Huachicol fiscal llegó a 150 mil barriles diarios en 2025, reconoce gobierno; Barnés dice que superó sus cálculos
El especialista consideró relevante que las autoridades estén informando a la sociedad sobre las cifras y las acciones emprendidas contra el huachicol.
- Redacción AN / MDS

El exsubsecretario de Energía y exdirector general del Instituto Mexicano del Petróleo (IMP), Francisco Barnés de Castro, consideró que el análisis presentado por el gobierno mexicano sobre los desbalances en la cadena de combustibles durante 2025 coincide, en términos generales, con sus propias estimaciones sobre el volumen del huachicol fiscal, aunque señaló que las cifras oficiales resultaron incluso mayores a las que él había calculado.
Durante una entrevista con Aristegui en Vivo, Barnés de Castro dijo que quedó “muy gratamente sorprendido” por el análisis realizado por las autoridades y por las acciones emprendidas para contener el robo de combustibles a través de los ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex) y el huachicol fiscal.
Explicó que las cifras dadas a conocer por el gobierno, equivalentes a unos 150 mil barriles diarios de gasolina y diésel que no son consistentes con los registros de los distintos actores de la cadena, son superiores a sus propios cálculos, que situaba entre 110 mil y 120 mil barriles diarios.
Precisó que sus estimaciones fueron deliberadamente conservadoras y se basaban principalmente en el huachicol fiscal procedente de EE.UU., debido a que es el flujo que podía identificar con la información disponible. También señaló que existen indicios de que combustible pudo haber llegado desde otros países, entre ellos Canadá.
“La diferencia no me sorprende, me parece que es extraordinariamente alto el volumen, porque es bastante mayor de lo que yo estaba estimando, no me sorprende que sea mayor, me sorprende que sea tanto y me sorprende la precisión de los datos que traen”, señaló.
Barnés de Castro explicó que para sus estimaciones compara datos globales de producción, venta e importación de Pemex con información sobre el movimiento de combustibles en México, además de contrastar los registros mexicanos con los datos oficiales de EE.UU.
Identifica otra vía para introducir combustible
Dijo que recientemente incorporó una fuente adicional de información de una agencia estadounidense que no había considerado originalmente. A partir de ella identificó un flujo adicional de productos enviados desde EE.UU. hacia México que aparece registrado como aditivo para aceite, y no como gasolina o diésel.
Según explicó, las exportaciones estadounidenses de este producto hacia México habían mantenido un comportamiento estable durante años, pero comenzaron a aumentar de manera considerable a partir de 2017 o 2018.
“Quiere decir que aprendieron a comprar, a coludirse ya con los vendedores de la gasolina y diésel, con algunos de ellos que ya se los etiquetan como aceite, como aditivo para aceite y no como gasolina y diésel”, sostuvo.
El exfuncionario señaló que esta información modificó al alza sus estimaciones previas, aunque insistió en que el cálculo oficial presentado por el gobierno para 2025 supera incluso sus propios resultados.
Barnés de Castro también consideró relevante el componente de corrupción que permitiría este mecanismo de clasificación de los productos.
Tres elementos que destaca de la actual administración
El especialista identificó tres aspectos que representan cambios relevantes en el combate al huachicol durante el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum.
El primero es el efecto de las acciones contra el huachicol, que de acuerdo con los datos que ha analizado habrían reducido de manera importante los niveles de contrabando desde principios del año pasado.
También señaló que se había registrado una disminución en el robo de combustibles mediante ductos, aunque advirtió de un repunte durante agosto en el robo de diésel.
Barnés de Castro vinculó además la reducción del atractivo del contrabando fiscal con el comportamiento del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS).
“Desaparece el huachicol fiscal porque con el IEPS negativo ya no es atractivo meter el contrabando. Ya no ganamos nada, al revés. Pero sí ha habido un impacto importante en las acciones”, afirmó.
Como segundo elemento destacó el esfuerzo del gobierno para identificar y cuantificar el monto involucrado en el fenómeno.
“El esfuerzo que está haciendo el gobierno para identificar y cuantificar el monto de lo que estamos hablando, que es notable, y el tamaño del trabajo que han hecho es realmente impresionante”, dijo.
El tercer punto es la decisión de las autoridades de hacer públicos los resultados de ese análisis y ligarlos con las acciones emprendidas para combatir el fenómeno.
“El compromiso que están mostrando con la sociedad al transportar las cifras, informar a la sociedad, y esto ligado a las acciones que están tomando es un claro indicio de que están tomando acciones contundentes para tratar de frenar este gran robo a la nación”, sostuvo.
Contrastó estas acciones con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, del que afirmó que “no se había hecho absolutamente nada” en esta materia.
Contraste entre registros de México y EE.UU.
El exsubsecretario de Energía explicó que su metodología parte de comparar la información disponible sobre producción, ventas e importaciones de combustibles con los registros de comercio exterior.
En particular, señaló que contrasta lo que EE.UU. reporta como exportaciones de gasolina y diésel hacia México con las importaciones totales registradas por México, considerando la proporción correspondiente a EE.UU.
A este análisis añadió recientemente el flujo identificado como aditivo para aceite, cuyo incremento a partir de 2017 o 2018, dijo, modificó sus cálculos.
De acuerdo con sus estimaciones, el desbalance se ubicaba anteriormente entre 110 mil y 120 mil barriles diarios, mientras que el análisis presentado por el gobierno para 2025 identifica un volumen de alrededor de 150 mil barriles diarios.
Barnés de Castro consideró que la coincidencia entre sus estimaciones y el diagnóstico oficial sobre 2025 permite contar con un punto de referencia para una eventual revisión de años anteriores.
