La Torre de la Canción: 40 discos del (musicalmente) imparable 2019
Del rock al indie, pasando por el postpunk, el pop, el soul, el R&B, el hip hop, el rap o la electrónica, la nueva lista de reproducción incluye 40 temas de 40 álbumes del año en curso.

Por José David Cano

La Torre de la Canción está de regreso. Luego de una larga pausa (y, por ende, una larga ausencia), este espacio abre de nuevo sus puertas.

Han transcurrido casi diez meses completos de 2019, y la avalancha de nuevos lanzamientos y estreno de canciones no sólo ha sido emocionante y palpitante, también ha sido trepidante e imparable. En febrero pasado, aquí mismo, daba cuenta de varios debuts y regresos en este año; entre los que están: Sharon Van Etten, The Twilight Sad, Dawn, Sleaford Mods, The Specials, Joe Jackson, Cass McCombs, Gary Clark Jr., Deerhunter, Better Oblivion Community Center, Jessica Pratt, Mandolin Orange, James Blake, Girlpool o Beirut.

Como esta Torre estuvo cerrada unos cuantos meses, las novedades musicales se han ido acumulando hasta, literalmente, desparramarse. Así que en esta nueva playlist, la número 19 para Aristegui Noticias, he incluido 40 canciones de 40 álbumes de 2019, los cuales están llamando la atención de medios y del oyente en general. (Ojo: para no hacer este listado demasiado abrumador, he dejado pendientes otros 40 discos que vendrán en la siguiente entrega, en noviembre).

Por lo pronto, en esta lista de reproducción sólo están representados el rock y sus satélites: hay algo de folk, un poco de indie y alternativo, propuestas de pop, soul, R&B, hip hop y rap, así como dosis de electrónica.

Como he insistido anteriormente: estas 40 canciones que representan 40 lanzamientos son, sólo, una invitación para escuchar los álbumes completos: la calidad de todos ellos es absoluta.

¿De qué discos hablamos?

En orden de aparición, Emily Alone: minimalista y cautivador tercer álbum del grupo estadounidense Florist (aunque, en este caso, grabado solamente por Emily Sprague, líder de la banda); U.F.O.F.: onírico y surrealista tercer disco de una de las bandas más sólidas y talentosas del momento, los neoyorkinos de Big Thief; Titanic Rising: cuarto trabajo (urgente y desolador, aunque con rayitos de esperanza) de la californiana Weyes Blood; This Is How You Smile: melancólico y hermoso sexto material del gabacho de sangre ecuatoriana Helado Negro; y Oh My God: quinta entrega —meditativa y espiritual— del estadounidense Kevin Morby.

También he tomado canciones de Designer: delicado y estilizado (por momentos críptico) tercer álbum de la folk neozelandesa Aldous Harding; de Shepherd in a Sheepskin Vest: fértil y cautivador sexto disco del estadounidense Bill Callahan, en el que conserva (para fortuna nuestra) sus pensamientos agudos, divertidos y poéticos; de Reward: abstracto y excéntrico quinto trabajo de la galesa Cate Le Bon; de Father of the Bride: maduro (y sorpresivamente bueno) cuarto material de los estadounidenses Vampire Weekend; y de Schlagenheim: explosivo y esquizofrénico debut de los ingleses black midi, una ópera prima postpunk turbulenta para tiempos turbulentos.

Nuestra playlist sigue con canciones extraídas de I Am Easy to Find: cinematográfico e inteligentísimo octavo álbum del grupo estadounidense The National, en el cual las voces femeninas invitadas toman el protagonismo; de Miss Universe: entusiasta debut de la británica (de origen turco, barbadense e irlandés) Nilüfer Yanya, en el que retrata la salud mental y emocional de la sociedad actual; de Patience: abrasivo y explosivo tercer lanzamiento de la banda de punk rock gabacha Mannequin Pussy, con temas llenos de furia y feminismo que no dejan indiferente a nadie; y de Purple Mountains: maravillosa colección de desamor, pena y amargura (con un tono humorísticamente negro) de la banda Purple Mountains, un álbum que, por cierto, terminó siendo al mismo tiempo ópera prima y ópera póstuma pues el fundador y líder del grupo, David Berman, falleció recientemente.

La lista de reproducción continúa con canciones de los discos Morbid Stuff: contundente tercer álbum de la banda de rock punk canadiense Pup, un trabajo plagado de ansiedad e incertidumbres (eso sí: por tramos dolorosamente divertido); Midnight: emocionante y angustioso segundo álbum de la estadounidense Stef Chura, un salto audaz en su evolución musical que fluctúa entre el rock alternativo y el pop de garage; Dogrel: apabullante, estridente y desafiante (¡por momentos sublime!) debut de los chavales irlandeses Fontaines DC, en el que han logrado un equilibrio entre el caos hirviente actual y la vulnerabilidad silenciosamente devastadora; Nothing Great About Britain: renegado y rabioso debut del MC británico Slowthai, es una colección de viñetas abrasadoras sobre clases, identidad, aislamiento, violencia, pero, también, pinceladas de amor y esperanza; When We All Fall Asleep, Where Do We Go?: precoz y heterodoxo debut de la púber estadounidense de apenas 17 años Billie Eilish, pop lúgubre y elástico con gotitas de humor ácido para envolver cápsulas de existencialismo efebo, mundos oníricos y demonios durmientes.

