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“La virgen de la tosquera”, una película que desde el terror explora la relación entre lo cotidiano y lo sobrenatural

La directora argentina Laura Casabé habla sobre el proceso de realización de su nueva película, basada en dos cuentos de la escritora Mariana Enríquez.

  • Redacción AN / HG
23 Jan, 2026 08:16
“La virgen de la tosquera”, una película que desde el terror explora la relación entre lo cotidiano y lo sobrenatural

Por Héctor González

Natalia, Mariela y Josefina, tres amigas que viven en las afueras de Buenos Aires, recién terminan la secundaria y se enamoran de Diego, su amigo de toda la vida. Corre diciembre de 2001 y Argentina enfrenta el inicio de la crisis social conocida como el “corralito”.

Natalia (Dolores Oliveiro) es quien parece tener más en común con Diego (Agustín Sosa), sin embargo, cuando todo parece ir viento en popa aparece Silvia (Fernanda Echavarría), una chica mayor que capta la atención del joven. Ante el miedo de perder todo y con el despecho a la vuelta de la esquina, la adolescente pide ayuda a su abuela Rita para que realice un conjuro contra la incipiente pareja. A partir de ahí algo nuevo y extraño aflora en Natalia como una cualidad desconocida.

A partir de los cuentos “El carrito” y “La virgen de la Tosquera”, de Mariana Enríquez, la directora Laura Casabé crea un solo relato que da vida a la película La virgen de la tosquera, la cual después de su estreno en Sundance y un largo recorrido por festivales, llega a las salas mexicanas.

¿Qué relación tienes con la literatura tu de Mariana Enríquez?, ¿qué te llevó a adaptar estos cuentos?

¿Quién no quiere adaptar a Mariana Enríquez? Soy muy literaria, me gusta mucho leer. Tengo una relación muy estrecha con su literatura. Cuando leí Los peligros de fumar en la cama, estos cuentos fueron los que más me llamaron la atención. Sentí como si me golpeara un rayo y de inmediato me vi adaptándolos.

¿Si eres tan literaria por qué no te dedicaste a la escritura?

No tengo la disciplina que requiere la literatura. El cine es otra forma de escritura, además me cuesta mucho el trabajo en soledad y el cine es una experiencia inherentemente colectiva. Me gusta estar en el set, me siento como una arquitecta o directora de orquesta. Siento que en la dirección hay dos cosas, por un lado, la arquitecta y por otro poder imaginar aquello que te conmovió tanto desde tu mirada de lectora.

 

¿Por qué decides unir dos cuentos para crear un solo relato, esto fue una forma de apropiarte y hacer personal la película?

Creo que es una obra en conjunto porque el guion lo escribió Benjamín Neishtat. No sé si fue algo tan consciente como para decir que nos propusimos hacer una película de autor. Nosotros empezamos a trabajar la película en 2019, cuando Mariana no había editado Nuestra parte de noche, es decir, cuando todavía no era una de las escritoras más importantes de América Latina. En realidad, lo que nosotros hicimos fue tomar ciertos materiales y apropiárnoslos, pero con una intención más lúdica y menos pretenciosa. A partir de ahí empezamos a tener ideas para una película, es decir la fusión de los cuentos salió de manera muy natural.

Tanto los cuentos como la película transcurren 2001, cuando Argentina a traviesa una situación complicada. ¿Cómo trabajaste la recreación de aquellos años?

Lo trabajamos desde la vivencia, tanto Benjamín como yo pertenecemos a una generación que en 2001 tenía 19 o 18 años. Conversamos mucho con la directora de arte para la recreación. Pusimos énfasis en transmitir sobre todo una sensación de época más que un museo. No queríamos caer en la nostalgiamanía que está tan a la mano. Como dice Mark Fisher si uno cae en la nostalgia permanente y romantiza el pasado, de inmediato cancela el futuro. Buscamos atravesar esa época desde una mirada del presente.

¿Cómo trabajas el terror por que la película se centra más en lo psicológico que en los grandes efectos?

Es algo que viene desde los cuentos de Mariana, desde luego que el terror es hoy por hoy el género que más me interesa porque propone un diálogo con el espectador a partir de sus propios miedos. Las partes que más disfruto de las películas de terror son el primer y el tercer acto, que es cuando todo está menos claro, una vez que me explican las cosas siento que todo se cae a pedazos y que nada era realmente tan terrorífico. La sugestión me parece estéticamente porque deja espacio para que el espectador imagine y trabaje por sí mismo.

¿De qué mantera conectas con lo sobre natural que vemos tanto en los cuentos de Mariana como en tú película?

Es que es parte del territorio que habitamos, está en lo cotidiano. Una de las cosas que me conecta con la literatura de Mariana es la sensación de que lo cotidiano y lo sobrenatural están entrelazados. Son parte de un devenir diario, está en nuestras familias, en nuestros vecinos y en nuestro barrio. En el conurbado bonaerense uno a la vuelta de su casa se puede encontrar con un altar y un culto a una figura pagana que probablemente fue construida con el sincretismo de una deidad que quizás venga de origen africano, pero que acá está mixturada con una de origen guaraní. Todos conocemos a las brujas del barrio, es algo con lo que convivimos, mi papá es un docente universitario y toda su vida estuvo vinculado con una bruja. No se trata de enaltecerlo sino de exponerlo de una manera casi visceral.

El nombre de Mariana Enríquez si bien puede ser un gancho para la película, también traza una línea de comparación, ¿te preocupa esto?

Cuando empezamos con la película no me preocupaba. Tengo una gran capacidad para poner ojeras y olvidarme de las cosas. Además, no tengo vínculo con las redes, solo uso Instagram. Mi mayor preocupación era el financiamiento. Mariana es super generosa y nos dejó trabajar con una libertad absoluta. Pero, cuando empezamos con la postproducción en 2025 ya empecé a tener algo de miedo respecto a lo podía suceder. Después del estreno en Sundance volvió la calma por ese lado. Hoy solo puedo decir perdón si defraudo la imagen que todos tenían.

¿Por qué el terror está tan presente hoy en el cine y en la literatura latinoamericana? ¿Qué dice de nuestras sociedades?

No, no me mates con esta pregunta. Toda nuestra historia está sedimentada sobre genocidio, sangre, colonización salvaje, imposición de otras culturas. Sucede en Latinoamérica y en todos los territorios del mundo colonizados. Nacimos intrínsecamente en esa gran cicatriz. ¿Cómo el terror no va a ser un lenguaje para que expresemos lo que nos pasa?

 

 

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