“Es sólo atole con el dedo”: Carlos Albert (Video)
El comentarista deportivo consideró que el presunto fin del "Pacto de Caballeros", anunciado por la FMF y AMFPro, es sólo un engaño más a los futbolistas.
(Foto: Twitter @AristeguiOnline)

Tras el anuncio con bombos y platillos sobre el fin del llamado “Pacto de Caballeros” en el futbol mexicano, realizado el miércoles por los dirigentes de la Federación Mexicana de Futbol (FMF) y Asociación Mexicana de Futbolistas Profesionales (AMFPro), Carlos Albert consideró este optimismo fuera de lugar, ya que es algo que está lejos de ser un realidad.

El hoy comentarista deportivo y pionero del primer Sindicato Nacional de Futbolistas en 1971,  fue contundente al afirmar que se trata de una cortina de humo, donde la FMF logró desactivar la amenaza de los futbolistas agremiados de parar la Liga MX para la Fecha 17, última de la fase regular e, incluso, obstaculizar la concentración de la Selección Mexicana de Futbol de cara al Mundial Rusia 2018.

“Es impresionante que se presuma algo que todavía no se da, y que además se ha anunciado que todavía falta un año de plazo para quedar. ‘Vamos a tener pláticas’, ‘nos vamos a estar reuniendo’, ‘en junio del 2019 este puede quedar terminado’, ‘no creemos que ninguna de las dos partes salga perdiendo’.

“Conociendo la tela, conociendo a los directivos, es atole con el dedo’, es lo que siempre le ha pasado al futbolista, y que lo anuncien como algo histórico me da preocupación y vergüenza.

“No es posible que durante dos meses se haya estado anunciando que si no se quita el Pacto de Caballeros la Asociación de Futbolistas (AMFPro) va a impedir que se juegue la última jornada, tejen un plan dizque muy enérgico y muy digno, y en cuanto te llaman, se sientan y te ofrecen, lo único que te ofrecen es sentarnos a platicar cómo vamos a mejorar, y salgan diciendo que consiguieron lo que querían y es algo histórico. No les han dado nada, no ha pasado absolutamente nada.

“El torneo regular termina el próximo fin de semana, luego viene la Liguilla, que es lo que querían salvar y, desde luego la participación de la Selección en el Mundial, que en un momento estuvo en entredicho, y como eso ya lo salvó la Federación (FMF), ya nada más son palabras y palabras“.

Álvaro Ortiz y Moisés Muñoz, presidente y vocal de la AMFPro, junto a Enrique Bonilla, presidente de la Liga MX, ofrecieron una conferencia de prensa el que se aseguró el advenimiento de una nueva época para el futbolista mexicano, tras quedar atrás el criticado “Pacto de Caballeros”.

“No puedo creer que jugadores como Moi (Moisés Muñoz) que ya tiene en esto muchísimos años, debe de conocer con quién se sentaron a platicar. Dentro de un año quién sabe que vaya a pasar. Dentro de un año a lo mejor se ponen las cosas peores.

“Le están dando a los directivos tiempo para que sigan manipulando algo que en todo el mundo, en todo el mundo del futbol, funciona de otra manera desde hace muchos años. El Pacto de Caballeros fue eliminado del futbol desde hace muchos años en todo el mundo”.

Albert Llorente ahondó en la operación de un pacto no escrito entre dueños y directivos, pero que mantiene al futbolista mexicano en un estado de indefensión, cual sistema esclavista.

“El Pacto de Caballeros es un pacto no escrito, pero presumido públicamente durante mucho tiempo por los dueños de los equipos que consiste en que cuando un jugador termina su contrato, aunque haya terminado su contrato, no puede cambiar de club en México, a menos que el equipo del que está saliendo, que ya no tendría contrato con él, lo autorice o se lleve una parte del trato o nuevo contrato.

