Ese toro enamorado de la loma (Artículo, videos)
El regreso de Dodgers de Los Ángeles a una Serie Mundial, luego de 29 años, trae a la memoria al mejor pichter mexicano de la historia: Fernando Valenzuela.

Los Dodgers están de vuelta…

Casi tres décadas tuvieron que pasar para que la novena angelina volviera a un “Clásico de Otoño” en busca de su séptimo anillo de campeón. Este sábado conocerán a su rival, Yanquis de Nueva York o Astros de Houston.

Si los neoyorquinos son capaces de imponerse en el séptimo juego a los texanos y avanzar a la Serie Mundial 2017, la número 41 de su historia, el duelo frente a los angelinos será para muchos un auténtico clavado al baúl de los recuerdos.

En mi caso, será un viaje a los últimos años de infancia, cuando el beisbol no era la pasión de mi vida, debo confesar, como tampoco lo ha sido después. Nunca he estado demasiado pendiente de las Grandes Ligas, excepto cuando llega el mes de octubre. Ahí sí que soy capaz de apoltronarme las horas que sean necesarias frente a la televisión.

Mi relación con el “rey de los deportes” es un tanto sui géneris, ya que no inició como una opción deportiva o lúdica, sino laboral. En los primeros años de mi andar por el periodismo deportivo me tocó cubrir encuentros de las ligas amateurs.

Y fue en los diamantes de tierra donde peloteros llaneros me enseñaron, haciendo gala de extraordinaria paciencia, desde la anotación en el boxscore, hasta las reglas más complejas. Algo que aún sigo sin entender del todo, aquí ofrezco disculpas a mis generosos tutores.

Sin embargo, aprendí lo suficiente como para saber que los tres jugadores del fondo, outfilders o jardineros, no están relegados y no se aburren como camellos hasta que una pelota cae cerca de la barda.

Entiendo lo suficiente como para emocionarme con los Playoffs. Los Juegos de Comodín, Series Divisionales, Series de Campeonato y la Serie Mundial son los encuentros a los que presto mayor atención, no así a los 162 partidos del calendario regular. Soy aficionado, no fanático.

Y sí, no tengo una franela consentida. Aunque la de Dodgers y Yanquis, están por encima de las demás. Y es que fueron los dos equipos que marcaron mi primer contacto con las Grandes Ligas.

La Serie Mundial de 1981 me pilló con ocho, casi nueve años. La recuerdo porque en mi casa prendió la “Fernandomanía”como en otros miles de hogares a ambos lados del Río Bravo. 

“El Toro de Etchohuaquila”, jamás olvidaré ese apodo, era el culpable de todo. Un joven lanzador zurdo de 20 años que miraba al cielo en el instante previo de soltar un rayo en forma de “screwball” con el que dejaba haciendo viscos, y masticando improperios, a sus rivales, mientras una vociferante afición enloquecía en las tribunas del Dodgers Stadium, siempre lleno hasta las lámparas para verlo en acción.

Fernando Valenzuela paralizó a todo el país el viernes 23 de octubre de 1981, cuando se convirtió en el primer lanzador mexicano en abrir, y ganar, un juego de Serie Mundial.

Todos, chicos y grandes, estuvieron pendientes ese día del sonorense, ese zurdo extraordinario que resoplaba en el montículo para mantener a raya a los cañoneros neoyorquinos, verdugos de los angelinos en las recientes Series Mundiales de 1977 y 1978. 

Contra la pared, tras perder los primeros dos juegos en Yankee Stadium, los californianos no tenían margen de error en casa y el mánager Tommy Lasorda jugó con su mejor carta, sacó el as de la manga.

Valenzuela lanzó toda la ruta, algo muy difícil de ver en nuestros días, recetó seis ponches y permitió nueve imparables, incluidos los cuadrangulares de Bob Watson y Rick Cerone, para cuatro carreras de Nueva York; sin embargo, los angelinos respaldaron con el madero la labor del mexicano y vencieron por 5-4.

Ese duelo resultó clave a la postre, ya que Los Dodgers se levantaron para ganar los siguientes dos encuentros como locales y viajaron a la “Gran Manzana” para coronarse en el sexto juego por 9-2.

Nombrado como el Mejor Novato del Año y ganador del Cy Young, premio al mejor pitcher de la temporada, único en lograrlo hasta la fecha, Valenzuela se convirtió en uno de los peloteros más grandes de la historia; pero sobre todo, su nombre y leyenda siempre estarán asociadas a mi infancia, así como al primer recuerdo de las Grandes Ligas.

“El Toro de Etchohuaquila”
Nombre: Fernando Valenzuela Anguamea
Fecha y lugar de nacimiento: 1 de noviembre de 1960, Etchohuaquila, Navojoa, Sonora
Grandes Ligas: 17 temporadas (1980- 1997)
Récord: 173-153
Debut: 15 septiembre 1980, Dodgers de Los Angeles
Retiro de Grandes Ligas: 14 de julio de 1997, Cardenales de San Luis
Series Mundiales: 2 (1981 y 1988)
Juegos de Estrellas: 6 (1981 a 1986)
Trayectoria en las Grandes Ligas: Dodgers de Los Angeles (1980-1990); Ángeles de Anaheim (1991); Orioles de Baltimore (1993); Filis de Filadelfia (1994); Padres de San Diego (1995-1997) y Cardenales de San Luis (1997)
Retiro del beisbol: 20 de diciembre de 2006 (Águilas de Mexicali)

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