Mario Villanueva: de gobernador prófugo en México a bloguero deportado de EU
El primer gobernador mexicano en enfrentar acusaciones de narcotráfico y lavado de dinero tanto en México como en Estados Unidos, será deportado por la Unión Americana para continuar su condena en territorio nacional.

Mario Ernesto Villanueva Madrid fue el primer gobernador mexicano en enfrentar acusaciones de narcotráfico y lavado de dinero tanto en México como en Estados Unidos, imputaciones por las que fue condenado a 17 años de cárcel en la Unión Americana y a 28 años en nuestro país.

Emanado de las filas del PRI, Villanueva Madrid fungió como gobernador de Quintana Roo a partir del 5 de abril de 1993 —cuando Carlos Salinas de Gortari era presidente de México— y hasta marzo de 1999, fecha en la que abandonó el cargo para tratar de burlar los procesos penales que ya se habían anunciado en su contra por otorgar presunta protección al Cártel de Juárez.

Ahora el ex mandatario se declara apartidista y es autor de un blog en el que se dice víctima de una persecución política desatada por el ex presidente Ernesto Zedillo.

Es a través de ese medio que el propio Mario Villanueva cuenta su versión de los hechos y ha anunciado su liberación el próximo 23 de diciembre, un día antes de Navidad. La noticia ha sido confirmada por su hijo, Carlos Mario Villanueva Tenorio, un ex priista que ganó una diputación local cobijado por el Partido Encuentro Social (PES).

Tras cumplir 6 años y 7 meses de prisión, la justicia norteamericana decidió liberarlo por buena conducta, pero no quedará libre: todavía debe compurgar 13 años de prisión de los 28 a los que fue condenado en México, por lo que será deportado a nuestro país para quedar a disposición de la Procuraduría General de la República (PGR).

Su deportación podría tardar de dos a tres semanas. Villanueva pasará Navidad y Año Nuevo en territorio estadounidense. A México, llegaría hasta mediados de enero, de acuerdo con fuentes de la PGR.

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El Maxiproceso de la PGR contra Mario Villanueva y el Cártel de Juárez

El expediente judicial del caso armado por la PGR atribuyó a Mario Villanueva complicidad con el Cártel de Juárez para el envío de cargamentos de cocaína a territorio de Estados Unidos. La droga provenía de Colombia y presuntamente se utilizaba el Aeropuerto Internacional de Cancún como enlace entre Sudamérica y su destino final.

Al ex gobernador de Quintana Roo se le acusó de aprovechar el cargo para brindar protección al Cártel de Juárez, encabezado en ese momento por el extinto capo Amado Carrillo Fuentes, “El Señor de los Cielos”, uno de los primeros narcotraficantes en utilizar decenas de aeronaves para el traslado de su mercancía.

Cada envío de droga, supuestamente le redituaba a Villanueva y a sus colaboradores un pago de 500 mil dólares.

Bajo estas imputaciones, un juez federal giró la orden de aprehensión correspondiente y Villanueva fue capturado el 24 de mayo de 2001, un año después de que el PRI perdió el poder frente al panista Vicente Fox.

A partir de esa fecha, comenzó su primera estancia en el penal de máxima seguridad de “La Palma”, hoy conocido como “El Altiplano”, que se ubica en Almoloya de Juárez, Estado de México. Tras su deportación, otro penal mexicano será su nueva casa.

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La versión de Mario Villanueva Madrid: traiciones y negociaciones desde el poder

El ex gobernador de Quintana Roo informó de su liberación en Estados Unidos al periódico Reforma y un día después lo confirmó mediante una carta publicada en su blog este jueves, la cual fue autentificada por su hijo, el diputado local del PES, Carlos Mario Villanueva Tenorio.

Como era de esperarse, el ex mandatario niega cualquier vínculo con el Cártel de Juárez, se declara perseguido político del gobierno zedillista y adelanta que buscará la prisión domiciliaria.

Además, sostiene que fue traicionado por uno de sus ex colaboradores y que negoció su entrega con el ex presidente Vicente Fox, pacto que al final no fue respetado y que llevó a su captura en el municipio de Othón Blanco, Quintana Roo.

El relato de Mario Villanueva Madrid dice que la PGR intentó fincarle 13 delitos y que llegó a enfrentar cuatro órdenes de aprehensión distintas, sin que el juez de Distrito analizara por separado cada uno de los expedientes.

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“La PGR me acusó de 13 delitos solicitando 4 órdenes de aprehensión contra mí, las cuales dictó el juez de inmediato, por consigna, pues ni siquiera revisó los expedientes como la ley ordena. Por ejemplo, la primera solicitud de orden de aprehensión de la PGR constaba de 84 tomos con un promedio de 500 páginas cada uno, aproximadamente 42 mil páginas que por ley el juez debía revisar, pero no lo hizo”, señala en su misiva.

Después, explica su fallida negociación con el ex presidente Fox y la traición de una persona a la que consideraba cercana: “estando prófugo, acordé con el presidente Fox que iba a entregarme, pero a la PGR no le convenía y me detuvieron antes por la traición de mi amigo y ex colaborador, Irving Trigo Segarra, encarcelándome ilegalmente en la cárcel de máxima seguridad de Almoloya de Juárez durante seis años y 26 días”.

