"No veo una discusión seria sobre la despenalización de las drogas": Ricardo Pérez Montfort - Aristegui Noticias
“No veo una discusión seria sobre la despenalización de las drogas”: Ricardo Pérez Montfort
El investigador publica ‘Tolerancia y prohibición’, libro donde analiza el papel desempeñado por la sociedad y el Estado mexicano, en relación a los enervantes.
(UV/Ricardo Pérez Montfort).

A partir de un profundo trabajo historiográfico lleno de referencias culturales, iconográficas, literarias y cinematográficas, el investigador Ricardo Pérez Montfort analiza el papel que han desempeñado tanto la sociedad mexicana como sus gobiernos en la restricción de la producción y el consumo de esas sustancias llamadas genéticamente “drogas enervantes”, como la marihuana, la cocaína, la heroína, el peyote y los hongos alucinógenos. En Tolerancia y prohibición (Debate), el investigador del  Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social establece que el debate actual sobre la despenalización de las drogas obedece a intereses económicos, más que de salud pública y cultura.

En su libro establece que los derroteros de la política antidrogas en México se han movido entre la tolerancia y la prohibición.

La idea del libro es aclarar y llevar al lector por los procesos mediante los cuales la sociedad mexicana fue adquiriendo conciencia sobre las drogas y luego cómo esa conciencia pasó de ser relativamente abierta y tolerante, a una posición aferrada e intolerante que ve a las drogas como algo negativa al punto de llegar a su criminalización.

Si hacemos una línea del tiempo dentro de la gestación de una política pública sobre las drogas, ¿cuáles son los momentos culminantes?

En principio ubiquemos el periodo que abarca entre 1840 a 1900, mismo que se caracteriza por su descubrimiento y catalogación. Los médicos recuperan su utilidad y los intelectuales las identifican como sustancias que abren sus perspectivas de conciencia. En los sectores populares se utilizaron como remedio pero también como recurso de evasión para las presiones del trabajo. A la marihuana se le relaciona con los militares en guerra, los hospitales y las cárceles. Después viene la Revolución y aparece el primer gran decreto prohibicionista establecido por Venustiano Carranza. Ésta posición, influenciada por Estados Unidos y las convenciones de Shanghai se extiende hasta el periodo de Plutarco Elías Calles. En 1940 se establece que el Estado es el distribuidor y tiene que proporcionar la sustancia a los adictos. Se despenalizó el consumo y la producción de enervantes, pero la presión norteamericana fue tan fuerte que el régimen de Cárdenas decidió recular y seguir los lineamientos de Estados Unidos.

Por eso se percibe que el debate sobre las drogas en México pasa por Estados Unidos.

Sí, pero esto no es necesariamente cierto. Desde el Porfiriato existía una corriente de intolerancia que asociaba el consumo de drogas con la marginalidad. La disposición de Venustiano Carranza fue porque como Gobernador de Coahuila se dio cuenta de las circunstancias en las que la comunidad china consumía opio y producía, según ellos, actitudes antisociales. Las presiones norteamericanas surgen realmente a partir de la década de los años veinte, ahí sí México se alinea.

México ha dejado de ser solamente un país productor, hoy el consumo se ha incrementado, ¿esto influye el debate que vemos ahora?

Nos faltan estudios serios en este sentido. El hecho de ser un productor de marihuana, porque es lo que produce México, está muy influido por el fenómeno del mercado norteamericano. Aquí se produce fundamentalmente para un mercado local muy pequeño y un mercado internacional muy grande. El incremento en el consumo tiene relación con el incremento del mercado exportador. Antes México importaba opio, cocaína; en cambio otras sustancias psicoactivas como la mezcalina del peyote o el toloache se producían para el mercado local. El problema es que la marihuana adquirió otro tono y se produjo para un mercado internacional, eso fue lo que marcó el boom que inició en la década de los sesenta.

¿Qué opina de las mesas de discusión para evaluar la despenalización de ciertas drogas?

Soy escéptico al respecto. Las drogas representan un enorme negocio clandestino condición que aumenta sus utilidades. A diferencia de lo que vemos en Estados Unidos donde se trata de recuperar el uso lúdico de estas drogas, aquí no veo una discusión seria con científicos o antropólogos. El debate obedece a intereses económicos, ejemplo de ello es que uno de sus mayores impulsores es Vicente Fox, quien ya compró una gran cantidad de terrenos porque quiere sembrar marihuana para hacer negocio. Las discusiones me parecen fundamentadas en el espíritu del capitalismo contemporáneo. Tendríamos que empezar por hacer una amplia campaña de información que vaya más allá de los prejuicios.

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