Reabre al público la sala del atraco en el Louvre, pero sin nada que robar
Entre tanto, la Galería de Apolo permitirá a los visitantes contemplar las pinturas y decoraciones realizadas por Charles Le Brun y otros artistas de los siglos XVII y XIX.
- Redacción AN / JSC

La galería del Louvre que fue blanco de un robo en octubre reabrió al público este miércoles, convirtiéndose en una nueva atracción para los turistas a pesar de que sus exposiciones más valiosas fueron retiradas.
La Galería de Apolo, una de las salas más suntuosas del museo más visitado del mundo, era conocida anteriormente por exhibir las joyas de la corona francesa.
Pero después de que ocho piezas valoradas en unos 100 millones de dólares fueran robadas durante un atraco a plena luz del día el año pasado, se hizo famosa en todo el mundo por ser el escenario de uno de los robos más audaces de los últimos tiempos.
“Para mí es un honor estar aquí el primer día, por la mañana”, declaró a la AFP Jenny Lee, una guía de 34 años para turistas coreanos.

El robo es una nueva historia para la Galería Apolo
Aunque los cuatro presuntos ladrones del Louvre han sido detenidos, los objetos robados todavía no se han encontrado, pese a las exhaustivas búsquedas de los investigadores franceses en la región de París y a los intercambios con la policía de Bélgica, Italia y otros países.
Las joyas restantes han sido retiradas de la Galería Apolo y se exhibirán en el futuro en una sala segura sin ventanas. El diario Le Parisien adelantó el lunes que las joyas que escaparon al robo serán trasladadas en el futuro a un nuevo espacio de máxima seguridad y sin ventanas dentro del museo: no volverán a exhibirse hasta que dicho espacio esté terminado.

Las vulnerabilidades de seguridad de la galería, a la que se pudo acceder por un balcón desde la calzada de una calle para automóviles, ya habían sido señaladas en una auditoría de 2019 encargada por el museo, pero las conclusiones nunca se llevaron a la práctica.
Entre tanto, la Galería de Apolo permitirá a los visitantes contemplar las pinturas y decoraciones realizadas por Charles Le Brun y otros artistas de los siglos XVII y XIX, espacio que podría convertirse en todo un reclamo turístico por haber sido escenario del “atraco del siglo”.

El robo dejó al mundo atónito, avergonzó a Francia y sacó a la luz una serie de fallos de seguridad, incluido el sistema de videovigilancia anticuado del museo. También desencadenó una crisis interna, que provocó protestas de los empleados y la dimisión de la presidenta del museo, Laurence des Cars, que fue sustituida en febrero por Christophe Leribault, un historiador del arte que anteriormente dirigía el Palacio de Versalles.
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Los cuatro hombres sospechosos de robar el Louvre fueron detenidos por la policía en las semanas posteriores, todos ellos originarios de la región parisina y con antecedentes penales que van desde robos hasta proxenetismo.
El Louvre, donde se expone la Mona Lisa, recibió el año pasado alrededor de nueve millones de visitantes, muy por encima de su capacidad prevista, lo que ha provocado problemas de saturación.

AFP y EFE


