El despojo oculto del caso Refugio Franciscano: ¿Qué pasa con el albergue y los perros llevados al Ajusco?
La fiscal de la Ciudad de México, Bertha Alcalde Luján, evitó posicionarse sobre las acusaciones de que el traslado de los perros al albergue del Ajusco fue ilegal, como acusa la Asociación Civil Reserva para la Protección de la Flora y Fauna.
- Redacción AN / BJC

Por. Brandon J. Celaya Torres
“Nadie pensó en los perros. Esa es la única realidad que existe“. Así resume Josefina González Polo- directora de la Asociación Civil Reserva para la Protección de la Flora y Fauna Silvestre y Doméstica y del Medio Ambiente- el caso del Refugio Franciscano y su disputa con la Fundación Haghenbeck, así como el actuar del gobierno de la Ciudad de México en el traslado de cientos perros y gatos desde el predio en Cuajimalpa hasta tres albergues de la capital.
Entre los lugares donde las autoridades llevaron a los animales se encuentra su propio albergue ubicado en el Ajusco, del cual fueron despojados al ser obligados a aceptar más de 300 canes, según denuncian ella y su abogada Enriqueta Garrido,
Tras el operativo del 7 de enero, mediante el cual la Fiscalía y el gobierno de la Ciudad de México aseguraron casi mil perros y gatos del Refugio Franciscano, 304 ejemplares fueron trasladados a las instalaciones del albergue de la Reserva para la Protección de la Flora y Fauna ubicado en el Ajusco. No obstante, su directora asegura que el espacio es insuficiente para albergar a tantos animales y denuncia que los animales pasaron allí condiciones crueles por culpa de las autoridades capitalinas.
“De ese terreno nosotros tenemos los derechos posesorios“, afirma González Polo a Aristegui Noticias. “Nos cambiamos acá porque la Fundación Haghenbeck en el 2021 nos rescindió el contrato de comodato que teníamos con ellos desde 1992, cuando éramos vecinos del Refugio Franciscano”.

Foto: Gobierno CDMX
El desalojo de la Asociación de su primer albergue, ubicado a un lado de los franciscanos, se dio poco después de que la Fundación Haghenbeck vendiera el terreno ubicado en el kilómetro 17.5 de la carretera México-Toluca a un fideicomiso bancario por 650 mil pesos, tal como consta en documentos del Registro Público de la Propiedad proveídos a este medio.
Previo al acuerdo con la Fundación, Josefina González asegura que la Fundación Haghenbeck, liderada por Carmela Rivero, intentó hacer un montaje en su contra para acusarla de maltrato animal, a pesar de sus años en la protección de seres sintientes.
Según esta narración, el montaje fue en 2018 y coincidió con el ascenso en las jerarquías y poder de Carmela Rivero dentro de la Fundación Haghenbeck, así como con intentos de destituir a Josefina como vicepresidenta de la institución benéfica.
Tras un periodo de tensiones, ambas partes llegaron a un acuerdo para que la Asociación de Josefina se trasladara al Ajusco.

