Minería, tala, aguacate y narcolaboratorios: las industrias contaminantes que el Cártel de Jalisco Nueva Generación expandió bajo el mando de «El Mencho»
El robo de combustibles y la fabricación de drogas sintéticas representan los mayores ingresos para el grupo delictivo, las cuales también impactan el suelo y los ecosistemas.

Por Gonzalo Ortuño López
Mongabay
El Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), bajo el mando de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, —asesinado en un operativo del Ejército Mexicano para detenerlo el pasado 22 de febrero— expandió sus actividades criminales más allá de la venta y distribución de drogas a industrias con devastadores impactos ambientales, como la tala y minería ilegales, la deforestación para agrocultivos, el robo de combustibles y el establecimiento de narcolaboratorios.
Las extensas redes con grupos delictivos locales han permitido construir la organización criminal más poderosa de México, con presencia en todo el país y operaciones en más de 40 países, así como en casi todo Estados Unidos.
Este control ha facilitado la extorsión a prácticamente cualquier sector de población, por ejemplo pescadores ribereños, y le ha permitido atacar y asesinar a comunidades y defensores que se resisten al despojo de sus territorios.
Especialistas y representantes de comunidades cuentan a Mongabay Latam cómo la expansión del grupo criminal se infiltró en las economías legales e ilegales con grandes impactos socioambientales en México.

“El Mencho” fue asesinado en un operativo del Ejército Mexicano para detenerlo el pasado 22 de febrero. Foto: cortesía Gobierno de Zapotlán el Grande para Mongabay Latam.
Una expansión criminal en bosques, sierras y costas
Por casi 14 años, la comunidad purépecha de Cherán, ubicada en el estado de Michoacán, al occidente de México, había mantenido a su población en paz, tras levantarse en armas y expulsar a políticos, criminales y policías e impulsar su autonomía como población indígena. Pero en julio de 2025, un ataque del Cártel de Jalisco mató a dos integrantes de la guardia comunal.
Para Pedro Chávez Sánchez, maestro y ex integrante del Consejo Mayor de Gobierno Comunal de Cherán, se trató de un nuevo intento por parte de grupos criminales por controlar un territorio boscoso que fue explotado sin control hasta la instauración del gobierno indígena.
“Hoy no dejan de ser diferentes, solo cambiaron de nombre, este cártel [CJNG] opera de la misma manera, extorsionando productores, estando detrás de la tala ilegal de nuestros bosques”, dice el comunero purépecha a Mongabay Latam.
La meseta purépecha es una región templada donde el cultivo de aguacate ha proliferado, junto con la fragmentación del bosque, el consumo excesivo de agua y el aumento de la violencia debido al alto valor comercial del fruto. Además, está la tala ilegal de madera que, solo en Cherán, acabó con 10 000 hectáreas de bosque previo al levantamiento armado.
“Pareciera ser que Cherán es el único lugar en el que todavía se preservan las manchas de bosque, pero a los alrededores está talado, donde llega el sembradío del monocultivo del aguacate. Detrás de esos monocultivos están las extorsiones, los cobros de piso y la operación de estos grupos criminales”, comenta Chávez.

Huertas de aguacate en el municipio de San Gabriel. Foto: cortesía Juan Manuel González/Canal 44 Mongabay Latam.
David Saucedo, consultor en seguridad, explica que para la expansión del Cártel de Jalisco Nueva Generación en industrias como el monocultivo, la cooptación de grupos delictivos locales ha sido clave.
“Hay grupos delictivos locales que ya se dedicaban a estas actividades y funcionan como franquicias. El Cártel de Jalisco no se dedicaba al cultivo de aguacate o a la tala ilegal, pero tiene a grupos que operan en bosques de Michoacán y Chiapas, tienen aserraderos clandestinos”, expone el especialista a Mongabay Latam.
Si bien el principal ingreso para la organización criminal sigue siendo la venta de drogas y estupefacientes, precisa, todas las actividades extractivas donde participan sus células delictivas son una ganancia extra y una forma de lavar activos.
“No es que el Cártel de Jalisco tenga una división de tala o de minería. Viene como un gran inversor que mete mucho dinero y recurso a actividades que ya existían y eran controladas por mafias locales”, sostiene.
Rubén Ortega Montes, académico de la Universidad de Guadalajara en temas de procuración, seguridad y administración de justicia, coincide en esta forma de expansión en la estructura criminal.
“Han sometido a grupos locales a la dirección del cártel, como si fueran una franquicia. Pertenecen a esta estructura gigante que se fue construyendo a partir de la violencia extrema del cártel de mayor tamaño y con una economía enorme”, afirma.

El crimen organizado también ha favorecido la tala para el monocultivo del aguacate en Michoacán y Jalisco. Foto: Abraham Pérez para Mongabay Latam.
Extorsiones a trabajadores y a empresas
El Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) controla hasta la vida de pescadores ribereños. Pobladores han señalado a Mongabay Latam que el grupo les ofrece pago por el traslado de drogas y armas por vía marítima.
Ante la precariedad laboral y la cada vez mayor dificultad para pescar, los pobladores ribereños deciden trabajar para el cártel, que está ligado incluso con grupos delictivos de otros países, como Los Lobos, en Ecuador, quienes extorsionan a pescadores para trabajar o les roban equipo para mantener la cadena de tráfico, como dio a conocer un equipo periodístico de Mongabay Latam en 2025.