“El peor problema del Pacto de Caballeros es la triangulación. Como en México yo no me puedo ir a ningún equipo si no me autoriza aquel equipo con el que ya terminé mi contrato, no me da permiso de contratarme en México, entonces me voy a Europa, o a Asia, a otro equipo, como ‘Chicharito’ (Javier Guardado), como (Andrés) Guardado, como (Rafael) Márquez, se van a Europa, allá no existe el Pacto de Caballeros y por lo tanto juegan allá; cuando regresan a México, después de cuatro o cinco años, o seis meses, no se pueden contratar con ningún equipo a menos que el equipo del que salió le dé permiso para llevarse una tajada, eso solamente pasa en el futbol mexicano.

“En ninguna parte del mundo existe este Pacto de Caballeros, que así fue bautizado por ellos mismos, los directivos, desde hace años. Y el futbolista mexicano es el único que permite que eso suceda“, atajó.

Muchos son los casos de futbolistas mexicanos que ha sido afectados en sus carreras por el “Pacto de Caballeros”, el comentarista deportivo recordó tan sólo el del actual delantero de las Chivas del Guadalajara, uno de los últimos y más mediáticos.

“Por eso cuando (Alan) Pulido sale de Tigres y quiere ir a jugar a otro equipo no se puede y se tiene que ir a jugar a Europa (Grecia). Allá no hay poder humano, porque la FIFA está enterada de que ya es libre, ya terminó su contrato, y para regresar a México, Chivas tuvo que pagarle una cantidad a Tigres, como si lo estuviera comprando, y si no, no podía regresar al futbol mexicano, es realmente una esclavitud en pleno siglo 21 y, además, abiertamente reconocida por los directivos que son los que bautizaron así este asqueroso entre dueños.

“En el resto del mundo terminas tu contrato y seis meses antes de que termine tu contrato, si el equipo no te ha llamado para renovarlo, tu tienes la libertad absoluta de empezar a buscar otro equipo. Seis meses antes de que termine tu contrato otro equipo te puede llegar a buscar abiertamente, sin estar infringiendo ninguna problema ético, ni jurídico, ni nada.

“Si dentro de esos últimos seis meses de tu contrato vuelves a firmar con tu club, perfecto, pero si no quieres firmar y te quieres ir a otro club de cualquier parte del mundo, estás libre, como debe ser en cualquier parte del mundo. Termina tu contrato en cualquier empresa, al terminar tu contrato con este banco, tu te puede contratar con otro banco o con quien tu quieras.

“Y en el futbol mexicano, el único futbol del mundo en que termina el contrato, efectivamente ya no hay contrato, pero el club siguen siendo el dueño de los derechos, de tu trabajo; entonces, quieres contratarte en otro equipo mexicano, que me toquen la puerta, que me digan a mi, yo me arreglo con este club, a ver cuánto me van a dar y te arreglas con el club, y sólo entonces, con mi venia, con mi permiso, con mi autorización, te puedes ir a otro equipo. Pero ya sin contrato, sigues siendo parte (del club), como si fueran un balón, como si fueras un trofeo, eso es vergonzoso”.

Con poco más de medio año de vida, la naciente AMFPro, encabezada por Ortiz, ex futbolista, y con el respaldo de seleccionados mexicanos en Europa,  es el último intento para exigir de manera organizada se respeten los derechos laborales de los jugadores a semejanza de otros países y Ligas; un gremio sin fuerza, sin peso jurídico, como señala Albert Llorent.

“Desde que se formó una Asociación de Futbolistas Mexicanos Profesionales (7 de octubre del 2017), que es una asociación que no tiene por lo tanto derecho a huelgas, es un asociación civil, han insistido sus directivos en terminar con el Pacto de Caballeros.

“Lo han hecho tratando de ser decentes y educados, o quizá, miedosos y opacados. En lugar de ni siquiera pedir permiso, porque es algo a lo que no tienen que pedir permiso, porque la ley en México, la ley laboral, inclusive los protegería, pero no, han estado sumisos, han estado ahí tocando la puerta, de a poquito.

