'Ante el terrorismo, Occidente necesita reconstituirse': Xavier Güell - Aristegui Noticias
‘Ante el terrorismo, Occidente necesita reconstituirse’: Xavier Güell
El escritor y músico catalán, autor de ‘Los prisioneros del paraíso’, habla sobre los actos terroristas en Cataluña.
(Redacción AN/Galaxia Gutenberg).

El 10 de agosto de 1942, Hans Krasa, compositor y director de orquesta checo de origen judío, fue arrestado por la SS y enviado al campo de concentración de Theresienstadt. Lo acompañan en el fatal periplo, los compositores Gideon Klein, Pavel Haas y Viktor Ullman, además de otro buen número de músicos y cantantes. Presos y bajo los cuidados del mando nazi, Adolf Eichmann, les permiten mantener sus aficiones musicales, lo que ayudará a hacerles más llevaderos sus días.

A partir de este episodio el director de orquesta catalán Xavier Güell (1956), construye el canto de esperanza que representa la novela Los prisioneros del paraíso (Galaxia Gutenberg). “El Holocausto no fue un infierno aislado, seguimos estando en el infierno. La pregunta es ¿por qué no aprendemos?”, se cuestiona el escritor en relación a los atentados recientes en Barcelona.

¿Por qué un músico entra en la literatura?

Me interesa la interacción entre la literatura y la música porque hay puntos de encuentro.  Procuro hacer una prosa poética lírica y crear un estilo. Cuando escribo leo en voz alta, veo la cadencia de las frases, las pausas, cómo funcionan los adjetivos y el ritmo. Lo hago como si estuviera interpretando una sinfonía y no como escribiera un libro. Soy un músico que escribo.

No son pocos los escritores que consideran a la música el arte supremo.

La música es el arte más abstracto de todos. No dice, te hace percibir e intuir cosas; te lleva a un estadio del alma que de otra manera no alcanzas. Es un arte con más contenido espiritual y filosófico que la religión y la propia filosofía. No necesita de las palabras para generar las preguntas esenciales de la vida.

¿Pero entonces porqué escribir?

Siempre me he movido por pasiones y necesidades. Comencé a escribir después de los 57 años y lo hice por una necesidad física de expresarme por medio de la literatura. Nadie me lo pidió, ni siquiera lo sospechaban. Una de las maravillas del ser humano es que puede encontrar cosas hasta el final. Lo importante no es buscar, sino encontrar.

Los prisioneros del paraíso es cierto sentido, un canto de esperanza…

Cierto, el mensaje final es que el elemento sustancial del ser humano consiste en entender qué es el amor. Y que la mayor obra de arte es la bondad. Quería mostrar las experiencias vitales de una serie de personas maravillosas que vivieron acontecimientos terribles con gran intensidad y dignidad.

¿Entre todo lo leído, visto o escuchado sobre el Holocausto qué nos falta por conocer?

Esa pregunta me la he hecho cientos de veces. La obra de estos maravillosos héroes que vivieron en el campo de concentración de Dresde en 1944, y que consiguieron a través del arte tener esperanza, no se conoce. Creo que hacía falta explicarlo al gran público porque al fin y al cabo tiene relación con el presente. El Holocausto no fue un infierno aislado, seguimos estando en el infierno. La pregunta es ¿por qué no aprendemos? España pensaba que como históricamente tiene una buena relación con el mundo árabe, quedaría al margen del yihadismo. Ya vimos que nada más alejado de la realidad. Los radicales islámicos que no pararán. ¿Cómo responder a esto? Occidente necesita unirse y recomponer sus valores y solidaridad. El nacionalismo es contrario al espíritu occidental.

¿Se refiere al nacionalismo catalán?

Por supuesto me refiero al nacionalismo catalán, pero también al de Trump que es aún más peligroso. Su política demagógica y populista afecta a todo el mundo; me refiero también al Brexit en Inglaterra y en general al incremento de los nacionalismos europeos. Los nacionalismos nos distancian del sentido común.  En este sentido, el atentado en Barcelona es sintomático de una época en la que parece no haber forma de detener a los terroristas. Ante esto, necesitamos ser más occidentales que nunca y luchar por los valores de la democracia y la libertad.

Habla de ser más occidental, pero no es precisamente cierta soberbia occidental la que ha generado fenómenos como el de Trump o el Brexit.

Cierto, Trump y el Brexit representan una fractura pavorosa porque Estados Unidos e Inglaterra han sacado pecho en los momentos de dificultad, es una desgracia no contar con ellos.

La novela es una reflexión sobre la supervivencia…

Sí, he hablado con algunos sobrevivientes y varios me dicen que la música y el arte les ayudó a salir adelante.  Me parece increíble que en una época como la Segunda Guerra Mundial, un campo de concentración se convirtiera en un centro cultural.

Cierto, aunque es reduccionista decir que con un concierto o un centro cultural basta para contrarrestar un contexto de violencia.

No podemos mezclar y confundir lo que es bueno en sí con las necesidades de determinado momento. La cultura y el arte sirven para mejor a los seres humanos y si mejoramos se supone que nos comportaremos mejor.

Wagner desbarata esta tesis…

Wagner era un músico excepcional, aunque al final escribió cosas abyectas contra los judíos, pero sin ningún interés ante su obra global. Él estaba condicionado por intereses personales, sentía que el mundo judío había perjudicado el desarrollo de su carrera. Sus textos no tienen importancia. Lo que sí es relevante es estudiar cómo muchos de los grandes asesinos del nacionalsocialismo eran extraordinarios músicos e intérpretes.

Es decir, el arte sensibiliza, pero no necesariamente ennoblece.

Claro, en la novela el compositor Hans Krasa da en el clavo cuando hace la diferencia entre compasión y pasión. La compasión es un elemento que necesitamos para vivir en un mundo que no entendemos. La pasión en cambio nos ayuda a involucrarnos y vivir con intensidad, pero no garantiza estar del lado correcto. Los nazis o los yihadistas se jugaban la vida con pasión, incluso tienen más pasión que Occidente. ¿Hay alguna pasión que nos haga mejores seres humanos? Creo sólo es posible cuando va la ligada a la compasión.

¿Pese al terrorismo, la corrupción, es un hombre optimista?

El ser humano aprende con una torpeza excepcional. En nuestro cerebro tenemos dos polos, el emocional que no ha evolucionado nada porque seguimos teniendo las mismas emociones que en la prehistoria; y por otra parte tenemos la técnica, que se ha desarrollado de una manera impresionante. Por eso avanzamos a trompicones. Es desconsolador ser incapaces de organizarnos mejor. Sin embargo, creo que el ser humano tiene cosas maravillosas que en ocasiones salen en situaciones límite.

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