Foto: FB (Enriqueta Garrido)
“La Fundación aceptó comprar el terreno y darnos la posesión a nosotros”, cuenta la defensora de animales y comparte que a lo largo de 2021 y 2022 comenzaron las obras para construir el albergue, no obstante, el proyecto quedó inconcluso porque los arquitectos no lo dejaron completamente funcional.
“No es funcional en el sentido de escaleras, rampas; falta mucha protección en ventanas, para que el agua no se contamine“, detalla. “Hay varios defectos que tiene la construcción, por lo cual solamente la estábamos utilizando para hacer consultas de nuestros propios perritos”.
A pesar de esto, el gobierno de la Ciudad de México trasladó a 304 perros del Refugio Franciscano a este lugar con la anuencia de la Fundación Haghenbeck. Más aún, según Josefina González, el lugar tiene capacidad máxima para 40 perros.
“Los perros cuando llegaron estaban en muy buen estado. No se veía ninguno enfermo ni maltratado. Se han indo enfermando por el estrés, por el clima y el polvo“, dice y acusa que por las bajas temperaturas características del Ajusco y el hecho de que en el lugar hay demasiada tierra, los canes han contraído problemas respiratorios y en la piel, por ejemplo, sarna.
Para el equipo legal de la Asociación Civil Reserva para la Protección de la Flora y Fauna, la entrada del gobierno capitalino al albergue fue ilegal.
“Se metieron de manera ilegal, porque realmente tomaron las instalaciones sin aviso, sin acuerdo, sin ningún tipo de comunicación”, afirma la abogada Enriqueta Garrido en entrevista para este medio.
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Un día después de esta toma de las instalaciones, la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, lanzó un mensaje dentro del albergue en el Ajusco, presumiendo el “rescate” de los perros y gatos del Refugio Franciscano.
La litigante promovió un juicio de amparo contra el despojo del terreno por parte de las autoridades capitalinas.
“El día que hicieron el operativo, que fue el 7 de enero, llegaron y les pintaron las bardas y ahí mismo pusieron que eso era el refugio de la Ciudad de México y por esa situación es que se presenta este amparo para que a la Asociación le sea restituido el inmueble”, añade.
Tras la presentación de este amparo, un Juez de Distrito concedió una suspensión provisional a favor de la Asociación, ordenando a las autoridades de la Ciudad de México cesar el ingreso injustificado al terreno del Ajusco y detener la introducción de nuevos caninos al lugar.
El juez instruyó que se suspenda el acceso ilimitado, descontrolado e injustificado de autoridades o de terceros al inmueble, con el objetivo de no obstaculizar las actividades ordinarias de la asociación.
No obstante, el fallo reconoce la necesidad de atender a los animales que ya se encuentran en el sitio. Por ello, el juez determinó que la intervención de las autoridades debe limitarse a lo estrictamente necesario para garantizar la integridad, salud y bienestar de los perros rescatados y llevados al albergue. Para cumplir con esto, las autoridades deberán proporcionar alimentación suficiente, agua potable, atención veterinaria, personal especializado, insumos de limpieza y manejo de residuos, protección contra el clima y separación adecuada de animales agresivos, enfermos o vulnerables.

Foto: Gobierno CDMX
En entrevista con este reportero, Enriqueta Garrido reiteró que el número de perros en el lugar es 10 veces mayor a la capacidad de las instalaciones, además de que no estaban ni terminadas las obras.
“Los animalitos han estado en malas condiciones que hemos visto. En lugares que no son aptos”, describe. “Hay un área que está a la intemperie que tampoco se ha cubierto y no les han dado el abrigo y los cuidados necesarios para resguardarlos de los fríos tan intensos que hacen en esa zona”.
Estas acusaciones fueron rechazadas este miércoles por la titular de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, Berta Alcalde Luján, durante una entrevista concedida a Aristegui en Vivo.
La fiscal Berta Alcalde Luján dijo que a pesar de los señalamientos sobre la capacidad de este sitio, el albergue en Ajusco puede albergar a muchos más de 40 perros y que las condiciones actuales de los animales son óptimas, incluso mucho mejores que en el Refugio Franciscano.
Al cuestionarle sobre las acusaciones de despojo, la fiscal evitó pronunciarse.
A su vez, el gobierno de la capital emitió un comunicado el 11 de enero asegurando que la adaptación de los perros en el albergue de la Asociación “es favorable”.
“Los 304 ejemplares resguardados del Refugio Franciscano que fueron trasladados a las instalaciones del albergue ambiental del Ajusco, en Tlalpan, evolucionan favorablemente y se han acoplado al nuevo espacio”, afirma el boletín.
La información oficial detalla que especialistas trabajan en el lugar las 24 horas a diario en turnos divididos por mañana, tarde y noche.
Asimismo, en ese entonces se contabilizó que de los 304 perros, “un 25 por ciento son de edad avanzada, 70 por ciento se encuentran entre los 5 y 6 años, y los restantes son ejemplares jóvenes”
“Todos cuentan con un techo digno y reciben alimentos, agua, así como juguetes para favorecer su esparcimiento y desarrollo social, todo esto como parte de su recuperación”, afirma el gobierno capitalino.

Foto: Gobierno CDMX
No obstante, la directora del albergue critica incluso la manera en que fueron llevados al lugar.
“Los únicos que realmente pensaron en los perros fuimos la Reserva, porque nos dieron pena cómo los traían transportando: en minúsculas transportadoras, cuando en el mercado hay muchísimas de varios tamaños”, enfatiza Josefina. “A nadie le importó el bienestar animal, a nadie le importó que ya los han declarado seres sintientes. Todavía ahorita no me explicó que fue lo que pasó en el Refugio y por qué. ¿Por qué tanto odio hacia esos pobres perros? Estaban un millón de veces mejor en el Refugio Franciscano a como están ahorita en el Deportivo Galeana, en la Brigada Animal y a donde los hayan metido”.





