opinión*
“Proyecto civilizatorio en riesgo”, artículo de Jacobo Dayán
Caronte por Jacobo Dayán

Por @dayan_jacobo

Solo después de episodios muy violentos es que la humanidad logra acuerdos trascendentes. Las dos guerras mundiales del siglo XX generaron un nuevo paradigma civilizatorio como respuesta a los niveles de horror jamás alcanzados hasta entonces.

El nuevo pacto contempló como eje a la Organización de las Naciones Unidas para, entre otras cosas, buscar la paz y seguridad internacionales. En diciembre de 1948 se firmaron los dos documentos centrales del nuevo paradigma. El 9 la Convención para la prevención y sanción del delito de genocidio que buscaba poner fin a los mayores crímenes como el genocidio, los crímenes de lesa humanidad y los crímenes de guerra. Un día después, el 10, se adoptó la Declaración universal de los Derechos Humanos. Por primera vez se reconoció “la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana”.

Así se proyectó el mundo a mediados del siglo XX. El paradigma empieza a morir. Al parecer al mundo de hoy le queda muy lejos el horror de ambas guerras mundiales.

Desde hace tiempo defender los derechos humanos en México es complicado, casi imposible. Incluso defender el concepto es a contra pelo de gobiernos y buena parte de la sociedad. Sobran los ejemplos.

La crisis no solo es nacional, resulta necesario enmarcarla en lo que ocurre en el mundo.

Ayer, el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU, Zeid Ra’ad Al Hussein, anunció que no buscará renovar su mandato que concluye en septiembre de 2018. Los motivos son el “actual contexto geopolítico” que “podría implicar arrodillarse para suplicar, silenciar una declaración de defensa, ceder la independencia y la integridad de mi voz, que es vuestra voz”.

Evidentemente se refiere a la relación ríspida con algunos mandatarios de países miembros del Consejo de Seguridad, particularmente con Donald Trump que ha presionado, al estilo mexicano, para que el funcionario modere sus críticas. Incluso ha amenazado con reducir sus aportaciones a la ONU. Al Hussein señaló que la postura de Trump ya era replicada por otros países. Hay que recordar los enfrentamientos que ha tenido con Rusia y China por diversos motivos. La oposición a los derechos humanos es fuerte y no solo son Estados Unidos, Rusia y China. Basta voltear al mundo y ver la conformación de gobiernos europeos como los de Polonia, Austria, República Checa y Hungría, por mencionar algunos. Incluso nuestro gobierno mantiene una relación muy tirante con el Alto Comisionado y su oficina en México.

La ONU se encuentra en profunda crisis por defender el proyecto civilizatorio que le dio origen.

No son buenos tiempos para los derechos humanos. Muchos gobiernos y sectores sociales los ven como un estorbo. De no retomar con firmeza el paradigma civilizatorio, se vendrán tiempos violentos. Allí está la historia.

Jacobo Dayán

Especialista en derechos humanos y analista internacional. Fue Director de contenidos del Museo Memoria y Tolerancia de la ciudad de México.

*La opinión aquí vertida es responsabilidad de quien firma y no necesariamente representa la postura editorial de Aristegui Noticias.


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