Las listas que verdaderamente importan | Artículo por Alberto Islas
La corrupción y la inseguridad que desangran a México no se resuelven con opacidad ni con distractores; la transparencia radical es la única herramienta capaz de destruir las redes criminales y la impunidad.
- Alberto Islas

Por: Alberto Islas
CEO Global Leading Solutions
La función del gobierno, sin importar si es capitalista, con una economía de mercado controlada, comunista o incluso una dictadura, se fundamenta en tres pilares innegables.
La recaudación de impuestos
El uso legítimo de la fuerza para garantizar la seguridad y, proveer bienes públicos como calles, puentes, alcantarillados, sistemas de prevención de epidemias, etc. Es a través de este pacto que los ciudadanos ceden libertades a cambio de orden, bienestar y certeza.
El pasado 12 de agosto, la consejera jurídica de la presidencia Luisa María Alcalde, con la venia y aprobación de la presidenta Claudia Sheinbaum, utilizó la plataforma de la conferencia “Derecho de Réplica” —un espacio de comunicación gubernamental financiado con nuestros impuestos — para presentar un supuesto “ecosistema digital de amplificación y desinformación”.
En este espacio oficial se exhibió una lista de periodistas y medios de comunicación cuyo único aparente delito es ejercer la crítica y cuestionar al gobierno por el aumento de la inseguridad, las desapariciones, la falta de medicinas, y los nulos resultados en la provisión de bienes públicos, como los trenes que se descarrilan cada seis meses.

Hoy tengo otros datos e ideas sobre las listas que el gobierno debería elaborar.
Primero. Publicar la lista de los 10 delincuentes más buscados por el gobierno federal. Hoy en día, esta lista es un fantasma; no existe un esfuerzo sistemático para difundir sus fotografías, su última localización conocida, los cargos precisos que enfrentan y sus redes de vínculos.
La sociedad necesita esta información para reconocerlos, denunciarlos y rechazar colectivamente sus estructuras. Los capos del crimen organizado se esconden en el anonimato, con la ayuda de las autoridades. Basta recordar a la procuradora Arely Gómez cuando se fugó el Chapo Guzmán. Ella presentó una foto vieja, a pesar de que la cárcel cuenta con un sistema de videovigilancia que podría haberle facilitado la imagen del día anterior. ¿Error de la procuradora o complicidad de los administradores de la cárcel?

Segundo. Si el gobierno cuenta con un aparato de difusión tan poderoso, podría dedicar un espacio cada semana para proyectar las fotografías y datos de las más de 100 mil personas desaparecidas en nuestro país, apelando a la colaboración ciudadana para ver si alguien las ha visto y puede aportar información para regresarlas a casa.
Tercero. Frente a la retórica oficial que sostiene que los homicidios van a la baja, la ciudadanía carece de la otra mitad de la ecuación: no tenemos noticias, datos ni listas claras de cuántos asesinos han sido efectivamente detenidos, procesados y condenados. 6 de cada 10 acusados de asesinato en este país quedan libres en menos de 3 meses por falta de pruebas.
Cuarto. La lista de padres deudores de pensión alimenticia. Desde la mañanera presidencial se podrían mencionar sus nombres y los lugares donde trabajan, y se haría un llamado contundente a que cumplan con sus obligaciones fundamentales hacia las infancias.

Quinto. En el ámbito económico y laboral, necesitamos un análisis del ecosistema público que identifique a las empresas que adeudan cuotas millonarias al IMSS y al INFONAVIT. Empresas que lucran con la evasión de las contribuciones sociales de sus trabajadores.
Claudia Sheinbaum Pardo ganó la presidencia con una mayoría indiscutible en las urnas. Ese bono democrático no es un cheque en blanco. La corrupción y la inseguridad que desangran a México no se resuelven con opacidad ni con distractores; la transparencia radical es la única herramienta capaz de destruir las redes criminales y la impunidad.
Nadie votó para que el gobierno utilizara sus recursos y su tiempo para perseguir a periodistas. Presidenta, hay otras listas por hacer, si de verdad quiere trascender en la historia.
