No son granjas: ONU expone la ganadería industrial en México
Tras su visita a México, el especialista de la ONU señala un crecimiento descontrolado y exponencial de establecimientos de explotación de cerdos y señala que el término “granja” es un eufemismo del sector.
- Redacción AN / SH

Por Igualdad Animal México
En México se han instalado fábricas de animales que van desde 50 mil cerdos en comunidades con apenas mil 500 habitantes. Así lo advirtió el Relator Especial de las Naciones Unidas, Marcos A. Orellana, tras concluir su visita al país, donde se reunió con representantes de comunidades afectadas por la ganadería industrial.
El especialista —encargado de examinar las obligaciones de derechos humanos relacionadas con la gestión y eliminación ecológicamente racionales de sustancias y desechos peligrosos— presentó conclusiones preliminares y recomendaciones, a la espera del informe final que será publicado en el segundo semestre del año.
En su declaración, el Relator de la ONU se refirió a los establecimientos de explotación de cerdos del país como fábricas de animales para dimensionar el tamaño de la ganadería industrial y señaló que el término “granjas porcícolas” es un eufemismo.
“Durante la última década, el número de fábricas de cerdos (también conocidas algo eufemísticamente como granjas porcícolas) ha aumentado de manera descontrolada y exponencial. Asimismo, he sido informado por organizaciones de la sociedad civil sobre la existencia de numerosas granjas avícolas, cuyos impactos también empiezan a verse en las comunidades donde se instalan”, señaló.
Si bien la declaración tuvo como contexto una evaluación del impacto ambiental de la ganadería industrial, que un Relator Especial de la ONU utilice un lenguaje que dimensione realmente la ganadería industrial es importante para visibilizar el verdadero modelo de este negocio: los animales explotados como mercancías a gran escala, ignorando sus necesidades y realizando prácticas que les causan dolor de manera sistemática, como el hacinamiento y mutilaciones sin anestesia.
El tamaño de la ganadería industrial
En México se explotan para consumo humano más de 2 mil millones de animales cada año, la mayoría de ellos en granjas industriales, con un modelo que maximiza la producción con el menor costo, lo cual se traduce en impactos para las poblaciones, el ambiente y el bienestar animal.
Actualmente, en México no existe un número oficial de establecimientos industriales de cría de animales para consumo humano, conocidas como “mega granjas”. Tampoco un parámetro sobre cuando se consideran como tal, no obstante, organizaciones y países como Estados Unidos, a través de su Departamento de Agricultura, las definen como unidades de Operación Concentrada de Alimentación Animal (CAFO por sus siglas en inglés). Bajo esta clasificación, se consideran instalaciones industriales aquellas que concentran, por ejemplo:
700 vacas adultas para la industria de la leche
1,000 terneros para producción carne
2 mil 500 cerdos de 25 kg o más
10 mil cerdos de menos de 25 kg
125 mil pollos
Crecimiento descontrolado y exponencial
Lejos de desacelerarse, la expansión de la ganadería industrial en México apunta a intensificarse en los próximos años. El propio sector ha delineado metas de crecimiento que implicarán una mayor explotación intensiva. De acuerdo con planes de la industria porcina, hacia 2030 prevé incorporar 65 mil cerdas reproductoras cada año. A ello se suma el objetivo de aumentar el número de crías por cerda de 21 a entre 28 y 30, lo que implica sistemas aún más intensivos y mayores impactos.
Asimismo, la empresa Pilgrim’s Pride prevé invertir 1,300 millones de dólares entre 2026 y 2030 para incrementar la producción de pollos y sustituir 35 % de las importaciones. De ese monto, 950 mdd se irán al sur del país con el fin de aumentar su capacidad productiva en Campeche y duplicarla en Yucatán, el mismo estado donde el Relator de la ONU ha advertido un crecimiento particularmente preocupante de esta industria, con efectos que ya comienzan a hacerse visibles en las comunidades.
A la espera del informe final del Relator de la ONU, sus conclusiones preliminares evidencian preocupación por la expansión de la ganadería industrial. Al mismo tiempo, el lenguaje utilizado introduce en la discusión pública un elemento crucial que con frecuencia se omite: los animales explotados en estos modelos, convertidos en piezas de producción en verdaderas fábricas de animales.


