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México: Una investigación con drones revela cómo el turismo impacta al tiburón ballena

El estudio se realizó en la península de Yucatán, donde se encuentra uno de los principales destinos turísticos para la observación del pez más grande del mundo.

  • Redacción AN / GER
22 Jan, 2026 10:42
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México: Una investigación con drones revela cómo el turismo impacta al tiburón ballena
tiburón ballena en la península de Yucatán. Foto: cortesía Andy Danylchuk para Mongabay Latam

Por Yvette Sierra Praeli
Mongabay

En 2013, el biólogo marino Lucas Griffin tuvo su primera excursión para observar tiburones ballena (Rhincodon typus). Era un viaje familiar a la península de Yucatán, México, uno de los destinos turísticos más importantes para ver esta especie. Lo que encontró le preocupó mucho.

“Me di cuenta de lo caótico que era, con tantos barcos cruzando sobre ellos. Había muchos turistas saltando e incluso, en el barco turístico en el que estábamos, a pesar de que se daban  algunas instrucciones, no estaba claro cómo interactuar con los animales”, recuerda sobre su experiencia, que lo llevó a indagar sobre los impactos que puede tener el turismo en los tiburones ballena.

Un grupo de embarcaciones de turismo rodea a un tiburón ballena en la península de Yucatán. Foto: cortesía Kim Ovitz para Mongabay Latam

Así surgió la idea de utilizar drones para analizar los riesgos e impactos que puede tener el turismo en las agregaciones -agrupaciones temporales que ocurren por alimentación- del tiburón ballena en la península de Yucatán. “Pensamos que sería una aplicación novedosa para ver cómo interactúan los tiburones ballena con los turistas”, comenta Griffin.

Las imágenes tomadas con los drones permitieron observar las infracciones de los grupos de turistas en sus recorridos por Yucatán para ver tiburones ballenas, el pez más grande del mundo. “Las infracciones más comunes incluyen no respetar la distancia de aproximación y el hacinamiento de nadadores y embarcaciones cerca de los tiburones ballena”, se indica en los resultados de la investigación Evaluación de los desafíos de cumplimiento de las normas turísticas en uno de los sitios de concentración de tiburones ballena más grandes del mundo, publicada en el Journal of Sustainable Tourism.

Los problemas del turismo en México

El turismo para observar tiburones ballena en esta zona del país empezó al inicio de este siglo. Al principio eran unas pocas embarcaciones, pero con el tiempo el número de barcos con permiso para la observación de este gigantesco pez fue creciendo cada año hasta superar los 200. Se estima que en 2003 acudían unos 3000 turistas pero para 2017 a 2018 eran más de 100 000 los turistas que llegan por temporada, indica la investigación.

“Ha crecido de manera descontrolada. Las autoridades han sido sobrepasadas y se ha continuado otorgando permisos. Fueron muchísimos, más de 200 permisos para embarcaciones y cada una puede llevar hasta 10 personas”, afirma el biólogo marino Rafael de la Parra, director ejecutivo de la organización Choojajauil y uno de los autores de la investigación hecha con drones.

Lo que hemos visto en los últimos años, comenta De la Parra, es que cuando hay pocos animales y muchas embarcaciones con mucha gente tratando de verlos, los tiburones ballena se sumergen y no vuelven a salir hasta que se retiren los barcos.

Para alejarse de las embarcaciones y turistas, el tiburón ballena interrumpe su alimentación. Foto: cortesía

Para alejarse de las embarcaciones y turistas, el tiburón ballena interrumpe su alimentación. Foto: cortesía Jessie Bujouves para Mongabay Latam

“Definitivamente el turismo está impactando en la población de tiburones ballena porque las reglas no se están cumpliendo al 100 % por parte de los prestadores de servicios y, sobre todo, por los turistas. Hace falta poner más énfasis en transmitir la información y las reglas que se deben seguir, como por ejemplo, no obstruir el nado del tiburón y, la principal de todas, no tocarlos”, agrega De la Parra, quien también dirige una operadora de turismo.

La investigación con drones alerta sobre cómo la presencia de los barcos y de los nadadores puede alterar el comportamiento de los tiburones ballena, “provocando cambios en la dirección y aceleración del nado, mayor vigilancia, buceo más profundo y cambios en el comportamiento de búsqueda de alimento”.

Griffin explica que en 2016, la primera vez que hicieron el estudio con los drones, había muchos tiburones ballena, a diferencia de 2022, cuando se hizo la segunda parte del estudio, cuando solo detectaron algunos grupos de estos animales. El ejercicio también les permitió observar cómo se comportaban los operadores turísticos y los turistas en cada una de estas dos situaciones.

Los coautores del estudio observan un tiburón ballena en la zona de la península de Yucatán. Foto: cortesía Jessie Bujouves para Mongabay Latam

La conclusión del estudio destaca cómo las fluctuaciones en la densidad de tiburones ballena y de embarcaciones, así como el número de turistas nadando cerca de estos peces, influyen en el cumplimiento de las normas durante la temporada alta de turismo. “El incumplimiento aumentó con un mayor número de embarcaciones, nadadores y tiburones ballena”, señala el estudio.

“Tanto el código de conducta de 2016 como el de 2022 especifican que solo un barco y solo dos nadadores con un guía pueden acercarse a la vez a un tiburón ballena, de manera individual. En 2022, con menos tiburones ballena en el área, más barcos se agrupaban alrededor de ellos”, señala el estudio.

El estudio también destaca que las infracciones ocurrieron incluso cuando el número de embarcaciones estaba muy por debajo del límite de 120, lo que indica que los límites por sí solos no son suficientes y que se requieren medidas de cumplimiento más estrictas, un mejor monitoreo y programas de educación para promover el cumplimiento de las normas.