Tumba frente al mar, Chalacatepec. En zonas costeras, los pobladores ribereños son extorsionados para poder salir a pescar o forzados a trabajar para el cártel. Foto: Marisol Hernández Ramírez para Mongabay Latam.
Saucedo agrega que este tipo de extorsiones también ocurren en las costas del Pacífico mexicano, litoral que el Cártel de Jalisco controla casi en su totalidad, incluyendo sus principales puertos.
“En las costas de Manzanillo [Colima] el cártel no se dedicaba a la extorsión, pero tiene [cooptados] a los grupos que extorsionan a las embarcaciones y pescadores”, dice el especialista y agrega que incluso obliga a rebasar los límites de captura impuestos por la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca) en algunas localidades ribereñas.
La operación del grupo delictivo está presente también en complejas redes de extracción y contrabando minero. Una de ellas es el mercurio, sustancia altamente tóxica utilizada para el procesamiento del oro en la minería ilegal, principalmente en la Amazonía.
Una investigación de Environmental Investigation Agency (EIA) documentó en 2025 que al menos 19 minas artesanales que extraen el mercurio dentro de la Reserva de la Biósfera Sierra Gorda de Querétaro son controladas por el Cártel de Jalisco, como informó Mongabay Latam.
La red de tráfico, que ha enviado 200 toneladas de este metal a países amazónicos en seis años, ha beneficiado enormemente a la estructura criminal, que vende hasta 400 % más caro el mercurio a grupos armados.
Ortega comenta que el descuido a las áreas naturales protegidas ha sido también un factor importante en la expansión del grupo delictivo.
“Hay un abandono a las regiones que han sido declaradas áreas protegidas y que no tienen el suficiente personal para cuidar y velar por esa riqueza que tenemos todavía en algunas sierras. Se han apropiado de minas de todo tipo, se adueñan de la empresa, cobran y recogen las ganancias. Es una de las fuentes financieras más rentables en las que ni siquiera han invertido”, explica el especialista.

Un minero muestra el proceso de extracción de mercurio en la mina Camargo, Peñamiller, Querétaro. Foto: cortesía Alejandro Saldívar / EIA para Mongabay Latam.
Negocio por el robo de combustibles y narcolaboratorios
Especialistas consultados destacan que la producción de drogas y el robo de hidrocarburos han generado también un severo impacto ambiental por parte del Cártel de Jalisco al que solo le bastaron unos años para dominar este mercado ilícito.
“Las drogas que se fabrican en México, como las metanfetaminas, ya representan una afectación ambiental. Los narcolaboratorios se establecen en zonas serranas y apartadas porque emiten vapores tóxicos. Muchos de los residuos químicos de los narcolaboratorios se vierten en el subsuelo y esto genera una afectación del suelo que pierde su fertilidad”, expone Saucedo sobre el incremento de estos laboratorios clandestinos y que generan residuos altamente contaminantes.
Una investigación realizada por Quinto Elemento Lab reveló que la cifra de narcolaboratorios en México creció más de 16 veces en cinco años, con 2079 hallazgos de este tipo en el gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador. Los puntos hallados estaban principalmente en zonas serranas y manglares, ecosistemas altamente frágiles y biodiversos.

La producción de drogas sintéticas implica la contaminación de ecosistemas serranos donde grupos delictivos instalan laboratorios clandestinos. Foto: Secretaría de Marina para Mongabay Latam.
Por otro lado, el robo de combustible, conocido en México como huachicol, se ha convertido en una de las principales fuentes de ingresos para grupos delictivos, especialmente para el Cártel de Jalisco. Se basa en la perforación de ductos, el robo en refinerías y el secuestro de camiones a la petrolera estatal Pemex.
Sin embargo, las fugas representan no solo un riesgo sino un fuerte impacto ambiental, principalmente en zonas rurales del país. “Perforan los productos y hay fugas y accidentes que perjudican a los mantos freáticos. El agua ya no sirve y también las tierras que son propias para la siembra”, señala Ortega.
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha señalado a empresas presuntamente vinculadas al Cártel de Jalisco en el robo de combustible.
Ante la caída de Oseguera y una posible reestructuración del grupo criminal o una fragmentación que genere mayores episodios de violencia en México, Ortega señala que las autoridades deberán actuar con estrategia para desmantelar al Cártel de Jalisco.

El robo de combustible representa uno de los mayores ingresos para grupos delictivos como el Cártel de Jalisco. Foto: Gobierno de Guanajuato para Mongabay Latam.
“Es la coyuntura para que el Estado, con inteligencia y con logística, desarticule la base social, financiera y la capacidad de fuego que vimos el domingo”, comenta el académico sobre la reacción violenta del cártel que provocó bloqueos carreteros en casi 20 estados del país.
Para una respuesta en materia ambiental a estas actividades, advierte Saucedo, “ya hay mecanismos, planes de manejo y legislación». «Lo que hace falta es recurso e implementación”, agrega.
En tanto, en Cherán no bajan la guardia comunitaria pues perciben que la violencia contra las comunidades y defensores del territorio puede volver en cualquier momento, pese al descabezamiento del cártel.
“Nosotros nos preguntamos cómo adquieren tanto poderío. Pareciera que esto no tuviera fin, esperemos no sea así y que tampoco merme la organización de nuestras comunidades”, comenta Sánchez.
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