Antonio Lazcano responderá por la vía legal a la sanción del Sistema Nacional de Investigadores
El biólogo califica su destitución de la Comisión Dictaminadora del Área II como “un intento grotesco de querer controlar la institución”.
(Redacción AN).

Por Héctor González

Entre la noche del viernes 20 y la mañana del sábado 21 de septiembre, se dio conocer la destitución del doctor Antonio Lazcano Araujo como integrante de la Comisión Dictaminadora del Área II del Sistema Nacional de Investigadores.  En redes sociales circuló la versión de que el SNI, dirigido por el doctor Mario Andrés De Leo Winkler, tomó la medida en reacción al artículo publicado por Lazcano en la revista Science, donde cuestionó las políticas implementadas por Elena Álvarez-Buylla, titular del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.

En las horas siguientes el Conacyt desmintió las acusaciones por medio de un comunicado: “El día de ayer, sábado 21 de septiembre, aparecieron en redes sociales y en medios informativos algunas notas sobre el Conacyt con severas faltas a la verdad y con pronunciamientos en contra de su directora general, la Dra. Elena Álvarez-Buylla y del director del Sistema Nacional de Investigadores, el Dr. Mario Andrés De Leo Winkler”, aclara el mensaje.

El documento sostiene que la salida de Antonio Lazcano de la Comisión Dictaminadora obedece al incumplimiento de sus deberes “y fallarle así a la comunidad y al pueblo de México”.  La falta a la que se refiere el Conacyt es la ausencia del biólogo a su reunión plenaria.

Lazcano Araujo se enteró de la sanción por medio de un correo electrónico. En entrevista, el también integrante de El Colegio Nacional, niega el reclamo de las autoridades y atribuye lo sucedido a la inexperiencia de Mario Andrés De Leo Winkler. “No tiene experiencia en investigación y visto así se puede entender como parte de los errores que están cometiendo. Supongo que tampoco había tenido un puesto público de esta responsabilidad y no sabe lo que implica coordinar a varios de los científicos más distinguidos del país”.

Usted se enteró de su destitución por medio de un correo electrónico. ¿Antes había recibido alguna señal que le advirtiera sobre su salida?

A mí no despidieron. La comunidad me eligió como su representante y en ese contexto estoy obligado a obedecer una serie de reglas. Yo estoy seguro de que las he respetado, el doctor De Leo asegura que no. Cada uno tiene que demostrar sus afirmaciones. Pero no se han acercado para nada y su pregunta tiene mucho sentido porque precisamente uno de los grandes problemas del Conacyt es su falta de comunicación con la comunidad académica. Todavía están a tiempo de cambiar esta situación, pero falta que quieran.

 ¿Ve a la sanción como una reacción por el artículo que publicó en la revista Science?

No lo veo como un mecanismo de censura ni mucho menos. Me parece un intento grotesco de querer controlar una instancia que es extraordinariamente vital para el desarrollo académico sano. La veo inscrita en la lógica de la dirección actual de Conacyt. No toman en cuenta las opiniones divergentes.

¿Qué tipo de precedente sienta su caso?

Lo más grave no sólo es que se afectan mis derechos, sino también los de la comunidad que me eligió como su representante. Necesitan demostrar que violenté la legislación o las reglas determinadas por el Conacyt. No podrán hacerlo porque no fue así.

Cuando habla de derechos, ¿a qué se refiere puntualmente?

Yo fui elegido por mi comunidad para representarla en un comité académico de evaluación de trabajo científico, eso me da una serie de derechos y obligaciones. Tratar de excluirme de ello sin tomar en cuenta los errores que el doctor De Leo cometió es totalmente equivocado e incorrecto.

El comunicado del Conacyt argumenta que no asistió a la reunión plenaria del comité.

El doctor De Leo sabía perfectamente que no asistiría a la primera reunión de la comisión dictaminadora porque iba a estar fuera de México. Después de varios cambios la programaron en un fecha que yo ya tenía comprometida para dictar una conferencia en Munich y para participar en un curso en Francia coorganizado por la UNAM, la Sorbona y el Museo Nacional de Historia Natural. Mandé los documentos probatorios de mi salida al doctor De Leo, quien los aceptó sin ningún problema. Si después, él argumenta que esto cuenta como una falta injustificada entonces o no se acuerda de lo que tiene en sus archivos o no recuerda lo que ha leído. Para la segunda convocatoria me enviaron un documento con las fechas equivocadas. Le recomiendo al doctor De Leo que vea el calendario, revise las agendas y después tomé las determinaciones.

¿Estos errores los atribuye a desatención?

Lo veo como una determinación producto de la torpeza, inexperiencia y arrogancia.

¿Cómo piensa actuar a partir de ahora?

Un grupo de colegas y abogados se ofrecieron a intervenir en el caso porque sienten que no hacerlo es permitir que la comunidad académica quede vulnerable ante decisiones arbitrarias.

Procederá legalmente…

Sí, aunque me parece interesante que pase lo que pase, en términos políticos ya ganamos quienes objetamos la conducta del Sistema Nacional de Investigadores. En mi caso concretamente, el respaldo ha sido espectacular.

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