Rush: un regreso sin nostalgia y con mucho poder
Después de 24 años sin pisar México, la banda canadiense regresó para ofrecer dos conciertos en el Palacio de los Deportes.
- Redacción AN / HG

Por Héctor González
En marzo de 2018, el guitarrista de Rush, Alex Lifeson hizo oficial el retiro de los escenarios de la banda. La salud del baterista y corazón del grupo, Neil Peart fue la razón. Durante una entrevista con la revista Rolling Stone, Lifeson declaró: “Le dolían los hombros, los brazos, los codos, los pies, todo. No quería jugar al 100 %. Y cada vez le costaba más conseguirlo en la última gira. Así que, con todo eso, lo entiendo. Estoy decepcionado y creo que Geddy (Lee) también lo está. Nos hubiera encantado continuar la gira un poco más, pero ya la hemos parado”
Casi 2 años después, el 7 de enero de 2020, Peart falleció a causa de un tumor cerebral. Su muerte parecía ser el cerrojazo definitivo en la carrera de una de las agrupaciones canadienses de rock más importantes de todos los tiempos.
El regreso
Cinco años después, Geddy Lee y Alex Lifeson anunciaron que volverían a las andadas con una gira celebratoria por sus cincuenta y pocos años. El periplo de inmediato incluyó a Mexico en su hoja de ruta con dos fechas: jueves 18 y sábado 20 de junio de 2026.
La primera presentación de Rush coincidió con la celebración del Mundial y no solo eso, coincidió también con el partido de México contra Corea. Hasta el jueves pasado, el grupo solo se había presentado una vez en la CDMX, el 5 de octubre de 2002, de modo que el ansiado reencuentro podía convivir con el partido de la selección. No faltó quien no estaba dispuesto a sacrificar nada y repartió su atención entre la música y el celular donde veía el juego de futbol.
Para ocupar del puesto de Neil Peart, los músicos reclutaron a la alemana Anika Nilles. La joven saltó de You Tube, donde subía videos, a ocupar el asiento de uno de los mejores batacos de la historia. Sobre su desempeño no hay queja, por el contrario, se nota que trae el beat en la sangre y domina al dedillo el repertorio de la banda.
Algo que distingue el tour de los canadienses, es que todo el tiempo cambia de set list. Es decir, al menos en lo que va de la gira no ha habido sets iguales.
A diferencia de varios músicos de su quinta, Rush se mantiene en forma. De la primera a la última canción la banda dio cátedra de cómo trascender un género como el rock progresivo e hizo un recorrido sustancial por su carrera. “Xanadu” y “Dreamline” marcaron el banderazo de salida para lo que fue una noche de buena música. Contar con un bajista y una baterista de primera línea hacen del grupo un portento de poder. Sin Rush no existiría Tool, así de fácil.
Durante las poco más de dos horas que duró el concierto, dieron un repaso por 24 de sus canciones y demostraron que lejos de estar oxidados le tupen con alma, vida y corazón.
Uno de los momentos más emotivos se dio cuanto cantaron “Bravado”, las pantallas se tapizaron de imágenes de Neil Peart y las lágrimas fluyeron en más de uno. Ya sabiendo que la selección de México había ganado, los celulares se guardaron y todos pusieron los ojos sobre el escenario.
Siguieron clásicos como “La Villa Strangiato” y “The spirit of the Radio”. El intermedio de casi media hora se hizo eterno, pero apenas regresaron para tocar todo el disco Moving Pictures, se echaron al público a la bolsa y a partir de entonces fue un tour de forcé por el que circularon “Time Stand Still”, “Closer to the Heart”, “2112” y por último “Workin Man”.
Integrantes del Salón de la Fama del Rock and Roll, Rush ofreció uno de los mejores conciertos del año. Una vez terminada la función y de regreso a un Viaducto por fin sin lluvia, los seguidores de la selección que fueron al Ángel, se cruzaron con quienes salíamos del Palacio de los Deportes. Durante una misma noche, ambos contingentes estaban felices pues cada uno a su manera, fue parte de un momento histórico.








