‘La llegada del hombre a la Luna, una aventura que abrió camino’: José Franco, astrofísico de la UNAM
El investigador y autor del libro ‘Alunizaje’, sostiene que el único evento comparable a la misión Apolo 11 es la llegada de la sonda china Chang’e 4 a la cara oculta de la Luna.
(NASA).

Por Héctor González

El miércoles 16 de julio de 1969, ocho años después de que el ruso Yuri Gagarin, se convirtiera en el primer hombre en viajar al espacio, despegó la tripulación del Apolo 11.

Los astronautas estadounidenses Neil Armstrong, Edwin “Buzz” Aldrin y Michael Collins aterrizaron en la Luna el 20 de julio y horas después Armstrong hizo historia al ser el primer ser humano en pisar su superficie.

A cincuenta años de aquel episodio, no deja de reconocerse su trascendencia. José Franco, astrofísico de la Universidad Nacional Autónoma de México y autor del libro Alunizaje (Turner), apunta que aún más importante que el arribo al satélite terrestre, fue el proceso por medio del cual se realizó la misión. “La expedición implicó una serie de elementos a resolver inéditos hasta entonces”.

El académico destaca la cantidad de conocimiento generado para determinar la cantidad de combustible, la dimensión de la órbita y el alimento; así como los sistemas para generar oxígeno. “Mucho de ese conocimiento se aplica en los hospitales. La salud humana se benefició de esas investigaciones”.

Detalla que los estudios para conocer cómo responden los organismos a la falta de gravedad, dio pie a la medicina espacial que “hoy nos permite corroborar que cuando el campo gravitacional cambia se producen una serie de alteraciones como la fijación del calcio en los huesos y otras funciones metabólicas”.

Aparatos compactos de rayos X y el instrumental para realizar tomografías, son derivados del avance tecnológico que se usó para mantener a los astronautas en el espacio. “No sólo podemos limitar la expedición al viaje a la Luna. Gracias a la tecnología ahora tenemos la Estación Espacial donde el ser humano vive de manera continua en condiciones de muy baja gravedad”.

Mitología lunar

La fascinación del ser humano por la Luna es milenaria. José Franco recuerda que la leyenda de la figura de un conejo sobre su superficie se extendió por toda Mesoamérica. Con algunas variantes, comunidades de África y Asia tenían creencias similares. En tanto que en ciertas culturas europeas se creía que sobre la superficie había una cara humana. “Muchas personas piensan que Julio Verne fue el primero en imaginar un viaje a la Luna, pero no es así. Desde el siglo II existía la fantasía de viajar hasta allá a bordo de un barco pues era el medio de transporte más desarrollado entonces”.

Al margen de la mitología, lo cierto es que la expedición del Apolo 11 es “una de las mayores hazañas científicas y tecnológicas realizadas por el ser humano, fue una aventura que abrió camino”.

A propósito de las conmemoraciones por los cincuenta años del viaje, Jim Brindestine, director de la NASA, anunció que se volverá a la Luna en 2024. El proyecto lleva por nombre Artemisa y la tripulación que emprenderá el recorrido estará conformada por un hombre y una mujer.

Si bien el programa Apolo tuvo un costo de 25 millones de dólares de entonces, se prevé que para la nueva misión se requerirán 30 mil millones de dólares. No será fácil conseguirlo advierte José Franco. “Si bien ahora hay más insumos como computadoras o sistemas de primera generación, es un trabajo que requiere de muchas personas y conocimiento”.

La expedición de hace cincuenta años se dio en el contexto de la Guerra Fría. Tanto la Unión Soviética como Estados Unidos encabezaban la llamada “carrera espacial”. Hoy, las condiciones geopolíticas son otras. “Afortunadamente ya tenemos diplomacia científica trabajando a nuestro favor. La Estación Espacial se llevó a cabo gracias a un esfuerzo multinacional, en donde México aportó instrumentación”.

Incluso, recuerda Franco a pesar de las diferencias políticas entre la URSS y la Unión Americana, en 1961 hubo una reunión entre John F. Kennedy y Nikita Kruschev en la que se planteó ir a la Luna juntos. “Desafortunadamente el presidente estadounidense fue asesinado en 1963 y todo aquello no prosperó. Pero desde el inicio del proyecto hubo la idea de hacer a un lado le Guerra Fría a fin de colaborar”.

Actualmente el conocimiento acerca del espacio se ha incrementado de manera notable. El ser humano ha mandado sondas a distintos planetas, se rastrean cometas y asteroides. Las sondas Voyager 1 y 2 han salido del sistema solar. No obstante, para el astrofísico de la UNAM, la única hazaña comparable a la misión del Apolo 11 es el alunizaje de la sonda china Chang’e 4 en la cara oculta de la Luna realizado el 3 de enero de este año. “Conseguirlo implicó un problema enorme. La Luna siempre da la misma cara a la Tierra, a la que no se ve se le llama la cara oculta u obscura. Los chinos lograron poner un satélite transmisor ahí y por medio éste, guiaron el aterrizaje de una nave. Este es otro hito científico”.

La tentación de viajar al espacio hoy trasciende al ámbito científico y se habla cruceros espaciales. Hay incluso millonarios en lista de espera para viajar más allá del planeta Tierra. José Franco sostiene que acerca de este tipo de recorridos predominan visiones románticas e idílicas. “Cada vez estamos más cerca de contar con la tecnología adecuada para conseguirlo, pero eso no quiere decir que los millonarios en turno tengan la condición física necesaria. Todavía faltan condiciones para llevar a la realidad este tipo de ideas. Imagina un viaje que lleve a los riquillos y de pronto algo salga mal”.

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