Como la música no se detiene, nuestra playlist prosigue con una rolade Igor: intenso y emotivo quinto álbum del rapero estadounidense Tyler, The Creator, el cual es un relato amoroso envuelto en múltiples formas: rap estilizado, R&B, soul clásico o neo-soul. Le siguen canciones de: ZUU: reflexivo e introspectivo cuarto lanzamiento del rapero Denzel Curry, que contiene una sucesión de instantáneas autobiográfica y del entorno de su natal Miami; Flamagra: expansivo y ecléctico sexto trabajo del asimismo expansivo y ecléctico Flying Lotus, en el que convergen todo un ecosistema de estilos y artistas invitados para un viaje cósmico; Bandana: segundo álbum colaborativo del rapero Freddie Gibbs y del productor discográfico Madlib, un hip hop desprovistos de todo glamour y absolutamente deslumbrante de estos gabachos talentosos; Brandon Banks: fascinante segundo disco del rapero texano Maxo Kream, en donde explora su relación con su padre y desarrolla aún más su capacidad narrativa; y Psychodrama: valiente y duro debut del chamaco de 20 años Dave, en el que el rapero británico (con traje de adulto) recrea sesiones de terapia para hablar de las contradicciones y males que aquejan a su país, pero también para examinar la condición humana y su propio cableado complejo.

¿Seguimos? A esta playlist le hemos añadido rolas de los álbumes Legacy! Legacy!: poderoso y reivindicativo segundo disco de la estadounidense Jamila Woods, en el que —consciente de que lo personal también es político— recuerda y honra a personajes de la historia que han marcado su vida (incluyendo a Frida Kahlo); The Book Of Traps and Lessons: tercer álbum de la rapera y escritora inglesa Kate Tempest, su trabajo más denso y complejo y rico —en su (por ahora) intachable discografía— en donde describe nuestro deplorable y patético presente; When I Get Home: introspectivo y empoderado cuarto trabajo de Solange Knowles, es una exploración de sus propios orígenes para enlazar (y comprender) su pasado, presente y futuro; Cuz I Love You (deluxe): irreverente y feminista tercer lanzamiento de la descaradamente cachonda estadounidense Lizzo —ícono ya del movimiento body positive—, es al mismo tiempo un disco de autoestima, autoayuda y superación personal (sin que esto sea malo y peyorativo sino absolutamente todo lo contrario); y Grey Area: emancipado tercer álbum de la rapera inglesa Little Simz, es un viaje salvaje y duro por su mundo —el paisaje del hip hop dominado por los hombres—, dejando al descubierto, con una honestidad admirable, su propia vulnerabilidad.

Esta lista de reproducción cierra con un bloque enteramente electrónico, con canciones extraídas de Who Else: como en los viejos y salvajes tiempos, en el cuarto álbum oficial del dúo alemán Modeselektor hay ritmos de hip hop, electrónica, house, jungle y dembow, un trabajo lleno de ideas audaces en su búsqueda (interminable) de nuevos sonidos; de Sinner: sorpresivo regreso de una de las figuras regias del género house, Moodymann, que es al mismo tiempo una entrega ardiente y urgente para cuerpos en movimiento y para iluminar las mentes nocturnas; de No Geography: estimulante y potente noveno lanzamiento del incansable dúo británico The Chemical Brothers, en el cual retornar a los orígenes, a lo básico —algo así como un regreso al futuro—, logrando con ello un disco netamente bailable (aunque con guiños al momento político actual); de Am I Who I Am: electrizante y frenético debut del dúo ruso Ptu, es un emocionante viaje en el que canción por canción, incluso momento a momento, llevan al techno hacia múltiples direcciones; y de Full Circle: apabullante e incendiario retorno de una de las leyendas del drum & bass y jungle, el británico J Majik, el cual es una revisión de su sonido clásico temprano —es decir: líneas de bajo potentes, ráfagas narcóticas de sintetizador, ritmos salvajes—, aunque actualizado y modernizado: hablamos de drum & bass exquisito, inventivo, de la más alta calidad.

Y el bloque de música electrónica termina con rolas de 30 Years Of Rage: exuberante, magistral y pedagógica compilación para celebrar los 30 años del legendario club Rage —posiblemente la zona cero del jungle y drum & bass, uno de los movimientos musicales más influyentes del Reino Unido de los últimos 50 años—, con la selección a cargo de Fabio y Grooverider, dos de sus pioneros; de Loom Dream: contemplativo y botánico tercer álbum del productor británico Leif, en el cual nos invita a reconectarnos con el mundo en el que vivimos —una especie de abrazo zen a la naturaleza— a través de una exuberante vegetación sonora (fusión new age y ambient techno). También hemos tomado piezas de: Any Random Kindness: revitalizado segundo lanzamiento de la banda inglesa Hælos, en el que —remodelando y expandiendo su sonido central que es el trip-hop— abordan temas que van desde la destrucción del planeta por el cambio climático hasta el vacío y la soledad de las redes sociales; de Anima: inquietante y abstracto tercer disco en solitario del británico Thom Yorke —definitivamente el trabajo más redondo del vocalista de Radiohead—, en el que nuevamente está presente la ansiedad, la depresión, el agobio, el aislamiento y el enajenamiento. (Por cierto: el álbum estuvo acompañado de un cortometraje del mismo título, filmado por el  director Paul Thomas Anderson, para Netflix). Finalmente, cerramos con New Atlantis: elegante quinto trabajo del alemán Efdemin, en el que equilibra techno minimalista, ambient, y música experimental para un viaje onírico.

Escucha la «Torre de la Canción», sesión 19, por Spotify.

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