Anfibios, los vertebrados más vulnerables al cambio climático
Los anfibios son los vertebrados más amenazados en la actualidad con más del 40% de las especies en alguna categoría de riesgo de acuerdo con los criterios de la IUCN.
- Redacción AN / SH

Por Hibraim Adán Pérez Mendoza*
Laboratorio Nacional de Biología del Cambio Climático
México es uno de los países con mayor diversidad de organismos vivos en el mundo, lo que nos convierte en responsables de proteger, salvaguardar y promover acciones para conservarlos. Entre esta diversidad destacan los anfibios, ya que contamos con 419 especies de estos organismos (AmphibiaWeb 2026) siendo el quinto país con mayor diversidad después de Brasil, Colombia, Ecuador y Perú.
Diferentes estudios han demostrado que los anfibios son los vertebrados más amenazados en la actualidad con más del 40% de las especies en alguna categoría de riesgo de acuerdo con los criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN por sus siglas en inglés; Wren et al., 2024). Considerándose las principales causas de amenaza los cambios en el uso del suelo, 93% de las especies están amenazadas por este factor, la pandemia causada por los hongos quitridios (Chytridium dendrobatidis y C. salamandrivorans) y otras enfermedades (principalmente ranavirus), así como los efectos del cambio climático (Luedtke et al., 2023).
Cuando hablamos de especies en riesgo hay que hacer una distinción entre los diferentes grupos que conforman a los anfibios, ya que normalmente pensamos en ranas y sapos cuando pensamos en estos animales. Esto no es raro si consideramos que de la gran diversidad de especies de anfibios que existen en el mundo, la mayoría son ranas y sapos (aproximadamente 7937 especies de las 8996 especies totales de anfibios, lo que representa aproximadamente el 88%).
Sin embargo, los caudados (salamandras, ajolotes, achoques, tlaconetes y tritones) representan la mayoría de las especies restantes de anfibios (aunque también existen las cecilias que son un grupo muy peculiar de anfibios poco conocidos, pero cuentan únicamente con 231 especies y de estas solo 3 se encuentran en nuestro país) se encuentran más amenazadas que el resto de los anfibios ya que tres de cada 5 especies (60%) están en alguna categoría de riesgo. Esto es muy importante para nuestro país ya que de las 828 especies que habitan nuestro planeta, 160 se encuentran en México (19%) y constantemente se describen nuevas especies de estos organismos.
Los anfibios tienen características biológicas y fisiológicas que los hacen particularmente susceptibles al clima. En una nota reciente publicada en este espacio por la Dra. Leticia Ochoa, hace un recuento de estas características, por lo que aquí solo referiré su dependencia de la temperatura ambiental para llevar a cabo sus procesos metabólicos y por otro lado su dependencia de la humedad ambiental para reproducirse y respirar (ya que muchas especies tienen respiración a través de la piel). Estas características hacen que los anfibios sean particularmente vulnerables a los efectos del cambio climático.
El incremento en las temperaturas puede tener efectos tanto positivos como negativos para las poblaciones de anfibios, ya que por un lado puede acelerar su metabolismo y con ello su crecimiento corporal y desarrollo en general, sin embargo, esto también conlleva una mayor demanda energética por lo que los organismos deben alimentarse con mayor frecuencia. Sin embargo, la relación temperatura-humedad es aún más importante que la temperatura por sí misma, ya que en ambientes áridos, el incremento de temperatura trae consigo una mayor probabilidad de que los organismos pierdan tanta humedad que no puedan llevar a cabo la respiración o simplemente pierdan tanta agua que mueran deshidratados.
Además, otro riesgo se asocia con los cambios en los patrones de precipitación, ya que muchas especies de anfibios dependen de la formación de pozas temporales o la anegación de zonas inundables para su reproducción y cuando las lluvias son escasas puede causar que no se formen estos cuerpos de agua o que su duración sea muy corta, lo que puede llevar a que se pierda una generación completa de organismos. Finalmente, los anfibios son en su mayoría animales pequeños, y se estima que no se desplazan más de 1 km en toda su vida, por lo que alcanzar nuevos ambientes en los que las condiciones ambientales sean propicias para su reproducción y supervivencia es muy poco probable sobre todo considerando que estos cambios ambientales se están dando a una velocidad sin precedentes en la historia de nuestro planeta.
¿Qué podemos hacer para conservar a nuestras especies?
México es un país lleno de complejidades geográficas, históricas y sociales por lo que no existe una sola forma de proteger a nuestras especies. Sin embargo, hay principios básicos que podemos seguir para poder generar información nueva que nos permita saber si las especies se están adaptando y cómo lo están haciendo, así como cuidar de sitios fundamentales para su reproducción y supervivencia.
