Especialistas se reúnen para articular la defensa de los derechos humanos desde el arte y la cultura
‘La violencia que se vive en el país requiere de instituciones extraordinarias’, advierte Jacobo Dayán, titular de la Cátedra Mandela.
(UNAM).

Héctor González

¿Pueden las instituciones dedicadas a la academia, el arte y la cultura contribuir a la promoción de los derechos humanos? A fin de responder a la pregunta más allá del mero discurso, del 25 al 27 de junio el Museo Universitario de Arte Contemporáneo de la UNAM será sede del Coloquio Articulaciones: Derechos Humanos en la Cultura y las Artes.

Organizado por la Cátedra Mandela dirigida por Jacobo Dayán, la entrada al foro es gratuita y contará con la participación de Javier Sicilia, Daniel Moreno, Ileana Diéguez, Jorge Volpi, Daniel Giménez Cacho, Verónica Toscano y Ariadna Ramonetti, entre otros.

En entrevista, Dayán apunta que el objetivo del coloquio es articular iniciativas. “Necesitamos generar mecanismos de narrativa desde la cultura y el arte, otras formas de aproximación que generen la empatía necesaria para atender el problema”.

Añade que tenemos diez o doce años con niveles de violencia enormes, sin embargo, tanto gobierno, sociedad, medios y comunidad artística, “hemos sido incapaces de generar una narrativa capaz de aportar una pedagogía social”.

Precisa que encuestas y estudios recientes muestran que buena parte de los mexicanos están a favor de la tortura y a partir del tema migratorio se detonaron discursos xenófobos en nuestra sociedad.

Dayán advierte que los umbrales del horror en que vivimos han generado una anestesia social. Ante el continuo hallazgo de fosas y las recurrentes masacres “seguimos atemorizados, anestesiados”.

Pese a la realidad del país, permanece una “gran brecha entre la gente que se dedica a esto desde la academia y las grandes manifestaciones artísticas y culturales”.

Mientras que en Argentina existe una gran tradición de películas, canciones e incluso telenovelas que hablan sobre los desaparecidos durante la dictadura, en México aún no tenemos clara nuestra narrativa. “¿Cuáles son las películas que necesitamos ver para entender el horror mexicano? Tenemos muchos documentales, pero desafortunadamente es un género que no tiene la misma penetración que el cine comercial”, cuestiona.

Mecanismos de reflexión

A través de ocho mesas y dos eventos artísticos el coloquio buscará articular el trabajo que hacen las instituciones culturales y artísticas, públicas y privadas, con los colectivos de víctimas a fin de que conseguir que la información que generan trascienda al nicho.

Jacobo Dayán reconoce que la actual administración federal ha hablado de un replanteamiento de la política cultural y de la forma en que el Estado se va a vincular con las organizaciones que trabajan en temas de derechos humanos. No obstante, señala que si pretendemos generar una cultura que nos lleve a la reconciliación y pacificación, necesariamente tendremos que atravesar tender vínculos entre Estado, sociedad, medios, instituciones culturales y artísticas, colectivos de víctimas, para generar una cultura de memoria y verdad.

Califica como un error los recortes que desde el nivel federal pretenden achicar la producción artística y de la sociedad civil en materia de derechos humanos y resalta que en América Latina, África o Medio Oriente han sabido construir puentes más que marcar diferencias.

Asimismo, reconoce que la mayoría de los trabajos que proviene de la academia están generados en formatos que no son accesibles al público en general. “El país necesita que los académicos, las ONG’S y los colectivos se conecten con manifestaciones artísticas y culturales que el gran público pueda atender. En los medios vemos la nota policiaca, por falta de tiempo y espacio reproducen el horror del día. Tenemos una violencia demasiado grande y sin contenido narrativo”.

Por ahora no existe la intención de que hacer del coloquio un evento anual, “esa sería labor de las instituciones públicas, en particular de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, por ahora nuestro objetivo es compartir experiencias exitosas y crear colaboraciones”.

Al evaluar la política en materia de derechos humanos en lo que va del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, Jacobo Dayán encuentra un desfase entre la realidad y las promesas de campaña. Si antes de las elecciones se habló de una fuerte política de memoria y verdad que incluyera una Comisión de la Verdad Nacional, o de la creación de un mecanismo extraordinario de justicia con cooperación internacional, “hoy todo eso parece olvidado”. La Fiscalía General de la República ha aceptado que tiene 300 mil expedientes atorados, “La violencia que se vive en el país requiere de instituciones extraordinarias”, advierte.

Sostiene que el nuevo modelo de reparación de daño tiene una lógica asistencialista. Reconoce la creación de la Comisión de la Verdad para el caso Ayotzinapa, pero precisa que se necesita una a nivel nacional. “Se habló de política de drogas y de un nuevo modelo de seguridad y de presupuesto ilimitado para las comisiones de búsqueda, pero no se ha aplicado en la realidad. Los colectivos de víctimas no tienen un centavo. No hay un instituto forense del tamaño de la crisis humanitaria que tenemos. No existe una base de datos de personas desparecidas. El modelo de seguridad se recargó en el Ejército. Me parece que olvidaron sus propuestas de campaña. Las víctimas exigen verdad y justicia, ¿dónde está eso? Ya no se habla siquiera de esos temas”.

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