opinión*
Verónica Delgadillo: de los dichos a los hechos
El mundo al revés por Ernesto Villanueva
Foto: @VeroDelgadilloG

Por Ernesto Villanueva

El día de ayer la joven diputada federal Verónica Delgadillo pasó de la prédica a la práctica. Comparto con ella una causa común, la de poner fin a las escandalosas pensiones expresidenciales. Cuando la Dra. Hilda Nucci y yo escribimos Los parásitos del poder. Cuánto cuesta a los mexicanos mantener los privilegios de los expresidentes (Proceso ediciones. 2017, segunda reimpresión) fue una entusiasta promotora de la idea y agradecí en su oportunidad sus generosos comentarios sobre el texto.

Hoy me sorprende gratamente que no sólo haya hecho foros sobre el tema y haya abierto una petición en change.org que ha tenido un éxito significativo entre la sociedad, sino que haya tenido la valentía de solicitarle al presidente Enrique Peña Nieto que renuncie a su pensión presidencial. Recuerda la diputada Delgadillo que Peña Nieto ha sido el peor presidente evaluado en la historia contemporánea del país con una aprobación menor al 15% de la población. Como es natural la prensa afín al poder (casi toda) silenció ese hecho, de evidente interés público, que destacó Aristegui Noticias. Y en verdad el acto de esta diputada no es menor; antes bien, pone el tema en la agenda de la discusión nacional (aunque se insista en silenciarla). Y vaya que es tema. Sólo como ayuda de memoria valdría la pena recordar que:

1.- Las pensiones de los expresidentes no tienen asidero legal alguno. No existe norma jurídica válida alguna que sustente las pensiones de referencia. Lo único que las sostiene es un escrito del entonces secretario de Programación y Presupuesto, Carlos Salinas de Gortari para generar una ilusión óptica de legalidad. No lo es. Al revisar los considerandos o exposición de motivos para analizar la racionalidad de los montos y de la infinidad de apoyos vitalicios comprobamos que ese “acuerdo” nunca fue publicado en el Diario Oficial de la Federación, razón por la cual es nulo de pleno derecho.

2.- El último día de su gobierno, Felipe Calderón reformó el Reglamento del Estado Mayor Presidencial para eliminar a partir de él el tope de elementos de seguridad del Estado Mayor Presidencial para su custodia y la de su familia, en un sentido ampliado. La casa de la madre del expresidente Calderón ubicada en la ciudad de Morelia, Michoacán está custodiada por un camión con elementos del Estado Mayor Presidencial lo que, de entrada, representa una sangría al erario: pago de viáticos, hospedaje, alimentos, lavado y planchado de ropa a razón de tres turnos por día.

3.- Al revisar cuál era la situación a nivel internacional, Hilda y yo pudimos documentar que los expresidentes mexicanos son los que más cuestan a un pueblo tanto por la cantidad en dólares americanos como por el número de salarios mínimos en su manutención, lo que es un verdadero privilegio. En España hay quejas de lo que cuesta la Familia Real, pero sólo hay una, aquí se genera una cada seis años con beneficios mayores que el expresidente de Estados Unidos (que sólo son por 10 años no vitalicios a partir de Bill Clinton) y los primeros ministros del Reino Unido y de Alemania, tan sólo por citar los exgobernantes de las primeras economías del mundo.

4.- En América Latina la regla general es que no haya un solo dólar estadounidense de pensión o de apoyo a los exmandatarios y los que lo tienen están a años luz de distancia de los privilegiados expresidentes mexicanos.

La diputada Verónica Delgadillo no ha quitado el dedo del renglón lo que la honra como una verdadera representante popular. Da pasos firmes en la defensa de los que menos tienen al luchar con vehemencia a que esas increíbles – y cada vez más injustas, si ello es posible- pensiones presidenciales pasen al lado oscuro de la historia del país. Habrá que ver qué responde- si responde- el presidente Enrique Peña Nieto a la legisladora, quien con su acción le abre un nuevo frente a este conspicuo personaje que ha hecho de la corrupción, la impunidad y la incapacidad su legado.

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Ernesto Villanueva

Ernesto Villanueva hizo un postdoctorado en derecho en la Universidad Complutense de Madrid. Es doctor en derecho y doctor en comunicación pública por la Universidad de Navarra. Tiene un master en salud mental por la Universitat de Valencia y otro en Neurociencias con énfasis en psiquiatría por la Universidad Europea Miguel de Cervantes. Es licenciado en derecho por la Universidad Autónoma Metropolitana. Es Investigador titular C por oposición definitivo del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. Es miembro nivel 3 del Sistema Nacional de Investigadores de Conacyt. Su obra más reciente es "El derecho de armarse. Lo que todo mexicano debe saber sobre posesión y portación legales de armas de fuego en México”. Ediciones Proceso, 2017.

*La opinión aquí vertida es responsabilidad de quien firma y no necesariamente representa la postura editorial de Aristegui Noticias.


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