Víctimas del desastre: del dolor a los enfrentamientos con autoridades
Los gobiernos federal y de la CDMX no siempre aceptaron el trabajo de los voluntarios. Su estrategia parecía de control y contención de la ayuda ciudadana, en lugar de coordinar el esfuerzo de los rescatistas civiles.
Foto: Captura YouTube

La solidaridad ciudadana de este 19 de septiembre ha tenido arranques de enojo: voluntarios que se han enfrentado a policías por la negativa de las autoridades para que todos los rescatistas, preparados o improvisados, se sumen a las labores de rescate.

Con pequeños mítines o reclamos, las familias de las víctimas han protestado de frente a los cercos de policías y militares reclamando la falta de información sobre los hermanos, madres, padres o primos que están bajo los escombros o que no aparecen vivos en ningún hospital o agencia forense.

Las familias de Martín Estrada Zárate y Noemí García Manuel acampan en la carpeta asfáltica de la calle Álvaro Obregón. Los jóvenes contadores son de las víctimas del terremoto del pasado 19 de septiembre.

Cansados del trato oficial y de la falta de información, sus familias han realizado protestas relámpago casi al pie de los escombros de lo que era el edificio ubicado en Álvaro Obregón 286, un lugar en el que todavía se presume la existencia de 40 personas atrapadas.

En las horas posteriores al sismo del 19s, en las familias de Martín y Noemí había más fe. Ahora lo que sienten es una mezcla de dolor e indignación por el trato de las autoridades que solo los atienden después de que hacen sus protestas relámpago.

Primo de Noemí, Juan Pedro Filomeno Manuel denuncia que las autoridades presentes en esta zona cero, todavía el sábado por la mañana les dieron esperanza de que sus familiares podrían estar vivos, pero con el paso de las horas dejaron de responder a sus preguntas, hasta el domingo que se volvieron a manifestar.

“Ayer salieron los que dan informes como a mediodía, nos manifestaron que había la posibilidad de que hubiera muchas personas con vida. Después de eso, nos volvieron a decir que la luz de esperanza que teníamos se iba haciendo más pequeña, nuestra angustia fue creciendo más y creció todavía con más esperanza”, denunció.

Ante la falta de información de un vocero oficial, la opción que encontraron los familiares de Noemí y Martín es hablar con marinos y rescatistas que salen de la zona siniestrada. Los testimonios que recibieron no fueron alentadores.

Un presunto marino le advirtió que sólo esperaban rescatar cuerpos y que más de 20 víctimas de las 40 personas que por el momento no están localizadas, se encontraban juntas bajo las pesadas losas de cinco pisos derruidos. El presunto marino se retiró y no se dejó grabar, para no contrariar a los mandos de la Secretaría de Marina-Armada de México.

Para Juan Pedro Filomeno, otra anomalía es que se ha pedido a las familias de las víctimas guardar silencio y no dar entrevistas. Además, denuncian que las autoridades les han ocultado la información sobre los cuerpos de tres personas que han sido recuperados entre los escombros, pese a que había un compromiso para que esta información estuviera al alcance de las familias casi de forma inmediata.

Incluso, para estar al tanto de los cuerpos que ya habían sido recuperados, tuvieron que entrar en contacto con las familias de otras víctimas, única vía de comunicación que han encontrado ante el vacío de comunicación existente con las autoridades.

 

Escaramuzas y protestas de familiares y voluntarios contra policías y funcionarios

En otros puntos de la Ciudad de México, de las protestas se ha pasado a los enfrentamientos. El viernes por la tarde hubo jaloneos entre policías capitalinos y voluntarios en la textilera que se cayó en la esquina de Chimalpopoca y Bolívar, colonia Obrera.

El problema se originó por la versión de que existía un sótano cuando ya se habían retirado todos los escombros. Es decir, después de aquella escena en la que rescatistas, militares y decenas de voluntarios cantaron el Himno Nacional.

Otro grupo de voluntarios apoyado por las autodenominadas Brigadas Feministas señalaron que no había certeza sobre el número de víctimas debido a que la empresa textilera que operaba en el lugar lo hacía de forma irregular, puesto que nunca entregó un padrón de sus empleados.

Por ello, solicitaron continuar las labores y se enfrentaron a policías locales hasta que les permitieron reanudar sus labores, mientras militares y marinos fungían como observadores.

En la Colonia del Valle, el sábado hubo un enfrentamiento entre voluntarios y policías de la Ciudad de México que les impedían el paso, argumentando que la zona ya estaba bajo el control del Ejército y la Marina. Por momentos, parecía que las autoridades contenían a los voluntarios, en lugar de coordinarlos.

 

No fueron los únicos casos. Cabe recordar que el Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, ya había sido increpado por voluntarios y rescatistas cuando visitó la fábrica de Chimalpopoca el pasado 19 de septiembre, horas después de ocurrido el sismo.

El delegado en Xochimilco, Avelino Méndez, también se ha enfrentado al enojo de los pobladores. El pasado 21 de septiembre fue increpado y prácticamente echado del pueblo de San Gregorio Atlapulco por un grupo de más de 70 personas, inconformes con su actuación después del sismo.

Y mientras aumentan las quejas de los voluntarios por la estrategia gubernamental, el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, ya habla de “provocadores” que estorban las labores de rescate y reconstrucción.






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