Caso Sheveck | Por acusación de la UNAM, estudiante está preso en Almoloya tras ser atacado por grupo de choque en FES Acatlán
El lunes 26 de enero, colectivas y familiares de Arturo Lugo se manifestaron frente a las instalaciones de la FGR para exigir su liberación
- Redacción AN / BJC

Por Brandon J. Celaya Torres
Durante la madrugada del 5 de abril de 2020, un grupo de personas encapuchadas, armadas con palos y picos, entró al edificio 9 de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán donde mujeres con apoyo de algunos hombres mantenían tomadas las instalaciones en protesta por múltiples casos de acoso y violencia de género denunciados por alumnas y que se mantenían en impunidad.
Entre los compañeros que secundaban a las estudiantes se encontraba Arturo Lugo Macías, alias Sheveck, quien según testimonios recabados por Aristegui Noticias, fue golpeado brutalmente junto al resto de las manifestantes por los atacantes anónimos. Nadie esperaba, mucho menos Arturo, que ese episodio de violencia extrema culminaría cinco años después con él privado de su libertad en el penal de máxima seguridad de Almoloya, acusado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) de daños a la propiedad.
Testimonios recabados por este medio de sobrevivientes a la agresión y que por seguridad pidieron el anonimato, así como la cobertura previa hecha por Zona Docs, Proceso y Avispa Media, aportan detalles sobre lo ocurrido aquella madrugada, así como durante la detención de Lugo Macías cinco años después, cuando policías sin identificar lo arrestaron en Guadalajara, Jalisco, para posteriormente trasladarlo al Centro de Prevención y Reinserción Social en Almoloya de Juárez, Estado de México.
Mientras Sheveck pasa sus días en el penal del Atliplano- donde han estado criminales de alto nivel como Joaquín “El Chapo” Guzmán, Osiel Cárdenas Guillén, Ovidio Guzmán, Rafael Caro Quintero, César Duarte y Tomás Yarrington- hasta ahora no se han reportado detenciones ni investigaciones contra los encapuchados que agredieron a Lugo Macías y el resto de compañeras de la FES; un ataque considerado por las sobrevivientes como “paramilitar” y durante el cual, reportan, incluso hubo abuso sexual contra las alumnas.

Interior de la FES Acatlán tras el ataque del 2020.
El lunes 26 de enero, colectivas y familiares de Arturo Lugo se manifestaron frente a las instalaciones de la Fiscalía General de la República para exigir su liberación.
Al buscar a la FES Acatlán para conocer su postura, la institución aclaró que el tema compete a la Fiscalía y remitieron como “evidencia de los hechos” a un clip de 39 segundos publicado en el noticiero de Ciro Gómez Leyva en el que se vincula a los encapuchados con quienes estaban protestando, como si fueran un mismo grupo.
Asimismo, se compartió otro video de minuto y medio publicado por Reforma que muestra a un joven cargar un pico.
En ambos materiales se ve a un hombre sin camisa incendiar las instalaciones de la Facultad, aparentemente Sheveck. La realidad es más compleja de lo que muestran estos clips.

También se busco buscó a la UNAM para una respuesta oficial, pero no se recibió respuesta.
De la FES Acatlán a Almoloya
La mañana del 8 de enero de 2026, agentes de la Fiscalía General de la República detuvieron a Arturo Lugo Macías en Guadalajara, Jalisco, imputándole cargos por daños a la propiedad y agravante de pandilla.
“Él y su pareja estaban simplemente paseando, yendo a buscar pan a la tienda y de golpe dos sujetos se bajaron de una camioneta que no estaba identificada por ningún medio como de la Fiscalía”, narra una persona cercana a Sheveck que solicitó el anonimato por temor a represalias.
Según este relato de los hechos, en un primer momento, la pareja del joven creyó que se trataba de un “levantón“. Fue hasta que ya lo tenían detenido que los hombres se identificaron como agentes de la FGR y se lo llevaron al Estado de México, a la fiscalía de Naucalpan, municipio donde se ubica la FES Acatlán.
“En la fiscalía de Naucalpan, él básicamente se estaba muriendo de frío. Su familia quería meterle un suéter pero no los dejaban siquiera eso”, narra la persona entrevistada.

Foto: Archivo Cuartoscuro
De ahí, Sheveck fue trasladado al penal de máxima seguridad en Almoloya, donde permanece bajo prisión preventiva.
“Es un caso político”
Para organizaciones estudiantiles de la FES Acatlán y personas cercanas a Arturo Lugo, el encarcelamiento tiene de trasfondo castigar a quien apoyó actos de protesta en la universidad para volverlo un caso ejemplar y así disuadir la disidencia.
“Creemos que esto realmente tiene que ver con intereses políticos de la UNAM y que tiene que ver con una persecución directa no solamente contra las personas que vivieron abusos dentro de la institución, sino también contra la organización estudiantil”, consideran dos amigas de Arturo que pidieron el anonimato.
A partir del arresto surgió el colectivo “Libertad para Arturo Lugo Macías”, cuyos integrantes aseguran que la aprehensión responde a un contexto de violencia institucional y de género que prevalecía en la FES Acatlán desde hace seis años.

