¿Se perfila un super-El Niño? UNAM prevé eventos climáticos extremos en 2026
La UNAM prevé un posible evento de El Niño intenso en 2026, con efectos sobre lluvias, sequías y huracanes en México por la interacción con el cambio climático.
- Redacción AN / SH

Modelos climáticos internacionales anticipan la posible formación de un evento de El Niño de intensidad alta entre 2026 y 2027, con efectos potenciales sobre lluvias, sequías, huracanes y temperaturas extremas.
Francisco Estrada Porrúa, coordinador del Programa de Investigación en Cambio Climático (PINCC) de la UNAM, señaló que el fenómeno podría alcanzar una magnitud comparable con los episodios más intensos registrados desde 1982.
De acuerdo con proyecciones de servicios climáticos internacionales y estimaciones europeas, el fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) podría evolucionar hacia una fase cálida en los próximos meses, luego de la conclusión reciente de La Niña y del actual estado neutro del sistema.
Estrada Porrúa explicó que los modelos climáticos apuntan a un evento de El Niño que podría ubicarse entre los más intensos desde que existen registros instrumentales, con referencias a los episodios de 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016.
“Lo altísimamente probable es tener un fenómeno de El Niño con intensidad de moderada a alta; pero probablemente pudiera ser un evento histórico”, indicó el especialista.
El investigador precisó que aún persiste un margen de incertidumbre asociado a la llamada “barrera de predictibilidad de la primavera”, un periodo en el que los modelos presentan menor precisión. No obstante, subrayó que esta incertidumbre no implica ausencia de señales suficientes para anticipar riesgos y fortalecer medidas de preparación.
Cambio climático modifica el comportamiento del ENOS
Estrada Porrúa, también investigador del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático (ICAyCC) de la UNAM, recordó que el ENOS es un patrón climático natural del Pacífico tropical que alterna entre una fase cálida (El Niño) y una fría (La Niña), con efectos sobre temperatura, precipitación y eventos extremos en distintas regiones del planeta.
Sin embargo, advirtió que el calentamiento global ha modificado la forma en que este fenómeno se manifiesta. Según explicó, el aumento de la temperatura global (estimado actualmente en 1.46 grados Celsius respecto al periodo preindustrial) altera las teleconexiones del ENOS, es decir, los patrones que conectan sus efectos con distintas regiones del mundo.
“Lo que encontramos es que el cambio climático ya ha cambiado las teleconexiones del ENOS; ha cambiado cómo se ve en el mapa, dónde van a ocurrir, la probabilidad de ocurrencia y muchas veces la intensidad”, explicó.
El especialista señaló que esta modificación implica que los efectos asociados históricamente con El Niño ya no necesariamente se presentarán en las mismas regiones ni con la misma intensidad observada en décadas anteriores.
México enfrentaría cambios en lluvias, sequías y huracanes
En el caso de México, Estrada Porrúa indicó que los patrones históricos asociados a El Niño podrían modificarse. Aunque tradicionalmente un evento fuerte se relaciona con menor precipitación y sequía en amplias zonas del país, estudios recientes sugieren que durante el verano también podría aumentar la probabilidad de lluvias extremas en regiones del centro y norte.
El investigador añadió que la costa del Pacífico mexicano se mantiene entre las zonas más expuestas por una posible mayor actividad ciclónica y por condiciones favorables para intensificación rápida de huracanes, asociadas al calentamiento anómalo del océano frente a Baja California y California.
“Si estas condiciones se mantienen hacia el inicio de la temporada de huracanes, podría tratarse de un escenario que requiere seguimiento puntual, porque el calor del océano es una de las principales fuentes de energía para estos sistemas”, explicó.
También advirtió que un evento severo de El Niño podría elevar temporalmente la temperatura global hasta 0.3 grados adicionales, con posibilidad de acercar al planeta a anomalías cercanas a 1.8 grados por encima de niveles preindustriales durante 2027.
El especialista consideró que la posible intensificación de El Niño en un contexto de calentamiento global obliga a revisar los esquemas tradicionales de prevención y adaptación climática. Señaló que los registros históricos ya no bastan por sí solos para anticipar riesgos y subrayó la necesidad de fortalecer la investigación climática y los sistemas de preparación ante eventos extremos en México.