“‘Señores, por favor, acéptenos, queremos platicar con ustedes’, y de pronto, ‘si esto no se arregla en este torneo, entonces vamos a suspender la última jornada (Fecha 17), nos vamos a ir a la huelga, y con esa amenaza se sentaron a platicar con los dueños, y los dueños que tienen un colmillo retorcido, y que conocen la debilidad, la poca dignidad que tiene el futbolista mexicano, los sentaron en la mesa y les dieron atole con el dedo.

“‘No se preocupen, tienen ustedes razón, esto tiene que terminar, hay que darle un cambio, hay que darle un giro, vamos a sentarnos a platicar, no tomen medidas en este momento, no se precipiten, los vamos a tomar en cuenta, ustedes ya son un gremio, necesitamos estar de acuerdo con ustedes, bla, bla bla, palmaditas en la espalda y adiós, nos vemos pronto, eh'”.

Un engaño de los dueños del balón, uno más, indigno para futbolistas con experiencia y conocedores de cómo se hacen las cosas en el balompié nacional, donde la FMF, como vocera de los verdaderos intereses de los propietarios de clubes, logró su objetivo de calmar las aguas con nada más que promesas.

“La Federación (FMF) salvó lo que quería, su torneo, que va a seguir como si no pasara nada y, obviamente, la asistencia de la Selección Mexicana a la Copa del Mundo, que en algún momento, también, se dijo que los jugadores no iban si no se arreglaba lo del Pacto de Caballeros.

“La Federación ya salvó su producto, ya salvó su negocio, y salen los jugadores ingenuos a decir, a comentar, que es algo histórico, ‘¿por qué es histórico?’, ‘porque ya nos tomaron en cuenta, porque ya nos saludaron de mano cuando llegamos, porque ya nos dieron una palmadita al salir de la reunión, ya nos dijeron que sí se va a arreglar, que en un año esto queda listo’.

“Por favor, esto es algo quedó superado en todo el mundo desde hace muchos años, en todo el mundo, y aquí los jugadores mexicanos salen felices porque les palmearon la espalda y les dijeron que se van a sentar a platicar con ellos, y lo dan como un hecho, como si no conocieran de qué tela están hechos los directivos del futbol mexicano.

“Me parece que es una vergüenza, me perece indigno de un jugador profesional que salga a presumir como algo histórico el hecho de que les hayan tomado el pelo una vez más”.

Como comentarista y periodista deportivo con 40 años de trayectoria, Albert recordó una entrevista realizada al entonces presidente de la FIFA, Joseph Blatter, en la que el exdirigente suizo reveló el por qué el organismo internacional no ha intervenido para regular esta situación en el futbol mexicano.

“(La FIFA) tendría una opinión del caso mexicano solamente que los jugadores mexicanos acudieran a ella, solamente. Yo hace algunos años me topé en alguna entrevista con el señor (Josep) Blatter, cuando era el presidente de la FIFA, en una entrevista oficial para Canal 13, y me dijo ‘mientras nosotros no tengamos un aviso, o una notificación oficial de los futbolistas y una contrarrespuesta de la Federación (FMF), no podemos intervenir de mutuo propio, no podemos’.

“Entonces la FIFA sabe que esto sucede en México, pero no hace nada porque nadie se queja“, apuntó.

El exdefensa central señaló la importancia de que los futbolistas mexicanos se organicen en una entidad con peso jurídico, capaz de llevar a cabo acciones que den soluciones reales a sus problemas.

“Lo que me pasó a mi en el 71, cuando sí hice, si nació, si tuvo forma jurídica, sí tengo los papeles, yo tengo los papeles oficiales de la Secretaría del Trabajo, donde se nos dio el reconocimiento oficial, aprobado del Sindicato de Futbolistas en 1971.

