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El 'suicidio' del poder blando de Estados Unidos | Entrevista con Samantha Power

En entrevista para Aristegui Noticias, la exembajadora de Estados Unidos ante la ONU habló sobre el debilitamiento del poder blando estadounidense durante el segundo mandato de Donald Trump. Power impartirá este jueves 22 de octubre la conferencia magistral en la UNAM "Soft Power Suicide: America First, America Alone".

  • Redacción AN / JSC
21 Oct, 2026 17:32
El 'suicidio' del poder blando de Estados Unidos | Entrevista con Samantha Power

Samantha Power, diplomática, académica y exembajadora de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, advirtió que las decisiones del gobierno de Donald Trump están debilitando la influencia internacional de su país y erosionando las alianzas que durante décadas contribuyeron a sostener su liderazgo global.

En entrevista para Aristegui Noticias, Power, quien también encabezó la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) durante la administración de Joe Biden, cuestionó el giro de la política exterior estadounidense, el desmantelamiento de programas de cooperación internacional y la crisis que enfrenta el sistema multilateral.

Durante su visita a México, donde impartirá la conferencia Soft Power Suicide: America First, America Alone en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la diplomática explicó que el poder de Estados Unidos no depende únicamente de su capacidad militar o económica, sino también de su posibilidad de generar confianza, construir alianzas y conseguir que otros países respalden sus decisiones voluntariamente.

A ese mecanismo se le conoce como poder blando y, de acuerdo con Power, la administración Trump está destruyendo ese capital político.

¿Qué es el “suicidio del poder blando”?

Para explicar su diagnóstico, Power retoma el concepto de soft power, desarrollado en la década de 1990 por un profesor de la Universidad de Harvard, para describir una forma de influencia distinta del uso de la fuerza militar o la presión económica.

Mientras el poder duro consiste en obligar a otros países a actuar mediante amenazas, sanciones o coerción, el poder blando funciona a través de la atracción, la legitimidad y la confianza.

“El poder blando no es la capacidad de coaccionar, sino la capacidad de atraer”, explicó Power al describir cómo un país puede conseguir que otros gobiernos y sociedades se acerquen voluntariamente a sus posiciones.

Cuando les pides que hagan algo políticamente difícil, algo que puede dividir a su propia población, quizá un líder que ha visto los beneficios de estas inversiones que generan poder blando esté más dispuesto a apoyarte, aunque eso le ocasione algunos problemas en su propio país. Eso es el poder blando.

Esta influencia constituye una especie de capital político que se construye con el tiempo y puede traducirse en acuerdos diplomáticos, inversiones, votos en Naciones Unidas o el respaldo de otros gobiernos a iniciativas internacionales.

Sin embargo, la exembajadora advirtió que ese capital es difícil de construir y fácil de perder. En su evaluación, las decisiones de Trump han acelerado su deterioro al debilitar las relaciones de Estados Unidos con sus aliados y reducir la confianza en su política exterior.

Resulta que el presidente Trump ha batido todo tipo de récords por la rapidez con la que ha desperdiciado ese capital político y ese poder blando.

Power califica este proceso como un “suicidio”.

Lo llamo suicidio porque las acciones que ha tomado el presidente Trump durante el último año y medio, casi dos años, son consecuencias que él mismo ha provocado, prácticamente en su totalidad.

El costo de las decisiones de Trump

Power cuestionó las acciones militares estadounidenses contra Irán y sus consecuencias económicas, entre ellas las presiones sobre los precios de los combustibles y el costo de vida en distintos países. También criticó las políticas migratorias de Washington y las actuaciones del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), particularmente las detenciones masivas y la separación de familias.

“Cuando no haces diferenciación y simplemente detienes a la gente en masa con impunidad utilizando una violencia significativa; separas a los niños más pequeños de sus padres, deportas a los padres y dejas a los niños testificar, todo eso se transmite por todo el mundo”, advirtió.

Para la diplomática, estas prácticas no sólo tienen consecuencias humanitarias, sino que también deterioran la imagen internacional de Estados Unidos.

“Esa es una forma de renunciar al atractivo que tienes”, señaló al referirse a la pérdida de confianza que generan esas acciones.

