La 'bancarrota' hídrica está en la planeación y gestión del agua: especialista
La doctora Adriana Palma, coordinadora del grupo de análisis de recarga gestionada de acuíferos de la Red del Agua de la UNAM, aseguró en 'Aristegui en Vivo' que la crisis del agua no se debe a la falta del recurso, sino a décadas de planeación y gestión inadecuadas, y destacó la necesidad de un enfoque integral que considere agua superficial, subterránea y atmosférica para garantizar su sostenibilidad y disponibilidad.
- Redacción AN / MDS

La reciente declaración de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre la “bancarrota hídrica” del planeta ha generado preocupación global. La doctora Adriana Palma, profesora de la UNAM y coordinadora del grupo de análisis de recarga gestionada de acuíferos de la Red del Agua de dicha universidad, ofreció en Aristegui en Vivo su perspectiva sobre la situación y los desafíos en México.
“Yo creo que estas palabras deberían modificarse un poco […] yo no lo llamaría así en términos del recurso”, señaló Palma. Explicó que el agua es “un recurso constante, es un elemento constante en el planeta” y que la verdadera “bancarrota está en una planeación, en una gestión” deficiente. Según la experta, décadas de falta de estudios y planificación integral han llevado a una gestión fragmentada del agua superficial y subterránea, que en realidad están interconectadas.
La especialista subrayó que el agua debe considerarse como un único recurso, abarcando todas sus formas: atmosférica, superficial y subterránea, esta última siendo la mayor reserva del planeta. Por ello, insistió en la importancia de una planificación y gestión conjunta que integre todos estos componentes.
Sobre el mensaje de la ONU, Palma reconoció que busca generar conciencia: “Yo creo que el mensaje de bancarrota es que no hay vuelta atrás y yo creo que no hay vuelta atrás desde hace un par de décadas”.
Recordó que durante décadas se habían emitido numerosas alertas sobre la situación del agua y que ya se comienzan a observar conflictos, estrategias y medidas implementadas para su manejo. Señaló que en lugares como la cuenca del Valle de México, objeto de sus investigaciones, fenómenos como el hundimiento del terreno, la pérdida de manantiales y el deterioro de la calidad del agua representan daños irreversibles.
En ese sentido, alertó sobre los desafíos de la gestión hídrica en México, donde, dijo, “a veces hay muchas improvisaciones”, ya que si no se operan bien los sistemas de captación de agua no podrán considerarse como una solución a los problemas de abasto.
Subrayó la necesidad de considerar las diferencias regionales y las problemáticas locales: “Tenemos una variedad climática en nuestro país considerable, las condiciones del norte son muy distintas a las del sur, en términos de cantidad, en términos de calidad, en términos de problemáticas medioambientales”.
Palma resaltó la importancia del agua subterránea, que representa la mayor reserva de agua dulce del planeta y de la cual dependen ciudades como la Ciudad de México. Asimismo, destacó la necesidad de un manejo integrado del recurso: “En época de lluvias utilizas el agua superficial y conservas tu agua subterránea, en épocas de sequías extraes agua subterránea, pero bajo el umbral que sea sostenible”.
Enfatizó la necesidad de reflexionar sobre la “bancarrota” del agua desde tres dimensiones: la calidad y asequibilidad del recurso, la planificación y gestión integral de los mismos, y la falta de avances políticos, que requieren decisiones acertadas y una inversión adecuada para lograr un manejo efectivo del agua.
Por lo tanto, la gestión del agua requiere un enfoque multidisciplinario y transdisciplinario que integre aspectos técnicos, sociales, ambientales y económicos.
La Cuenca del Valle de México
Explicó que su trabajo busca “emular la dinámica del flujo subterráneo asociado a la recarga natural que ocurre dentro de la zona que tenemos, que le llamamos acuífero metropolitano de la Cuenca de México”.
A través de este modelo numérico, es posible visualizar cómo el agua subterránea ha sido aprovechada a lo largo del tiempo, primero de manera sostenible y luego bajo un esquema insostenible, generando efectos irreversibles.
“Uno de los efectos inherentes a esta explotación del agua subterránea que también los aztecas sufrían de este tema es el hundimiento del terreno […] hay un costo muy alto, el costo asociado a la producción de agua subterránea en la cuenca, y tienes un costo asociado a los efectos, que sería principalmente el costo del hundimiento, que es muy caro”.
La especialista indicó que la gestión del agua subterránea es de largo plazo, debido a la lenta respuesta del recurso: “Las escalas de tiempo del agua subterránea en promedio andamos del orden de 10,000 años. Entonces, las acciones que estemos haciendo ahorita no se van a ver reflejadas en esta generación. El agua subterránea es una gestión multigeneracional”.
Sobre las oportunidades de mejora, Palma señaló que existen diversas estrategias que pueden implementarse para aumentar la sostenibilidad hídrica en la cuenca: “Tenemos que irnos al reuso, reuso indirecto potable, reuso directo potable […] podemos incrementar la recarga gestionada a los acuíferos, podemos conservar las zonas de recarga natural”.
Detalló que en sus publicaciones recientes hizo una zonificación y encontró que algunas áreas lacustres presentan problemas de hundimiento y de calidad del agua, por lo que requieren estructuras diseñadas específicamente para favorecer la infiltración. Además, señaló que la recuperación de los antiguos lagos y lagunas tendría que realizarse de manera artificial.
Advirtió que la cuenca presenta condiciones muy diversas, por lo que las soluciones deben adaptarse a cada área. Explicó que el material depositado en la región forma un sistema lacustre que dificulta la infiltración natural del agua, lo que explica la existencia de lagos en el pasado y los problemas surgidos con el drenaje artificial.
La experta destacó que la Ciudad de México posee ventajas respecto a otras zonas de la cuenca y que la implementación de la reutilización de agua y la recuperación de zonas de infiltración permitirían un manejo más sostenible del recurso.
Palma concluyó con la importancia de integrar aspectos técnicos, sociales y ambientales para lograr una gestión equitativa y sostenible del agua: “Falta enfocarnos a una gestión metrópoli con todas las componentes que deben de incluirse la parte social […] y tratar de implementar acciones que nos permitan conservar nuestro medio ambiente, que nos permitan tener asequibilidad al agua en términos de cantidad y calidad y a una distribución equitativa en toda nuestra ciudad”.

