‘El guardián de la memoria’, un documental sobre exilio, migración e impunidad
Su directora Marcela Arteaga advierte que, en la frontera sur de México los centroamericanos reciben un trato peor que al que se les da en Estados Unidos.
(Cineteca Nacional).

Por Héctor González

Desde hace más de veinte años, Carlos Spector se dedica pelear por el asilo político de mexicanos que huyen de la violencia rumbo a Estados Unidos. Desde su oficina en El Paso, el abogado recibe decenas de solicitudes que vistas en su conjunto exhiben la porosidad del Estado mexicano y su contubernio con el crimen organizado.

Tras conocerlo en la ciudad de México, Marcela Arteaga, encontró en la historia de Spector un canal para hablar e invitar a la reflexión acerca de la condición del migrante. Resultado de su investigación es el documental El guardián de la memoria, que ya se proyecta en las salas mexicanas.

¿Cómo llegas al abogado Carlos Spector?

Conocí a Carlos Spector en México durante una reunión con gente que trabaja con migrantes centroamericanos. Cuando lo escuché hablar sentí que mis inquietudes sobre el tema tomaron sentido. Su explicación acerca de la violencia me pareció iluminadora. Comprendí que la situación de los desplazados por la violencia es un asunto poco abordado y muy desalentador. Se van de México y los tratan como traidores, en tanto que en Estados Unidos se les ve como criminales.

A pesar de que hace algunos años que la rodaste, el tema mantiene su vigencia.

Cierto, se mantiene en las planas principales. Sin duda es herencia de sexenios anteriores, pero sigue vigente. La violencia y la militarización ahí están. Hoy tenemos una frontera en el sur que trata a los migrantes de una manera terrible.

Otra variante es que México ya recibe decenas de solicitudes de asilo por parte de centroamericanos.

Además de impunidad y desaparición forzada, lo que Carlos Spector llama crimen autorizado, la película habla de migración, desplazamiento, exilio y memoria. Todo esto es aplicable en la frontera sur. A pesar de ser un asunto cercano, todavía tenemos poca claridad sobre el asilo. Los mexicanos que piden refugio en Estados Unidos no lo hacen porque quieren, sino porque no les queda más cerca. De permanecer en México seguirían corriendo peligro y desgraciadamente lo que ellos viven, en muchos sentidos es lo que padecen quienes ingresan por la frontera sur.

La tesis de crimen autorizado, conlleva una complicidad entre los criminales y el Estado.

Es un concepto magistral porque resume todo, con sus capas e implicaciones.

¿Ves un cambio en la actual administración?

Es un tema complicado. No se puede ver en blanco y negro. No tengo duda de la existencia del crimen autorizado, al menos en los dos sexenios anteriores. Podríamos ver un auténtico cambio en la Cuarta Transformación es sí este concepto pierde sentido. La verdad, después de hacer la película no tengo ninguna confianza en la militarización. Quieren convencernos de que hay una militarización buena y otra mala, pero lo cierto es que es la misma.

A través del tema del asilo se filtra de alguna manera el rechazo al “otro”, que hoy se manifiesta en algunos sectores de México contra los migrantes.

No podemos tratar al migrante ni a quien pide asilo en nuestro país igual a como tratan a los nuestros en Estados Unidos. Los campamentos de personas esperando cruzar la frontera norte son una vergüenza. Sin embargo, necesitamos reconocer que para que haya mexicanos y centroamericanos esperando en la frontera México-Estados Unidos se necesita de un acuerdo entre los dos países. Ahora pasa lo mismo en Chiapas. Me queda claro que nuestra frontera norte se recorrió al sur.

¿Cómo darle a un giro a un tema sobre el que se ha dicho bastante en el cine y en el periodismo?

Cuando empecé el documental no tenía en mente si había o no, más películas sobre el tema. Intenté marcar diferencia en la forma de abordar la memoria y la violencia. Quería hacer un contraste entre el horror de las historias y lo poética que puede ser una imagen. Por eso el énfasis en la imagen, el diseño sonoro y la edición. Nuestro reto más grande consistió en hacer un balance entre el discurso y la imagen.

¿Una fotografía cuidada sirve para aligerar un tema de por sí complicado?

Más bien da un respiro y abre un espacio para reflexionar en un nivel conceptual y sensitivo. Al final ese es el objetivo de la película.



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