Para Villanueva Madrid, la prueba de que las acusaciones en su contra fueron ilegales, es que al final sólo se le dictó sentencia condenatoria por la imputación de lavado de dinero, mientras que fue absuelto por los otros 12 cargos que la PGR había promovido en su contra. Dado el tiempo que llevaba en la cárcel, su pena se dio por cumplida y estaba próximo a recuperar su libertad.

“Esa sentencia fue ilegal, porque el juez me absolvió de los delitos de narcotráfico, de apoyar a los narcotraficantes y de participar en su organización; por lo que resultaba imposible que ellos me hubieran dado dinero por una protección que el propio juez dio por hecho que no existía. Fue obvio que con esa sentencia el juez decidió justificar el tiempo que pasé en Almoloya”, sostiene el ex priista en una carta dada a conocer este jueves.

Los años de extradición: Villanueva contra Estados Unidos

El proceso de extradición sorprendió al ex gobernador de Quintana Roo. El 21 de junio de 2007 salió del penal federal de Almoloya de Juárez, pero fue recapturado de inmediato en cumplimiento de una orden de aprehensión con fines de extradición que había sido solicitada por el gobierno de Estados Unidos de América.

Su salida de prisión recibió una amplia difusión en medios mexicanos, los cuales grabaron la desesperación de Mario Villanueva. “¡Me están secuestrando, me están jalando!”, gritaba en medio de una trifulca entre agentes federales y periodistas.

Poco después se conocería el contenido de la acusación que enfrentaba en una Corte de Distrito de Estados Unidos. Tres testigos protegidos rindieron declaraciones para incriminar al ex gobernador con el Cártel de Juárez.

Uno de esos testimonios señalaba que el principal operador de Amado Carrillo, Ramón Alcides Magaña, alias “El Metro”, supuestamente entregaba sobornos de hasta 500 mil dólares a policías y funcionarios de Quintana Roo, quienes les permitían descargar paquetes de cocaína procedentes de Colombia en el aeropuerto de Cancún.

Los sobornos incluían a Villanueva Madrid. Entre 1993 y 1999, se habrían depositado alrededor de 7 millones de dólares en sus cuentas de banco, con apoyo de una ex empleada bancaria que se declaró culpable de lavado de dinero en la misma causa penal.

“En los Estados Unidos me condenaron en junio de 2013 por el delito de lavado de dinero (el mismo que en México) y sobreseyeron todos los cargos de narcotráfico, es decir, me absolvieron de ellos”, reconoce Villanueva en su carta.

Sin embargo, también acusa al gobierno mexicano y al ex presidente Felipe Calderón de presionar a las autoridades norteamericanas y de violar leyes nacionales para que solicitaran su extradición a Estados Unidos.

“Por la presión del Gobierno Mexicano y porque me negué a colaborar con la fiscalía, me impusieron una pena muy alta, de 17 años de prisión. Colaborar significa dar información, los narcotraficantes de México y Colombia lo hacen y reciben penas muy bajas”, señala.

Mientras se encontraba encarcelado en la Unión Americana, la defensa de Villanueva sufrió un nuevo revés. La PGR presentó una serie de apelaciones en su contra y logró que le impusieran una condena de 36 años en segunda instancia, misma que a través de varios juicios de amparo se redujo a 28 años.

“En junio de 2007, en obvia consigna el Magistrado de apelación echó para atrás la sentencia absolutoria del juez y me condenó a la inusitada pena de 36 años y 9 meses de prisión, por los delitos de: fomento al narcotráfico, asociación delictuosa y violación al artículo 115 bis del Código Fiscal de la Federación, que significa lavado del dinero que dijo la PGR que me daban los narcotraficantes por la protección que supuestamente les daba”, explica el propio afectado en su carta.

Esa es la razón por la que el ex gobernador quintanarroense deberá regresar a prisión en México, pero buscando el mismo beneficio que en los últimos cuatro años ha solicitado la ex lideresa magisterial, Elba Esther Gordillo.

“A mis 68 años y medio, terminaría de cumplir esa pena a los 91 años, los que sin duda no viviré. Esta pena es una muestra más de la enorme saña con que el gobierno mexicano me ha tratado, condenándome a cadena perpetua y a morir en la cárcel, con sentencias ilegales”, lamenta el primer gobernador mexicano en ser procesado penalmente por tráfico de drogas.

Ahora su estrategia de defensa tiene dos facetas: buscar la prisión domiciliaria por su estado de salud, puesto que padece Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), y que se reconozcan los años de prisión que pasó en Estados Unidos de América como parte de su condena, ya que a su juicio, en ambos países fue juzgado por el mismo delito.

Con ese panorama y con amigos en todos los partidos, incluyendo al PRI, PAN, PRD, Encuentro Social y Morena, según lo sostiene él mismo, Mario Villanueva Madrid regresará a México el próximo mes de enero.






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