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‘No soy un incondicional de AMLO’: Alejandro Solalinde
El sacerdote publica con Karla María Gutiérrez ‘Revelaciones de un misionero. Mi vida itinerante’, libro que se presentará el jueves 28 de junio en la Universidad del Claustro de Sor Juana.
(Redacción AN/Harper Collins).

A lo largo de un año, Karla María Gutiérrez fue la sombra del padre Alejandro Solalinde. Con el objetivo de descubrir cuál fue la razón que llevó al sacerdote a convertirse en misionero y dejar atrás años en el Yunque y la vida de convento, la periodista lo siguió y habló con él una y otra vez. Resultado de su investigación es el libro, Revelaciones de un misionero: Mi vida itinerante (Harper Collins).

“Quería descubrir su vocación para hacer lo que hace. En un país como México, el hecho de que existan personas con la motivación para incidir de manera pública y efectiva en temas indispensables de atender, me llama la atención. El padre Solalinde tiene un liderazgo indiscutible. Como defensor de derechos humanos me parece una persona muy valiente, su labor ha sido incómoda para muchos caciques poderosos”, explica la periodista en entrevista.

En menos de un año se han publicado dos títulos dedicados a Alejandro Solalinde, el primero es Solalinde. Los migrantes del sur, y ahora Revelaciones de un misionero: Mi vida itinerante. “Mi obra es obra de Dios”, apunta el clérigo.

A sus 73 años, poco sabe de cansancio. Su activismo para ayudar a los migrantes no cesa a pesar de las pocas horas invertidas en dormir, la ausencia de recursos, las amenazas de muerte o las diferencias con las autoridades de la Iglesia católica mexicana. “Conozco mis limitaciones y lo inconsistente del ser humano. En el libro podrás ver que la institución eclesiástica va en un sentido y yo en otro”.

Formado con la Teología de la Liberación, no tardó demasiado tiempo en asumirse como un agente de cambio social. “Me prepararon obispos, sacerdotes y teólogos muy avanzados, con una visión muy amplia de la sociedad. Mi ritmo no es el mismo de una Iglesia lenta para avanzar y con intereses a veces no claros con el poder. Yo te puedo decir que cuando rompí con la ambición de dinero y poder, me liberé. Soy misionero itinerante y eso me permite seguir mi camino y obedecer a mi conciencia”.

Sin entrar en el terreno del desencanto, Alejandro Solalinde asegura que acepta a la Iglesia tal como es.  “A través de estudiar su historia he aprendido que no es un movimiento ideal. Lo que es ahora no corresponde al ideal de Jesús, pero entiendo es una consecuencia de la Edad Media y el Renacimiento. Tendrá que cambiar, sobre todo con el Papa Francisco y otros obispos que no tienen miedo al cambio. Para mí es importante tomar consciencia para saber quién soy. Yo acepto a los demás como son, no me desilusiono, pero sí me impaciento. ¿Por qué los obispos de hoy no le dicen a la oligarquía que está mal seguir acumulando dinero cuando existen 54 millones de pobres? ¿Por qué les reciben dinero?”

Director del albergue Hermanos en el camino, los últimos años se ha ocupado de ayudar a los migrantes que atraviesan México para llegar a Estados Unidos. En el camino ha tenido que lidiar con gobernantes, caciques y delincuentes. “Nuestros gobernantes perdieron la conciencia hacia América Latina. Apostaron por el dinero y abandonaron a su pueblo, desprecian a los centroamericanos. Los gobiernos del PRI y el PAN perdieron la visión del sur y se convirtieron en lacayos de Estados Unidos, país que entiendo esté paranoico después del ataque a las Torres Gemelas, pero de ahí a secuestrar y deportar a los centroamericanos ya es otra cosa. México más que cuidar la seguridad está haciendo un trabajo muy sucio, lo cual con el nuevo gobierno tendrá que cambiar”.

Para Solalinde, uno de los mayores problemas de nuestro país es la corrupción. “Los poderes fácticos corrompieron a nuestra clase política. Y son estos poderes quienes gobiernan a México. Llevamos dieciocho años desperdiciados, hemos tenido gobernantes dedicados a obedecer a una oligarquía sin valores.  Peña Nieto terminará yéndose del país porque no podrá mirar de frente a la gente”.

Durante su campaña electoral, Andrés Manuel López Obrador anunció su intención de invitar al Padre Solalinde para encabece la Comisión Nacional de Derechos Humanos. La respuesta del sacerdote fue positiva, no obstante, sostiene que no será un incondicional del líder de la coalición Juntos Haremos Historia. “Nunca formaré parte del gobierno. La Comisión Nacional de Derechos Humanos es parte del Estado, no de un gobierno. Jamás estaré en un partido. Soy pueblo y me interesa México, si los apoyo es porque creo que pueden impulsar el cambio. López Obrador no es el mesías. No cifro mis esperanzas ni en él, ni en Morena. Ellos son el pretexto del cambio. Andrés Manuel y yo hemos hablado muy claro de esto y le he cuestionado sobre si está dispuesto a dejar de ser para que el pueblo viva. Tenemos que seguir un camino distinto, similar a como lo hizo Cherán, donde se hacen mesas temáticas para generar propuestas y políticas públicas. Necesitamos que la información sea hacia la base, hacia la gente, para después discutirla. Andrés Manuel tiene que apuntalar su servicio, hacer el diagnóstico del país e informar sobre cómo le vamos a hacer. No basta la buena voluntad, tiene que haber un orden y un cambio organizado”.

Optimista, Alejandro Solalinde augura un cambio para México, “creo que la base para un cambio ya está garantizada. Sin embargo, es verdad que hay una buena parte de la población que piensa lo contrario. El gobierno entrante deberá llamar todos los partidos para iniciar un nuevo México. La partidocracia se transformará y pasará a la historia. La gente se integrará más allá de los partidos”.

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