Así quedó el espacio ocupado tras el ataque.
Señalan que los hechos se originaron tras la ocupación de espacios dentro de la facultad por parte del colectivo feminista Argüenderas y Revoltosas, quienes exigían protocolos de seguridad ante denuncias de acoso encubierto por la Máxima Casa de Estudios.
Ante la falta de diálogo institucional, las estudiantes tomaron el edificio 6 de la FES el 10 de marzo de 2020. A dicha protesta se sumaron integrantes del espacio estudiantil conocido como Kubo 906, entre ellos Arturo Lugo, quienes acompañaron la toma en solidaridad durante el inicio de la pandemia de COVID-19.
“Se tomó el espacio de forma pacífica“, narró una de las involucradas a este periodista. “Las alumnas iban a hacer una serie de tendederos mostrando los nombres de maestros y personas acusadas de acoso. Se tomó el espacio para ser escuchadas”.
Una vez tomado el espacio, las alumnas comenzaron a pensar de qué otras maneras podrían aprovecharlo: leían poesía, organizaban más tendederos, e incluso planearon poner comedores comunitarios o una guardería.
“Una compañera dijo que podríamos tener una tipo guardería para las compañeras que tienen a sus hijas y se ven en la necesidad de dejar la escuela porque no hay quien las apoye. Todas coincidíamos en que necesitábamos un espacio para seguirnos organizando y acompañando“, contó la antigua estudiante bajo condición de resguardar su identidad.

Tendedero puesto en el espacio que ocuparon las estudiantes
Pero después llegó la pandemia de Covid-19, por lo que prácticamente las alumnas se quedaron solas en la Facultad. En este contexto a la toma de las mujeres se unieron compañeros del espacio anarquista de la FES, que tenían un lugar en el edificio 9, específicamente el Kubo 906. Este lugar históricamente ha sido ocupado por estudiantes, desde 1987 en medio de protestas contra reformas neoliberales en la UNAM.
A las estudiantes las apoyaban tres compañeros identificados como Óscar, Adán y Sheveck, quienes fueron brutalmente agredidos durante el ataque armado del 5 de abril.
El ataque impune
Según narraron las sobrevivientes del ataque, durante la madrugada del 5 de abril de 2020, un grupo de choque de entre siete y diez hombres incursionó a los espacios que ocupaban las alumnas y los compañeros. Los agresores iban equipados con capuchas, vestimenta tácticas, armas de fuego, palos, picos y galones de gasolina.
Las alumnas denuncian que el grupo paramilitar “golpeó, humilló y torturó a dos estudiantes” en el edificio 9, provocando fracturas y heridas graves a uno de ellos. Se trataba de Adán y otra alumna.
“A la compañera la amarraron, la desvistieron y la obligaron a ver qué le hacía al compañero. A él le fracturaron la mandíbula y tenía una herida de 7 centímetros interna”, narró una de las víctimas de la agresión.
Imágenes muestran como Adán quedó ensangrentado y con lesiones visibles en el cuerpo.

Posteriormente, los agresores se dirigieron al edificio 6, donde se encontraba Lugo Macías. Las sobrevivientes afirman que los atacantes prendieron fuego a las puertas para forzar su entrada, resultando en quemaduras graves para el ahora detenido, quien intentaba sofocar las llamas.
“Cuando Sheveck sale empezaron a golpearlo. Aún él en llamas, lo estaban golpeando y a otro compañero también. Entonces compañeras se ponían encima de ellos tratando de detenerlos”, detalló una exalumna.
“Yo mandé mensajes para avisar a las otras compañeras y entonces viene uno hacia a mí, me da un puñetazo en la cara, me estira la mano para que le dé el celular y ahí suenan dos detonaciones de armas. Le estaban apuntando a un compañero que estaba en el suelo, pero no le dieron a matar, su intención no era matarnos”, contó.
Durante la agresión, las ex alumnas sostienen que los atacantes hicieron alusiones verbales directas a funcionarios de la institución: “Esto es un mensaje de Erasmo”, habrían dicho, en referencia a Erasmo González Castro, quien fungía entonces como jefe de vigilancia de la FES Acatlán.
Tras la irrupción los hombres armados se fueron, dejando a Adán y Arturo gravemente heridos. Todos estaban en shock ante la violencia que acababan de vivir. Esperaron la llegada de ambulancias para atender a los lastimados, pero no llegaban.

En ese contexto de desesperación es que Sheveck decide ir al edificio de administración de la FES Acatlán y prenderle fuego. Ese es el video que la institución utiliza para criminalizarlo y hacerlo pasar como parte del grupo de encapuchados que atacó a las alumnas.
Poco después de que Arturo incendiara las instalaciones es que finalmente llegan equipos de emergencia para valorar a los compañeros y compañeras de la FES.
“Al día siguiente del ataque, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) solicitó a la UNAM la adopción de medidas cautelares por los actos de violencia ” consignó Zona Docs.
La defensa y los acompañantes del detenido cuestionan por qué, a pesar de esto, más de cinco años después de los hechos, se utilizaron recursos tecnológicos para localizar a Arturo Lugo, mientras que los perpetradores de la agresión física y sexual contra los estudiantes no han sido identificados.