El primer paso es conocer a nuestras especies y entenderlas, para ello es necesario por un lado que la academia y la sociedad en general estrechen vínculos para que se puedan llevar a cabo estudios sobre estos animales que nos permitan generar estrategias específicas para su conservación. El segundo paso es cuidar nuestros cuerpos de agua, tanto permanentes como temporales, ya que los anfibios dependen de la humedad ambiental para sobrevivir y reproducirse. El tercer paso, es generar estrategias nacionales para la conservación que pueden ir en diversas direcciones, por un lado favorecer el establecimiento de laboratorios de conservación ex situ que permitan mantener y reproducir especies que por las condiciones actuales del ambiente en el que históricamente se han distribuido, requieran su mantenimiento en cautiverio para el saneamiento y repoblación una vez que los sitios vuelvan a ser adecuados.
Por otro lado el fortalecimiento del sistema de áreas naturales protegidas, para tener una mejor cobertura de sitios que puedan albergar a la diversidad de nuestros anfibios. Finalmente, la participación de la sociedad en el cuidado de nuestras especies, actualmente en muchas partes del país se tiene una percepción equivocada de estos animales ya que se considera a algunas especies como venenosas, que causan verrugas al tocarlas o que incluso pueden embarazar a las mujeres. Sin embargo, todas estas creencias están equivocadas y basta con observar a estos animales para darse cuenta que son fascinantes.
Una de las limitaciones para la conservación como se ha dicho es la falta de conocimiento (Womack et al., 2022) ya que para la mayoría de las especies no sabemos de qué se alimentan, cuándo y cómo se reproducen, cómo son sus cantos e incluso en algunas especies cómo son el macho y la hembra. Sin embargo, esta falta de conocimiento se debe a muchos factores, la falta de profesionales en el área, el difícil acceso a los sitios donde se encuentran las especies y en gran medida a la falta de recursos para llevar a cabo investigaciones serias que permitan entender las necesidades biológicas y fisiológicas de las diferentes especies, así como los mecanismos evolutivos con los que cuentan para poder enfrentar las diferentes amenazas a los que están expuestos.
Actualmente, aunque los anfibios son los vertebrados más amenazados, existen sesgos importantes en la asignación de fondos para su conservación (Guénard et al., 2025). Por ejemplo, en los Planes de Acción para la Conservación de Especies, solo se consideran unas pocas especies de anfibios como prioritarias para la conservación. Por ello, tenemos que trabajar en conjunto la academia, el gobierno y la sociedad para poder entender y conservar a estos organismos y así asegurar que las futuras generaciones podrán disfrutar de los beneficios que brindan a los ecosistemas, así como su belleza.
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Hibraim Adán Pérez Mendoza es académico de la Facultad de Estudios Superiores de la UNAM. Biólogo por la FES-Iztacala (2007), Maestro en Ciencias (2009) y Doctor (2013) por el Posgrado en Ciencias Biológicas, UNAM. Da cursos de Ecología y Ecología de campo en las carreras de biología y ecología de la FES-I. Fue el encargado del proyecto de adecuación e implantación de la carrera de ecología en la FES-I. Su trabajo se centra en entender los mecanismos ecológicos que llevan a la evolución de distintos atributos en ambientes perturbados y conservados bajo escenarios actuales y ante el cambio climático en ectotermos, principalmente anfibios y reptiles. Fue vicepresidente y presidente de la Sociedad Herpetológica Mexicana entre 2018 y 2023 y presidente de la Evolutionary Demography Society en 2024.
Referencias
WREN, Sally, et al. Amphibian conservation action plan: a status review and roadmap for global amphibian conservation. 2024.
Borzée, A., Prasad, V. K., Neam, K., Tarrant, J., Kosch, T. A., Barata, I. M., … & Wren, S. (2025). Conservation priorities for global amphibian biodiversity. Nature Reviews Biodiversity, 1-18.
Luedtke, J. A., Chanson, J., Neam, K., Hobin, L., Maciel, A. O., Catenazzi, A., … & Stuart, S. N. (2023). Ongoing declines for the world’s amphibians in the face of emerging threats. Nature, 622(7982), 308-314.
Guénard, B., Hughes, A. C., Lainé, C., Cannicci, S., Russell, B. D., & Williams, G. A. (2025). Limited and biased global conservation funding means most threatened species remain unsupported. Proceedings of the National Academy of Sciences, 122(9), e2412479122.
Womack, M. C., Steigerwald, E., Blackburn, D. C., Cannatella, D. C., Catenazzi, A., Che, J., … & Tarvin, R. D. (2022). State of the Amphibia 2020: A review of five years of amphibian research and existing resources. Ichthyology & Herpetology, 110(4), 638-661.