“Por qué Sindicato, porque es la única forma jurídica que hay, la única personalidad jurídica que hay, para que en caso de que el patrón, en este caso la Federación (FMF) y los clubes, te ignoren, como lo han hecho de toda la vida, tengas el recurso de la huelga.

“Por eso escogimos esa (sindicato), podíamos haber escogido asociación, la que sea, pero sospechábamos que nos iban a batear, como sucedió, fuimos y buscamos un sindicato, lo formamos, lo conformamos, reunimos todos los requisitos legales, tengo los papeles, tenemos las fotografías de los periódicos donde fuimos dados de alto como Sindicato Nacional de Futbolistas.

“Y ahora está la asociación (AMFPro) porque tienen miedo de exigir los que es su patrimonio familiar, su trabajo, sus derechos laborales. Tiene miedo los futbolistas, porque no sé si no sepan hacer otra cosa.

“A mí me da pena verlos tan sobajados, tan agachones, es una vergüenza que un gremio de futbolistas no sepa, mientras estaban sentados ayer (miércoles) con la señores allá en la Federación (FMF), al equipo Guadalajara le deben a cada jugador más de tres millones de pesos en premios de hace un año.

“Al equipo Veracruz le deben dos meses de sueldo. A dos equipos de la Primera División A les deben seis meses de sueldo y no les han pagado. Y los directivos de esta asociación (AMFPro) en lugar de estar peleando por eso, discutiendo por eso, que les paguen a los jugadores lo que les deben desde hace más de un año, salen orondos a decir que están felices de la vida porque han obtenido un gran logro, no entiendo lo que pasa por la cabeza de estos muchachos”.

Fiel a su estilo directo, Albert desestimó el carácter “histórico” de un presunto arreglo en el que no hay nada por escrito, como el mismo “Pacto de Caballeros, ingenuidad o quijotada de los dirigentes de la AMFPro que tiene todo el aspecto de una estéril batalla contra molinos de viento.

“Histórico va a ser el día que lo firmen, el día que quede plasmado en papelito, pero de lengua yo me como un plato, es increíble. Yo sí estoy indignado, estoy muy apenado, estoy muy avergonzado de un gremio que no sabe lo que tiene, no valora su trabajo, no valora su dignidad profesional de una manera tal que no les sigan tomando el pelo de esa forma.

“Dentro de un mes que termine la Liguilla, o menos, los jugadores van a seguir siendo propiedad de sus equipos, ningún jugador del futbol mexicano va a quedar libre, ninguno. Todos van a seguir estando en un contrato y todos va a seguir estando bajo el yugo de la Federación (FMF).

“A ver si en junio del 2019, después de no sé cuántas platicas entre ellos, a ver si entonces se liberan los futbolistas y consiguen ser libres después de firmar un contrato y hacer con su vida lo que se les dé la gana. Hoy por hoy, después de la reunión que tuvieron ayer (miércoles) no ha pasado absolutamente nada más que promesas y ofertas se sentarse a platicar con ellos, es lo único real, concreto y verdadero, todo lo demás son especulaciones y es humo. No es historia”.

Si hay una voz autorizada en México para hablar de este tema, ese es precisamente Carlos Albert, quien sufrió en carne propia a principios de los setentas, las arbitrariedades de lo que después, a partir de 1992, llega a nuestros días bajo el nombre de “Pacto de Caballeros”, pero que en realidad, no es más que el atropello sistemático a los derechos laborales de un trabajador asalariado, en este caso, un futbolista profesional.

“Mi juicio duró 18 años, fue en contra del equipo (Necaxa) y lo gané al 100 por ciento. Me costó 18 años, obviamente me costó la carrera, me corrieron del futbol, cuando yo apenas empezaba a aprender a jugar, apenas tenía 22 años de vida y tenía por delante mucho futuro en el futbol. Malo o bueno, pero tenía futuro, y me lo cortaron, me corrieron.

“Me fui a juicio y después de 18 años de estar en los tribunales, sin cesar, me dieron la razón en todo, por todo y para todo. Claro, ya no me sirvió de nada, pero yo no peleaba por dinero, ni peleaba porque me regresaran a jugar.

