“Lo bonito del terror latinoamericano actual es que alcanza la universalidad desde lo local”: Claudia Amador
La narradora colombiana publica ‘Altasangre’, una novela que explora lo vampírico a ritmo de carnaval.
- Redacción AN / HG

Por Héctor González
Julieta nació con los colmillos largos y un hambre insaciable, así describe Alianza editorial a la protagonista de Altasangre, la novela con la que Claudia Amador (Barranquilla, Colombia, 1998) obtuvo el Premio de Narrativa Elisa Mujica 2024.
A ritmo de percusiones y en medio de una estridente fiesta, la escritora nos sumerge en un universo vampírico donde todo es posible. Cuando Julieta está a punto de ser nombrada Reina del Carnaval, salen a flote un cúmulo de cosas que hacen de la celebración algo más oscuro motivado por una violenta lucha por el poder. “En Barranquilla si manejas el carnaval controlas todo porque ya tienes al pueblo contento, es una forma no violenta de ejercer el poder”, explica la autora de una obra que seduce e hipnotiza para después sumergirnos en una espiral de la cual es casi imposible salir.
¿Qué detona tu novela Altasangre?
El primer germen está en una clase de pregrado llamada Terror y sociedad, donde se hace un análisis de los arquetipos del terror y su relación con la sociedad. Ahí vimos que el terror no es un hecho aislado o sólo estético, sino que convive con nosotros. Después me ocupé de hilar Barranquilla, que es de donde soy, y donde está el Caribe, con el carnaval y los vampiros. Quería construir un imaginario donde todo esto pudiera coincidir. El primer clic fue encontrar una afinidad entre las clases altas que dominan la costa atlántica y que son quienes dominan todo, los sitios donde comemos, vivimos, la fiesta, con los vampiros. En una ciudad como Barranquilla si manejas el carnaval controlas todo porque ya tienes al pueblo contento, es una forma no violenta de ejercer el poder. Me interesaba reflexionar sobre esto porque es algo muy vampírico, algo que viene de la seducción. El resto fue dejar que la ficción hiciera lo suyo.
El vampiro es uno de los monstruos con más vigencia y más recurridos desde hace décadas.
Porque también es un monstruo hambriento. Por todo eso seguimos viendo Nosferatu y adaptaciones de Drácula. Lo interesante del vampiro es que es un depredador que seduce. Y eso tiene un lado social interesante porque se une con la casta seductora y al mismo tiempo insaciable.
En tu novela creo que es el sincretismo lo que uno el carnaval por el terror, ¿no?
En Barranquilla y en toda Colombia, el sincretismo está muy presente. Hay ciudades pequeñas con un sincretismo muy extraño porque si bien son laicas, responden a un sistema católico presente en todas partes. Pero al mismo tiempo hay brujas, mito, fantasmas, toda una mezcla muy extraña que viene desde la Conquista. Muchas expresiones del carnaval vienen de la mezcla entre lo español, lo indígena y lo negro. Se nota en la sazón, la vestimenta o la música. Por ejemplo, el ritual de las nueve noches, propio de los pueblos caribeños y que consiste en nueve noches para celebrar y velar a los muertos, viene de las comunidades negras que llegaron por la esclavitud. A la hora de pensarlo literariamente me ayudó mucho Bajtín y su concepto de la carnavalización de la literatura, para él la literatura es también un carnaval en tanto que permite que todo se trastoque y en tanto que quien lee se puede difuminar en lo que lee. A través de la lectura se plantean situaciones, rupturas o rituales que desdibujan los límites entre lector, narrador y personaje.
¿Se podría decir que tu novela se inscribe en la línea de lo que hacen Mónica Ojeda, Fernanda Melchor o María Fernanda Ampuero?, autoras que exploran el terror, pero sin desprenderse de su cosmogonía local.
Creo que ahora no hay temor por explorar otras maneras de contar los miedos. Quizá aquí agregaría a Elaine Vilar con su libro El cielo de la selva, donde nos nuestra una selva que todo se come. Creo que más allá de las etiquetas hay una fascinación en general por el terror y lo gótico. En lo personal me interesa analizar porque perdura todo esto de lo que estamos hablando. ¿Por qué nos interesa?, ¿por qué hay nuevas películas de Frankenstein o de Drácula? Creo que en Latinoamérica es interesante estudiar la forma en que se ha recuperado, porque el terror no se guarda nada. Lo gore, así como la sangre y las tripas, simbolizan cosas. Lo bonito del terror latinoamericano actual es que permite alcanzar una universalidad desde lo local.
Porque suenan muy cotidiano, ¿no?, es como cuando se decía que el policiaco en América Latina era la novela realista.
De acuerdo. Me ha gustado mucho descubrir que el gótico y la novela policiaca son primas. Ambas nacen de esa búsqueda del enigma y del misterio, solo que policiaco tiene un tinte más realista. Pero al final, son géneros que se aproximan a las pulsiones humanas. Lo bello de Latinoamérica es que ha aterrizado muchos de esos conceptos, con la diferencia de que no contamos con detectives que lo saben todo, sino con inspectores que hacen lo que pueden.
¿Te interesa seguir explorando estos temas?
Son temas que interesan. Yo también soy librera y he conversado con escritoras, lectores y lectoras sobre el gótico caribeño o andino. No es que me gusten tanto las etiquetas, pero al ser librera, me sirven como un campo discursivo. Recién terminé una maestría y la tesis fue de gótico tropical, entonces digamos que sigo explorando. Sin embargo, otro de mis géneros favoritos es la ciencia ficción, un género donde también redefiniendo sus límites.
El realismo te queda chico entonces.
Igual el realismo me gusta mucho, digamos que yo leo de todo. Hace poco hice unas crónicas para un proyecto de Bogotá y Medellín. No estoy casada con ningún tipo de literatura, solo que ahora me han interesado más las atmósferas enrarecidas.
La música también está presente en la novela.
En Colombia y en general en el Caribe somos muy musicales. Yo tengo mi tatuaje de Joy Division por ejemplo. Me gusta mucho el post-punk, el new wave, el dark wave, Joy Division, New Order y Siouxie and the Banshees, tuve mi época de renegar de lo que no fuera gótica. A medida que he crecido me ha interesado más el folclor y especialmente el bullerengue. La salsa me fascina. Altasangre incluye una playlist con todas las canciones que aparecen. Al mismo tiempo Lady Gaga me parece espectacular, el último álbum de Rosalía me lo escuché completo y siento que es muy bello. La música es el arte mayor porque no necesita traducciones como sí sucede con la literatura.
¿A qué suena para ti Altasangre?
A un mapalé colombiano de la costa caribe, pero con un bajo de post-punk. Suena también a voces rituales. Me interesa que Altasangre suene a una mezcla de referencias y de ritmos también. Creo que “Diablo tú no puedes conmigo”, de Ray Barreto resume algo de Altasangre.