“Si se presiona demasiado a estos tiburones ballena, simplemente dejarán de aparecer. Además, el consumo de energía es bastante alto, gastan muchas más calorías de las que ingieren para evitar a los barcos o no se alimentan perfectamente en la superficie”, asegura Griffin.

De la Parra también comenta sobre las consecuencias en los tiburones ballenas cuando las embarcaciones y personas se acercan demasiado e incluso llegan a tocar a los tiburones. “En el mejor de los casos, cambian de dirección o se sumergen un poco para volver a salir, porque están comiendo, están aprovechando las manchas de plancton de las cuales se alimentan, pues a eso vienen, pero si los interrumpimos en su actividad podemos afectar todo su metabolismo y su fisiología”.

Los turistas podrían estar afectando la agregación de tiburón ballena de manera grave, dice De la Parra, si no se consideran aspectos de mayor cuidado y mayor respeto de las reglas que ya están establecidas.

Imágenes de dron que muestran un bote en medio de una agregación de tiburón ballena. Foto: cortesía Andy Danylchuk para Mongabay Latam

Los investigadores mencionan una nueva investigación que incluye el uso de acelerómetros, aparatos que se colocan en los tiburones y detectan sus movimientos. “La siguiente fase de este proyecto es conectar estos bio-registradores que miden patrones de aceleración a escala fina. Así que vamos a analizar las interacciones de los turistas con los tiburones ballena con los acelerómetros”, cuenta Griffin.

De la Parra agrega que de esta forma se puede detectar “cada uno de los movimientos de cada tiburón ballena, incluyendo cada coletazo”. “Todos los movimientos que fueron grabados en el acelerómetro se combinan con lo que estamos observando desde el aire con los drones”, dice y explica que, por ejemplo, se coloca un dispositivo en un tiburón ballena, que ha sido identificado previamente mediante fotografías. “Sabemos perfectamente cuál es el tiburón y el dron va siguiendo a ese tiburón porque el dispositivo, además, es muy notorio, es de color naranja brillante y podemos seguirlo desde cierta altura y ver sus interacciones”.

Una experiencia que surge en Colombia

Melany Villate, directora científica de la Fundación Maradentro, señala que en Colombia la observación de tiburones lleva apenas tres o cuatro años. En un inicio, en 2021 y 2022, dice Villate, eran dos o tres lanchas que entraban al mar para la observación de esta especie, pero en 2024 la cifra aumentó. “Pasó de 3 a 15 o 20,  no son cientos, pero aumentó muchísimo y en ese momento no había ninguna regulación. Nadie decía qué hacer, cómo hacerlo, de qué forma hacerlo”, cuenta la bióloga.

Inicialmente el impacto era poco visible porque muy poca gente salía a ver a los tiburones, sin embargo, para 2024 y 2025 todo cambió. “Empezó un poco, entre comillas, a salirse de control”, comenta Villate y explica que la Fundación Maradentro se dedica a la investigación del tiburón ballena, pero también, para financiar sus estudios, hacen turismo a través de campamentos científicos para involucrar a las personas en el mundo de los tiburones.

Un tiburón ballena en el Pacifico de Colombia. Foto: cortesía Fundación Maradentro para Mongabay Latam

“En la fundación elaboramos un protocolo, pero en realidad, en Colombia no existía una normativa, una regulación, entonces, la gente hacía lo que quería. Nos tocó ver  un tiburón con 35 personas alrededor y eso no tiene ningún sentido”, comenta Villate.

En 2024, explica Villate, entró en contacto con la autoridad ambiental y fue entonces que se desarrolló la primera regulación para el país. Actualmente, Colombia cuenta con un protocolo para el turismo de observación de tiburones. “Durante el resto de 2024 y desde el inicio de 2025, lo que hicimos desde la fundación fue compartir el protocolo, enseñarlo, contarle a la gente para que no haya excusas de que no se conoce. Sin embargo, no hay vigilancia, entonces, el problema sigue siendo el mismo y es que el protocolo existe, pero no hay nadie en el mar que esté mirando si se cumple o no».

En cuanto a los riesgos del turismo para las agregaciones de tiburones ballenas, Villate explica que pueden ocurrir problemas con la alimentación. Por ejemplo, dice, si los tiburones ballena llegan a un lugar después de una larga migración en la que no han comido mucho y en el lugar en donde está su alimento, como las sardinas, hay personas metidas en medio de la comida, no podrán alimentarse.

El tiburón ballena es el pez mas grande del mundo. Foto: cortesía Fundación MarAdentro para Mongabay. Latam

“Seguramente los primeros días no pasará nada, pero eventualmente, lo que debía hacer en ese lugar después de su migración, que era recuperarse, alimentarse y tomar todos esos nutrientes que necesita, no lo podrá hacer. Eso afectará la reproducción, la capacidad de migración, el movimiento, y muchas otras cosas que no se tiene en cuenta en el momento”, comenta Villate.

La especialista cuenta que ha llegado a ver personas paradas encima de los tiburones, gente que los toca, que les agarra la aleta y otras que se sientan encima del gigantesco pez, incluso hay casos en los que, cuando se acerca la lancha, los animales se asustan y se pueden golpear con la embarcación.

“Creo que el daño más fuerte que puede relacionarse con el turismo es el de los choques con las embarcaciones. En un lugar donde hay muchos tiburones y muchas lanchas, pueden eventualmente golpear a los tiburones y ocasionarles heridas muy fuertes. Muchas veces se ve a los tiburones con heridas. Sucede en todo el mundo y en Colombia los hemos visto”.

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