Peleaba por mi dignidad profesional y personal, y para darle un poco de dignidad a la profesión de futbolistas, que en México no la tiene. Me crean o no me crean, yo lo hice por eso, y nada más que por eso, porque ofertas tuve a lo largo de trayecto (juicio), cheques en blanco para que no demandara, pero yo me seguí de frente, defendiendo mi derecho, mi dignidad. Me quedé sin futbol, pero me quedé con mi dignidad integra y eso no tiene precio”.

Y en un viaje al pasado, el también exseleccionado nacional, desentierra el momento y motivo por el que su promisoria carrera como futbolista quedó truncada de la noche a la mañana con tan sólo 22 años de edad.

“Cuando termina mi contrato, me llaman, y yo era seleccionado nacional, había jugado el 99 por ciento de los partidos con mi equipo, titular indiscutible, seleccionado nacional, y me dicen que me quieren rebajar el sueldo, les digo que para nada, y no sólo no acepto que me lo rebajen, sino que les pido que me lo aumenten, y no me quisieron aumentar un centavo.

“Entonces les dije ‘no hay problema, déjenme contratarme con alguien más’. Me dicen ‘no, no te vamos a dejar libre, eres nuestro activo’. ‘Esta bien, si soy su activo y les intereso tanto, auméntenme 10 por ciento, no les pido otra cosa’. No, no y no. ‘Si no me aumentan, entonces yo no voy a jugar y no quiero seguir con el equipo (Necaxa)’.

“Entonces fui y demandé a mi patrón, que era el Necaxa, ellos alegaban que no era trabajador, me daban otra figura jurídica. Demostré ante la ley que sí era un trabajador, que cumplía con todos los requisitos de un trabajador y senté un precedente.

“Hay un precedente de un juicio de Carlos Albert en contra de la Federación Mexicana de Futbol y el Club Necaxa. Ellos se apararon, gané cinco amparos posteriores a lo largo de 18 años, hasta que gané el juicio en su totalidad.

“Para mi historia y la de mi familia quedó saber lo que sucedió, lamentablemente ningún otro futbolista quiso aprovechar este espacio legal que yo había abierto, y lo del Sindicato, y en lugar de abrirse y pelear conmigo por los derechos de todos, les dio más miedo. ‘A Albert lo corrieron, a mi también me van a correr’.

“Es el miedo terrible que tiene el futbolista de no saber defender sus derechos y su dignidad profesional, es lo que los tiene así. Por eso les hace ver cosas que no existieron porque ayer (miércoles) no existió un arreglo, hicieron promesas y ahí están las palabras del presidente de la Liga el señor (Enrique) Bonilla, que no es más que un títere grandototote, pero un títere, y dice que en junio del 2019 esto tiene que quedar listo.

“Entonces dentro de un año cuando se consiga lo que se están buscando, ven y dime que es algo histórico y te aplaudiré, y te voy a abrazar, y te voy a felicitar, pero ahorita no vengas a decir que es algo histórico porque sólo te dieron atole con el dedo”.

A lo largo de los años, Albert ha sido testigo de tantas promesas incumplidas, tantos compromisos rotos, que todo lo que provenga de los propietarios y sus voceros es puesto bajo puntilloso escrutinio, aunque no pierde la esperanza de ver, algún día, un cambio real en favor del futbolista mexicano.

“Ni siquiera los compromisos que los directivos adquieren en las asambleas, donde toman decisiones y quedan plasmadas, ni siquiera esas se respetan, ni siquiera lo que ellos dicen, entonces con qué esperanza los futbolistas, que los conocen cómo son, salen en un plan triunfalista.

“Yo la verdad que más quisiera que los directivos algún voltearan a ver al futbolista como alguien que merece la pena ser respetado, pero no es así. Y si no te das a respetar, no te va a respetar nadie más”.

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