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¿Cómo impacta la crisis en Oriente Medio en la transición energética de Latinoamérica?

El conflicto en Medio Oriente reconfigura el orden global y deja a América Latina expuesta: México depende de gas de EE.UU. con apenas dos días de reserva, Brasil importa diésel y Argentina arriesga activos varados en Vaca Muerta, alertan expertos.

  • Redacción AN / GER
26 Mar, 2026 13:43
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¿Cómo impacta la crisis en Oriente Medio en la transición energética de Latinoamérica?
Plataforma de la petrolera Pemex en el mar. Foto: Pemex para Mongabay Latam.

Por Mongabay Latam

La escalada del conflicto en Medio Oriente tiene impactos complejos en Latinoamérica, según una conferencia realizada por Periodistas por el Planeta y Climainfo. Mientras la volatilidad de los precios del petróleo impacta en la energía, los alimentos, el transporte y la inflación a nivel mundial, en la región, los efectos son complejos: incluso los países exportadores siguen siendo vulnerables a la volatilidad internacional a través de importaciones de combustibles, cadenas de fertilizantes y costos logísticos, aseguraron los expositores.

Para los expertos, el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán no es un evento aislado, sino parte de una reconfiguración global, donde el control de recursos estratégicos (como petróleo, gas y minerales críticos) y rutas comerciales (como el Estrecho de Ormuz) dictan las nuevas reglas del juego.

Aleida Azamar, investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana de México, explicó que “lo que estamos presenciando no es una crisis aislada, sino una reconfiguración del orden mundial en la que la energía deja de ser una cuestión económica para convertirse en un asunto de seguridad estratégica”. Para la experta, en este escenario, regiones como América Latina “vuelven a ocupar un lugar central en la escena mundial, pero más como territorios en disputa que como actores con poder de decisión”.

México presenta una alta exposición debido a su dependencia del gas importado de Estados Unidos para generar más del 60 % de su electricidad. Además, carece de almacenamiento estratégico, con apenas dos días de reserva de gas.

Hélder Queiroz, coordinador del Grupo de Economía Energética de la Universidad Federal de Río de Janeiro, aseguró que “en una crisis como esta, la prioridad inmediata es garantizar el suministro energético, no la transición”. “Pero esa es precisamente la disyuntiva a la que nos enfrentamos: las decisiones motivadas por la seguridad a corto plazo corren el riesgo de consolidar la dependencia a largo plazo de los combustibles fósiles, cuando la transición requiere una inversión sostenida y a largo plazo”.

Brasil ha logrado autosuficiencia en la producción de crudo, pero sigue siendo críticamente dependiente de la importación de diésel (25-30 % del consumo), lo que afecta directamente su logística y costos internos.

Leonardo Stanley, investigador asociado del Centro de Estudios sobre el Estado y la Sociedad (CEDES), Buenos Aires, afirmó que “América Latina está apostando muy fuerte por el petróleo y el gas en un

momento en el que el mundo ya está cambiando”. “Esto significa destinar recursos a activos que pueden perder valor rápidamente y así perder la oportunidad de posicionarse en las nuevas cadenas de valor de la transición energética”, agregó.

En Argentina, existe una apuesta fuerte por Vaca Muerta para obtener divisas, pero hay riesgo de invertir en “activos varados” que podrían quedar obsoletos si la transición energética global se acelera más de lo previsto.

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