Naturaleza AristeguiNaturaleza Aristegui

4 discos básicos de Willie Colón (1950-2026)

A continuación, hacemos un repaso por algunos de los mejores discos de una de las mayores leyendas de la salsa.

  • Redacción AN / HG
21 Feb, 2026 13:00
4 discos básicos de Willie Colón (1950-2026)

Hijo de padres puertorriqueños, William Anthony Colón nació el barrio neoyorquino de El Bronx. Desde pequeño mostró talento para la música y los instrumentos de viento, en especial para el trombón.

A los 17 de años se integró al histórico sello Fania Records, fundado por Jerry Massucci y Johnny Pacheco, que sirvió de catapulta al género de la salsa en Nueva York y buena parte de Latinoamérica, ahí se coreó también con Héctor Lavoe y Rubén Blades, al lado de quienes escribió varias de las páginas más insurrectas y legendarias de la música latina.

A manera de homenaje al Gran Varón de la salsa, recordamos cuatro de sus discos emblemáticos.

Siembra, con Rubén Blades (1978).

Con tres millones de discos vendidos, Siembra marcó un hito en la historia de la salsa. La mancuerna Rubén Blades-Willie Colón tocó la gloria con esta grabación de la cual se desprenden los clásicos “Pedro Navaja”, “Plástico”, “María Lionza” y “Siembra”.

El juicio, con Héctor Lavoe (1972).

Tercer disco grabado al lado de Héctor Lavoe. Para entonces, Colón ya arrastraba la fama de ser un destacado portavoz de la marginalidad de las minorías latinas en Nueva York. Bajo la dirección musical de Johnny Pacheco esta producción arrojó éxitos como “Piraña”, “Timbalero” y “Pan y agua”.

Lo mato, con Héctor Lavoe (1973).

La estrecha colaboración entre Lavoe y Colón muestra fisuras. Se cuenta que la grabación del que sería el octavo y penúltimo disco de la dupla no fue fácil. No obstante, la salsa brava se mantuvo y alcanzó a brillar gracias a piezas como “Calle Luna, calle Sol” y “Todo tiene su final”.

Fantasmas (1981).

Ya concentrado en su propio proyecto, Colón lanza su segundo disco en solitario. Atrás quedaron los días de la salsa brava, y el músico da un giro para experimentar con géneros distintos como la zamba e incluso la música disco. Su versión de “Oh, ¿qué será?”, de Chico Buarque y “Amor verdadero”, son de lo más destacado de esta grabación que representó un punto de quiebre en su trayectoria.

 

Temas Relacionados