El especialista sostuvo que los datos disponibles permiten dimensionar un fenómeno de gran magnitud y que la revisión de los registros oficiales de México y EE.UU. puede contribuir a establecer el tamaño del problema en distintos periodos.
Evolución histórica
Al ampliar su análisis a los años anteriores, Barnés de Castro mostró la evolución histórica del robo de combustibles en los ductos de Pemex y señaló que, aunque este delito se frenó durante los primeros años del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, posteriormente volvió a aumentar hasta alcanzar otro pico en 2025.
El especialista explicó que los datos mensuales muestran una disminución del robo de diésel mediante ductos, seguida de un nuevo repunte en agosto de 2026. Señaló que este comportamiento coincide con la pérdida de atractivo del contrabando de diésel debido al IEPS negativo y apunta a una posible relación entre las redes dedicadas al huachicol fiscal y las que sustraen combustibles de los ductos.
“Y parece que hay una coincidencia grande entre las mafias que operan el huachicol fiscal y las que operan el robo de ductos”, afirmó Barnés de Castro, quien explicó que el comportamiento observado sugiere que, cuando se interrumpe el suministro por una vía, las mismas redes recurren a los ductos de Pemex.
Al explicar sus estimaciones sobre el contrabando de combustibles, mostró datos que, además de las importaciones estadounidenses declaradas como gasolina y diésel, incluyen productos registrados como aceite lubricante o aditivo para aceite.
Según el exfuncionario, una parte de esos productos podría corresponder en realidad a combustibles que ingresan al país bajo una clasificación distinta. Señaló que las importaciones identificadas como aditivos para aceite registraron incrementos extraordinarios y que los mayores volúmenes se observaron en distintos años, aunque posteriormente comenzaron a disminuir.
“Esto se inicia en finales desde el 2017, pero se acelera en el 2019, alcanza dos picos en el 10 y en el 21 y el 24, casualmente años de elecciones”, dijo.
Barnés de Castro precisó que sus estimaciones mensuales tienen un margen de error mayor que las anuales debido a las variaciones de inventarios y a los tiempos de traslado de los cargamentos. Sin embargo, sostuvo que la tendencia general permite observar una reducción importante de estas importaciones.
“La factura oficial que le entregan al gobierno americano no es de gasolina o diésel, sino de aditivo para aceite”, afirmó.
Diferencias en las cuentas del crudo
Barnés de Castro presentó además un análisis sobre el volumen de petróleo crudo que, de acuerdo con sus cálculos, no aparece identificado en las cuentas nacionales.
Explicó que su estimación parte de una operación básica: comparar el volumen de crudo que Pemex reporta como producido con el que registra como exportado y el que envía al Sistema Nacional de Refinación.
Cuando esas cantidades no coinciden, una parte puede atribuirse a variaciones de inventarios, pero existen diferencias que, por su magnitud, no pueden explicarse mediante almacenamiento.
Para enero-agosto de 2026, Barnés de Castro estimó un diferencial de alrededor de 120 mil barriles diarios y señaló que ese volumen no puede almacenarse indefinidamente con la capacidad disponible en el país.
“Cuando tienes estos picos tan grandes de 300 mil barriles diarios o 150 mil barriles diarios durante un mes, no hay forma de acumularlos”, sostuvo. “O es error en las cifras, o es robo del sistema”.
El especialista consideró que los registros de producción, exportación y procesamiento son particularmente relevantes porque se trata de cifras oficiales utilizadas por Pemex, por los productores privados y por las autoridades hacendarias. Por ello, señaló que resulta difícil atribuir las diferencias de mayor magnitud a errores contables o estadísticos.
“Las cifras de producción de crudo, esas son fundamentales para el país”, afirmó. Añadió que las cifras de exportación y procesamiento son oficiales, revisadas y validadas, por lo que “las muy grandes” diferencias no tienen una explicación sencilla mediante variaciones de inventarios.
Ligó este fenómeno con las investigaciones realizadas en EE.UU. sobre contrabando de crudo hacia ese país y con la intervención en México de plantas clandestinas que procesaban crudo y otros productos para obtener combustibles y asfalto.
Pérdidas para Pemex y Hacienda
El especialista señaló que sus estimaciones de pérdidas económicas para Pemex alcanzan sus niveles más altos en 2026, particularmente durante el periodo de enero a agosto.
Aclaró que se trata del impacto económico para Pemex y no directamente de la pérdida para Hacienda, aunque ambas cifras están relacionadas. Explicó que Pemex reporta en sus estados financieros y en sus informes al Congreso y a la Comisión de Bolsa y Valores de EE.UU. (SEC) estimaciones sobre el valor de los combustibles perdidos.
Según Barnés, esos cálculos oficiales de Pemex son similares a sus propias estimaciones sobre las pérdidas de gasolina y diésel. Sin embargo, señaló que esos reportes no incorporan el valor del gas LP ni el del crudo que desaparece de las cuentas.
Para 2025, estimó una pérdida para Hacienda de 48 mil millones de pesos por IEPS y 52 mil millones de pesos por IVA. En tanto, para lo que va de 2026 calculó otros 20 mil millones de pesos de IEPS y 37 mil millones de pesos de IVA.
Respecto del crudo, estimó que el volumen no identificado durante 2026 representa alrededor de 36 mil millones de pesos.
El especialista sostuvo que los recursos que dejan de ingresar al erario podrían haber tenido un impacto significativo si se hubieran destinado a servicios públicos. “Esto metido en educación, en salud, sería, vamos, extraordinariamente, tendría un impacto enorme”, concluyó.






