Hielo marino del Ártico registró niveles más bajos el invierno pasado (Video)
"Cada mes se presentan disminuciones en el Ártico y no significa que cada año tenga menos hielo que el año anterior, pero significa que, en general, la tendencia es descendente", señaló la doctora Claire Parkinson, científica en el centro Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland.
Foto: Reuters

Durante este invierno la extensión del hielo marino en el Ártico fue la segunda más baja desde que comenzó el registro satelital hace casi 40 años, según reportó la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA) y Centro Nacional de Datos sobre Nieve y Hielo (NSIDC).

Con cada década que pasa, el hielo crece un poco menos en invierno y se derrite un poco más en verano. El 17 de marzo de este año se registraron niveles de 14.48 millones de kilómetros cuadrados, por encima del máximo más bajo alcanzado en marzo de 2017, según el centro de datos.

La pérdida de hielo marino es un un indicador del calentamiento global, esto sugiere que el cambio climático no es algo de lo cual preocuparse en el futuro sino que sucede aquí y ahora. Los últimos cuatro años alcanzaron extensiones máximas casi iguales y continuaron la tendencia de décadas de disminución del hielo marino en el Ártico.

“Cada mes se presentan disminuciones en el Ártico y no significa que cada año tenga menos hielo que el año anterior, pero significa que, en general, la tendencia es descendente”, señaló la doctora Claire Parkinson, científica en el centro Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland.

El deterioro de la cubierta de hielo marino del Ártico no sólo reacciona ante el calentamiento global, sino que puede acelerar el incremento de la temperatura.

“Es una calle de doble sentido: el calentamiento significa que se va a formar menos hielo y se derretirá más, pero también, debido a que hay menos hielo, menos radiación solar se refleja, y esto contribuye al calentamiento”, explicó Parkinson, quien lleva cuatro décadas estudiando el banco de hielo.

Además de los cambios climáticos, este declive tiene innumerables efectos: impacta en las plantas y animales que dependen del hielo, como los osos polares; así como en las comunidades humanas indígenas. También está alterando las rutas de navegación, aumentando la erosión costera y afectando la circulación oceánica, según informa la NASA mediante un comunicado.

Desde el pasado 22 de marzo, la Operación IceBridge, un estudio aéreo de la NASA de hielo polar, está sobrevolando el Océano Ártico para trazar un mapa de la distribución y el espesor del hielo marino. En el otoño, la NASA lanzará una nueva misión satelital, ‘Ice, Cloud y Land Elevation Satellite-2 (ICESat-2)’, que supervisará continuamente cómo está cambiando el espesor del hielo marino en el Ártico.



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