‘La crítica más importante es la propia, la autocrítica’: Jorge Drexler
El músico uruguayo se presentará el 22 y 23 de febrero en el Teatro Metropólitan.
- Redacción AN / HG

Con 53 años sobre la espalda, Jorge Drexler no pierde tiempo en juegos retrospectivos. No confundamos, el músico uruguayo sí mira al pasado, pero a su manera, en forma de canción y en dado caso para darle la gracias a su colega Joaquín Sabina de la mejor manera que conoce: con versos y melodía.
A estas alturas Drexler es más que el cantautor que obtuvo el Oscar en 2004 a la Mejor Canción, por ‘Al otro lado del río’; es un artista hecho y derecho, que ha fuerza de venir a tocar ha sabido echarse a la bolsa al público mexicano. “La relación con México ha sido gradual. Es un país muy diferente a Uruguay, casi en las antípodas, tiene mucho colorido, una visión prehispánica sobre la vida, la muerte y el amor. Aquí todo es muy grande”, reconoce.
Para aportar un eslabón más a este afortunado encuentro, el uruguayo vuelve para presentarse el 22 y 23 de febrero en el Teatro Metropólitan, e interpretar ante sus incondicionales los temas de su nuevo disco Salvavidas de hielo, mismo que define contrario a toda estrategia de marketing, tan personal como cualquiera de los anteriores.
Dentro de Salvavidas de hielo, hay un tema donde hace un guiño a Joaquín Sabina ‘Pongamos que hablo de Martínez’, una especie de carta de agradecimiento…
Exactamente, es una canción de agradecimiento. Me demoré veintidós años en escribirla, tendría que haberla hecho antes, pero uno no escribe cuando quiere sino cuando puede. Surgió un día mientras escuché en la radio un nuevo tema de Joaquín, recuerdo que me dio mucho gusto. De no ser por aquel consejo loco que me dio una noche en Montevideo en 1994, de hacer a un lado la medicina para irme a Madrid, mi vida habría sido muy diferente.
¿Uno no escribe cuando quiere sino cuando puede?
Sí, en realidad no soy muy consciente de lo que escribo. Me siento ante la hoja en blanco y dejo que las canciones encuentren su camino y aparezcan a través de mí, ellas son las que mandan. No elijo los temas sobre lo que escribo, trabajo con el azar y cualquier cosa puede terminar en una canción. Me parece más interesante cómo se cuentan las cosas que el tema. El ser humano en su narrativa maneja pocos temas en realidad.
Pero ‘Movimiento’ habla de migración, un tema concreto.
Evidentemente hay una parte del sistema de pensar personal atenta a esas cosas. Me invitaron a preparar una charla TED y me obligué a profundizar en los temas de poesía, cultura e identidad. Ahí surgieron varias directrices de la canción. ‘Movimiento’ es un derivado de aquella charla.
Precisamente el flujo migratorio siempre ha sido un tema complejo…
Fronteras ha habido siempre. El ser humano es un animal muy territorial, peleamos por agua, tierras de cultivo, por nuestra casa. Sin embargo, lentamente el mundo va evolucionando hacia una situación de mayor empatía. Tiembla en Haití o en México y en dos horas ya se tejieron redes de solidaridad. Ahora es más difícil que una injusticia pase desapercibida. Pero entre todo esto, encontramos un retroceso político en la región cuyo máximo exponente es el liderazgo en Estados Unidos, dedicado a remarcar las diferencias con los países colindantes. Cuando se genera tensión quienes sufren son los más débiles. Recién hice un recorrido por el Museo de la Tolerancia y pude hablar con personas que han vivido recluidas y deportadas, me conmovieron mucho sus historias y testimonios.
¿Cómo hablar de temas sociales sin caer en la lección fácil ni la demagogia?
Esa es “La pregunta”. Cuando te digo que uno habla de lo que puede y no de lo que quiere, también me refiero a lo que uno puede contar. Hay cosas difíciles de narrar sin entrar en la protesta o la demagogia. Yo no soy un cantante de protesta, no se me da. Como decía Leonard Cohen, trato de moverme con las herramientas de la belleza, la empatía y la emoción compartida. Intento encontrar la emoción y tirar desde ahí; intento que sea verdad cada línea; intento no utilizar la causa a mi favor, sino ponerme al servicio de la causa. Es una frontera muy importante de determinar. ¿Cuándo te involucras a una causa porque juega a tu favor? ¿Cuándo te involucras porque puedes impulsarla realmente? Es un equilibrio muy delicado de conseguir, se aprende por ensayo y error.
¿Cuáles son sus causas?
Sólo tengo una: tratar al otro como me gustaría que me trataran a mí.
En este sentido, ¿se ha vuelto una salida fácil tirarle a Trump en lugar de mirar hacia lo que sucede en nuestros países o incluso con nosotros mismos?
Es bastante esperpéntico el tipo, ¿qué le vas ha hacer? Ni su nombre me gusta pronunciar. Estamos viendo un reality show hecho gobierno, es muy triste. No podemos quedarnos callados, pero tampoco podemos dejar de mirar nuestros propios defectos, que son muchos. La crítica más importante es la propia, la autocrítica.
¿Entre su primer disco La luz que sabe robar y Salvavidas de hielo qué ha ganado y qué ha perdido?
Exactamente lo mismo que una persona que pasa de los 28 a los 53 años. He tenido la suerte de dedicarme a lo que me gusta y de abrirme a muchas cosas a las que antes estaba cerrado. Ahora tengo menos resistencia física, pero las canciones me han regalado Iberoamérica y el mundo: he ganado perspectiva.
¿Osadía?
Me gustaría creer que he ganado, pero no sé. El que hizo el primer disco, mientras era médico y grababa en las madrugadas, era muy osado. Tal vez ahora soy más mesurado. Por otro lado, estoy orgulloso de mis errores y de mis aciertos. Soy producto de las causas y efectos de todos estos años.
Lo cierto es que ahora parece preocuparse más por las letras…
En mis primeros discos me preocupaba más por las melodías y poco a poco el texto ha ocupado más lugar. A nosotros nos gusta mucho, como ejercicio de marketing, establecer diferencias drásticas entre los discos, pero en realidad los míos tienen mucho en común y me cuesta trabajo establecer diferencias radicales.
Generalmente los músicos dicen que el disco en turno es “el más personal”.
Siempre me han parecido sospechosas esas declaraciones. No hay disco que no sea personal, a todos mis discos le he puesto la misma energía, aunque debería decirte que nunca había trabajado como ahora… pero sabes, no lo haré.
