A nivel global, la película llega en momento mundo donde la polarización no permite entender que el foco está puesto en la humanidad. Estamos en un momento donde si trabajas un momento histórico como línea argumental, automáticamente te piden que te inscribas en uno u otro bando, en la izquierda o la derecha. Y el centro, que es donde me interesa ubicar a la película, queda en medio del fuego cruzado y es ahí donde queda un buen sector de la sociedad civil. En Colombia se calcula que las víctimas del conflicto armado que duró casi seis décadas superan los cinco millones de personas, de los cuales 90 por ciento es sociedad civil, no actores armados. La película nunca se planteó para defender a uno u otro bando, no obstante, desde el tráiler nos señalaron como fascistas o guerrilleros, según el caso. Nuestro objetivo es poner sobre la mesa cosas que vale la pena dialogar y creo que en ciertos sectores se ha conseguido, al menos ya lleva ocho semanas en cartelera y está en Amazon Prime, recién se estrenó en México y Brasil es decir, creo que ha tenido una respuesta positiva.

El presidente Petro en su momento era integrante de la guerrilla M-19, eso abona al interés de la película.

Petro habló de la película sin haberla visto. Creo que a nivel social se confunden conceptos como elecciones y democracia, o lo político con lo politizado. Noviembre es profundamente política, pero a mí me dicen que soy un tibio porque no tomo un partido.

La película se rodó en México, ¿crees que de haberse filmado en Colombia las condiciones habrían sido distintas?

Creo que se habría hablado de ella desde antes, trabajar en México nos dio la libertad para trabajar sin pensar en si alguien nos estaba espiando, así fuera la prensa sensacionalista. Es lindo estar lejos del foco de atención. Vivo fuera de Colombia desde hace ocho años y aunque estoy informado y participo en debates tengo la tranquilidad de poder ver las cosas desde afuera de esas pasiones.

 

 

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