Sale de cárcel de EU la espía rusa María Butina; ya preparan su deportación
Butina, de 30 años, reconoció haber actuado como una agente extranjera sin registro y fue condenada a 18 meses de prisión.
Foto: Reuters

Tras 18 meses de reclusión, la espía rusa María Butina fue excarcelada este viernes de una prisión de Florida, confirmaron autoridades penitenciarias locales.

Fue acusada en 2017 de ejercer como agente extranjera y conspirar para actuar como espía de Rusia.

Butina fue sentenciada a 18 meses de cárcel en abril de 2018, cuando ya había cumplido nueve meses recluida; las autoridades estadounidenses ya preparan su deportación.

La magistrada Tanya Chutkan, quien la condenó en abril de 2018, ordenó entonces que la agente rusa fuese enviada a su país tan pronto como concluyera su condena.

Anatoli Antónov, embajador ruso en Estados Unidos, dijo que la activista sería trasladada a un centro migratorio en Miami, del que será enviada a Rusia, donde se prevé su llegada el 26 de octubre.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia declaró en mayo que la pena dictada contra la mujer de 30 años fue por motivos políticos, informó el portal ruso RT.

 

Según Putin, nadie sabía de su actividad de espionaje

Valeri Butin, padre de la acusada, denunció que su hija había estado mucho tiempo encerrada en régimen de aislamiento, algo que “no puede sino tener un impacto negativo en su condición física y mental”, debido a que “es difícil decir cuánto tiempo una persona común puede soportar ese tipo de tortura”.

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, dijo en 2018 que había consultado “a todos los jefes de los servicios secretos sobre quién era y ninguno de ellos sabía sobre Butina y su supuesta actividad como agente”.

Butina, construyó una extensa agenda de contactos entre los políticos republicanos en Estados Unidos y los seguidores de la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés), por lo que fue condenada por espionaje. Entró en Estados Unidos con un visado para estudiar en la American University, algo que nunca hizo.

Entre 2015 y febrero de 2017, trabajó bajo las órdenes del alto funcionario del banco central ruso Alexander Torshin. Con esa red de contactos, llegó hasta el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Todo ocurrió durante la campaña para las elecciones de 2016 cuando el empresario era candidato.

La mujer -que durante todo el proceso sostuvo que su objetivo era mejorar las relaciones entre Estados Unidos y Rusia- fue detenida por acusaciones de espionaje, aunque no tenía vínculos con las agencias formales de Rusia.

En diciembre pasado, Butina, de 30 años, alcanzó un acuerdo con la justicia en el que reconoció haber actuado como una agente extranjera sin registro y fue condenada a 18 meses de prisión, de los cuales ya había cumplido la mitad. (Ntx)



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