El desmantelamiento de USAID y sus consecuencias para México

Otro de los principales cuestionamientos de Power es el desmantelamiento de USAID, la agencia de cooperación internacional creada en 1961 durante el gobierno de John F. Kennedy.

La institución financiaba programas de salud, educación, desarrollo económico, prevención de enfermedades y fortalecimiento de organizaciones civiles en distintas partes del mundo.

Para Power, la cooperación internacional no sólo respondía a necesidades humanitarias, sino que también permitía a Estados Unidos construir relaciones duraderas con otros países. La suspensión de programas y la reducción de la asistencia exterior impulsadas por la administración Trump, sostuvo, representan una pérdida estratégica para Washington.

En México, USAID respaldaba iniciativas relacionadas con la seguridad ciudadana, el Estado de derecho y el trabajo de organizaciones civiles, incluidas algunas que acompañan a familiares de personas desaparecidas.

Este tipo de programas son realmente importantes para las familias que se benefician de ellos. Sin embargo, Donald Trump y Elon Musk llegaron al gobierno y los recortaron de un día para otro, sin considerar las consecuencias humanas. A eso me refiero cuando hablo de suicidio.

La ONU debilitada por las grandes potencias

Como exembajadora ante Naciones Unidas, Power también advirtió sobre la crisis del Consejo de Seguridad, cuyos cinco miembros permanentes (Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido) tienen derecho de veto.

La diplomática comparó la situación actual con la Guerra Fría, cuando la rivalidad entre Washington y Moscú bloqueaba numerosas decisiones y señaló que hoy las propias potencias protagonizan acciones que, a su juicio, contradicen los principios de la Carta de Naciones Unidas.

“Tres miembros permanentes muy importantes del Consejo de Seguridad están actuando de una manera que en muchos casos es antitética a la Carta de la ONU”, afirmó.

En el caso de Rusia, señaló la invasión de Ucrania y los ataques contra infraestructura energética que afectan directamente a la población civil. Respecto a Estados Unidos, cuestionó las intervenciones militares y las decisiones unilaterales que considera “incompatibles” con las obligaciones internacionales del país. Sobre China, puso el foco en las prácticas comerciales que considera perjudiciales para otras economías y en las denuncias de violaciones de derechos humanos contra la población uigur y de persecución de disidentes.

Power advirtió que las acciones de estas potencias dificultan la cooperación internacional y reducen la capacidad de las instituciones multilaterales para responder a las crisis. A este escenario se suma la reducción de los recursos destinados a la ayuda humanitaria, que limita la capacidad de respuesta ante emergencias, hambrunas y crisis sanitarias.

Sobre el futuro de la ONU, Power advirtió que la clave no está en quién ocupe la Secretaría General, sino en las decisiones de las principales potencias y su compromiso con el derecho internacional.

El funcionamiento de esta institución no dependerá de quién sea elegido secretario general, sino de si un país como Estados Unidos decide elegir a un líder que crea que el derecho internacional beneficia, a largo plazo, al pueblo estadounidense. Esto es así incluso si, en ocasiones, resulta inconveniente, porque puede limitar ciertas acciones. A la larga, todos estamos mejor si vivimos en un mundo con reglas, en el que los países tengan que justificar sus acciones de acuerdo con ellas.

El descontento social y el ascenso de la extrema derecha

Al analizar el crecimiento de la extrema derecha, Power señaló que la inflación, el endeudamiento, las sequías y las inundaciones afectan las condiciones de vida, mientras que la inteligencia artificial abre interrogantes sobre el empleo y el impacto de las nuevas tecnologías.

En general, la gente de hoy cree que sus hijos y nietos vivirán en peores condiciones que las que ellos han disfrutado. 

En este contexto, advirtió, algunos dirigentes políticos aprovechan la inseguridad para señalar enemigos en lugar de atender las causas estructurales de los problemas.

“Sabemos que cuando hay grandes crisis y grandes perturbaciones y la gente se siente insegura, resulta mucho más fácil para los líderes entrar e intentar buscar algún enemigo”, sostuvo.

La diplomática considera que esa dinámica permite desplazar la atención de problemas estructurales hacia determinados grupos, entre ellos las personas migrantes y la comunidad LGBTQ+.

