‘Necesitamos repensar cómo llegar al público’: cineasta Iván Ávila Dueñas
El realizador mexicano estrena ‘El peluquero romántico’, película que reflexiona sobre la pérdida y la reinvención.

Héctor González

Tras la muerte de su madre, Víctor (Germán Betancourt) debe reconstruir su vida. Al intentarlo se descubre fuera de lugar y moda. No será hasta su viaje a Brasil cuando encuentra la motivación para reinventarse.  A partir de una intención por revalorar la cultura mexicana, el cineasta Iván Ávila Dueñas filmó El peluquero romántico, una película acerca de las dificultades de reinventarse ante la pérdida.

Por fin se estrena El peluquero romántico

Sí, nos retrasamos por un tema de derechos con una canción y porque las condiciones de exhibición son muy rudas para muchas películas mexicanas. Entiendo que los exhibidores quieran hacer dinero pero la ruta actual segmenta al cine nacional. Quienes permanecen en las salas son aquellos que van por la taquilla; el resto, aunque hablen de nuestra problemática como país que da fuera.

El peluquero romántico cuenta una historia de búsqueda a uno mismo.

Sí, es sobre la restauración emocional ante la pérdida de la madre. El protagonista es un hombre solitario que necesita reencontrarse después de cuidar a su mamá. Dentro de este ejercicio descubre cosas que le pasaron de largo.

La película desde el título mismo parece anclada en el pasado.

La idea era trabajar sobre un personaje anacrónico y analógico que vive en una especie de burbuja de tiempo escenificada por la peluquería y su propia casa. Tras un periodo de tiempo anclado en el pasado siente la necesidad de reinsertarse en sociedad, pero se descubre lejano y fuera de moda. Por medio de estos elementos quería hablar de la forma en que se diluye la cultura mexicana. Nadie ve cine clásico ni escucha música de otra época. Parece que la cultura no le importa a nadie.

¿Por qué tocar estos temas por medio de una película de personaje?

Quería hacer una película focalizada e íntima. Trabajar alrededor de una persona y su cotidianidad me permitía mostrar su proceso evolutivo y su mundo interior.

La historia bien se puede dividir en dos etapas: la primera vinculada a su vida en la peluquería y la segunda, a partir de que viaja a Brasil.

Él vive una vida que le pertenece poco. Al centrarse en la peluquería y en su mamá dejó de construir un mundo personal. Quería mostrar la distancia emocional que guarda con su propia vida dentro de un ambiente cómodo para el espectador mexicano.

Un ambiente cómodo, pero también nostálgico.

Sin duda hay una nostalgia por un mundo que estamos dejando ir sin razón. Hemos sustituido la música mexicana por una música ya muy genérica. Para mí la neta no hay comparación entre Los Panchos o Toña “La Negra” con Air Supply. Extraño la presencia de nuestro cine clásico. Muchos directores nuevos desconocen la historia y nos quieren vender como nuevo algo que ya se vio hace cincuenta años.

Esto sucede incluso en las plataformas.

Es tremendo, Netflix no tiene cine clásico gringo. Hay una tendencia marcada por los algoritmos. Me parece terrible que la programación de una plataforma o un canal la dicte una máquina, bajo está dinámica las minorías no figuran. Hace unos días di un taller en Monterrey y al preguntarles a los alumnos sobre el cine de Gavaldón descubrí que no lo conocían, a pesar de que le acaban de dedicar una retrospectiva en el MoMa. Estas son las consecuencias de la cultura de masas y el espectáculo.

¿Esto no es también responsabilidad del espectador?

Si vas al Oxxo y buscas jamón sólo encontrarás una marca y por tanto lo comprarás. Si el 90 o 95% de las pantallas ofrecen cine norteamericano apenas queda un cinco por ciento para el mexicano y el de otros países del mundo. Apenas ahora estamos viendo las consecuencias de meter al cine dentro del Tratado de Libre Comercio de 1994.

Aunque ahora hay una clara preferencia por las comedias románticas mexicanas.

Sí, porque también son muchos años de telenovelas y de ese tipo de cine. Cualquier película que exige un poco de reflexión no le interesa al público y esto tiene relación con el consumo de un tipo de discurso.

¿Vislumbras un cambio en este sentido con la nueva administración del IMCINE?

Confío en María Novaro. Dentro de la problemática nacional nuestra área no es prioritaria. Sin duda hay asuntos más urgentes. Confío en que se atiendan esas necesidades y nosotros tendremos paciencia. Necesitamos repensar cómo llegar al público que no está siendo atendido por el duopolio de las exhibidoras. Me gustaría ver cambios por ahí.

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