En lugar de atender las causas económicas y sociales del descontento, advirtió, algunos liderazgos recurren a la confrontación y presentan las demostraciones de fuerza como una respuesta a la inseguridad. Power cuestionó esa estrategia y señaló que debilitar las alianzas internacionales no resuelve necesariamente las dificultades económicas que enfrentan los ciudadanos.

Golpearse el pecho y romper con todos tus amigos no es realmente una forma de resolver problemas.

Las elecciones intermedias

Aunque las elecciones intermedias de Estados Unidos pueden modificar la composición del Congreso y enviar una señal sobre el respaldo ciudadano a Donald Trump, Samantha Power advirtió que una derrota republicana no limitaría automáticamente las facultades del presidente en política exterior.

“El presidente Trump conservará una enorme cantidad de autoridad, incluso si las elecciones intermedias le van muy mal al Partido Republicano”, señaló.

Sin embargo, consideró que una posible “ola azul”, con triunfos demócratas en territorios donde el partido no ha competido con fuerza durante décadas, enviaría una señal importante a Trump y a los republicanos con aspiraciones presidenciales.

“Si los demócratas compiten en esos lugares, será una señal muy importante para el presidente Trump y para cualquiera en el Partido Republicano que aspire a que un republicano vuelva a ganar la presidencia dentro de dos años”, afirmó.

Power consideró que esos resultados podrían llevar a figuras republicanas como J. D. Vance o Marco Rubio a tomar distancia de algunas de las políticas del actual mandatario, incluso en materia de política exterior.

Verán que existe un rechazo a ciertos elementos del trumpismo y eso debería preocuparles mucho de cara a lo que podría ocurrir en una elección presidencial.

La exembajadora también destacó que los resultados tendrían un significado más allá de la política interna estadounidense, especialmente para países como México, cuyas relaciones con Washington se ven afectadas por las decisiones de la Casa Blanca.

“Hay una diferencia entre el gobierno y las acciones de la administración Trump, y las opiniones, las aspiraciones y los intereses del pueblo estadounidense”, subrayó.

A su juicio, una victoria demócrata amplia podría enviar al mundo una señal de que las políticas de Trump no representan necesariamente la voluntad de toda la población estadounidense.

Será una señal de que estos han sido dos años muy destructivos en la historia de la política exterior estadounidense, que han provocado un enorme dolor y daños en muchas partes del mundo.

Power reconoció que una elección no puede revertir las consecuencias de las decisiones ya tomadas, incluidos los daños derivados de los recortes a programas de asistencia internacional.

“No podemos deshacer las muertes ni los daños que provocaron estas decisiones”, afirmó. Sin embargo, consideró que las elecciones intermedias ofrecerán a la ciudadanía una oportunidad para expresar su desacuerdo con las políticas del presidente.

“Los estadounidenses tendrán la oportunidad de demostrar que esto se hace en su nombre, pero no refleja sus deseos”, concluyó.

El mensaje a los jóvenes: no abandonar la política

Frente al deterioro de las instituciones internacionales, Power llamó a los jóvenes a no alejarse de la política, incluso cuando la magnitud de los problemas globales genere una sensación de impotencia.

“Parte de la razón por la que los jóvenes se están alejando de las políticas públicas y de la política es porque se sienten pequeños ante estos grandes problemas”, explicó.

Su propuesta consiste en identificar espacios concretos desde los cuales puedan impulsar cambios, mediante la participación en elecciones locales, partidos políticos, instituciones públicas y organizaciones civiles.

Se trata de trabajar con los jóvenes para ayudarles a dimensionar los desafíos que los rodean de una manera en la que sientan que pueden marcar la diferencia.

Power también destacó el papel de México en la diplomacia multilateral y la importancia de que los países de tamaño medio construyan coaliciones para atender problemas que trascienden las fronteras.

No podemos renunciar a la política. Ninguno de nosotros puede renunciar a la política jamás.

Para la exembajadora, la dimensión de las crisis no debe convertirse en una razón para dejar de participar. Frente al debilitamiento de la cooperación internacional, sostiene, la organización ciudadana y la construcción de acuerdos son las herramientas para enfrentar problemas que ningún país puede resolver por sí solo.

Ve aquí la entrevista completa:

 

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